Violencia vicaria, la violencia que te arrebata a tus hijos
¿Te has preguntado cuál es el peor miedo de una madre?
La violencia vicaria es una forma de violencia de género en la que el varón ejerce subordinación sobre la mujer a través del control de los infantes que procrearon.
El progenitor busca dañar a la madre de forma indirecta al retener o sustraer de forma abrupta sin previo aviso a los menores para romper el vínculo materno filial.
En su peor expresión, el victimario llega a asesinar a la niña, niño o adolescente para re dañar a la madre.
¿Qué es la violencia vicaria?
La violencia vicaria ha sido analizada desde diferentes disciplinas como la psicología y el derecho con un enfoque de la perspectiva de género.
La psicóloga clínica y perita española, Sonia Vaccaro propone el concepto de violencia vicaria como un tipo de “violencia que se ejerce sobre los hijos para herir a la mujer. Es una violencia secundaria a la víctima principal, que es la mujer. Es a la mujer a la que se quiere dañar y el daño se hace a través de terceros, por interpósita persona. El maltratador sabe que dañar, asesinar a los hijos/hijas, es asegurarse de que la mujer no se recuperará jamás. Es el daño extremo.
Para la perita, el sujeto principal que recibe la violencia es específicamente una mujer y se piensa que el victimario es un hombre, padre de los hijos. Se plantea que el fenómeno se trata de una forma de violencia contra la mujer y, al mismo tiempo, una forma de maltrato infantil. Por ello, la autora evoca el lenguaje de las convenciones internacionales en materia de derechos de la infancia y de las mujeres” (López).
De acuerdo con Elena Beatriz Bolio López la violencia vicaria “es un tipo de violencia contra las mujeres por razón de su género y del tipo familiar, en donde la mujer es víctima de quien tenga o haya tenido una relación sentimental con ella (pasada o presente, con o sin convivencia), ya sea que se realice por sí mismo o por un tercero, mediante el uso instrumental de familiares de la mujer, especialmente a hijas o hijos, o personas significativas que son violentados por acto u omisión de la parte activa y, de manera simultánea, causar afectación o sufrimiento en ella (López 318-219).
Estadísticas sobre Violencia Vicaria
La Encuesta Nacional a Víctimas/Segunda entrega (abril-mayo 2022) del Frente Nacional contra la Violencia Vicaria (FNCVV) evidencia en datos cuantitativos la gravedad de la problemática: de 2231 mujeres que participaron brindando su testimonio sobre este tipo de violencia
- 80% de las víctimas fueron separadas de sus hijos de una forma inesperada con previas amenazas, sin tener contacto con los menores.
- El 86 % fueron amenazadas por el agresor con hacerles daños a través de sus hijos
- El 76 % fueron amenazadas por el agresor con no volver a ver a sus hijos o que él los sacará del país
- El 71 % afirmó que los hijos sufrieron violencia por parte del progenitor previo a la sustracción
- El 68 % denunció la sustracción y/o el ocultamiento del menor
De acuerdo con la Ma. Isabel Vásquez Hernández, abogada especializada en violencia vicaria, en el año 2023 se registraron entre 49 y 50 casos en Tlaxcala, sin embargo, asegura que son muchos más que no se denuncian ante autoridades.
El Frente Nacional Mujeres contra la Violencia Vicaria demostró que un 35 % de mujeres que pasan por esta situación temen hablar, denunciar o actuar lo que indica que las estadísticas apenas alcanzan a registrar un pequeño porcentaje de una problemática cuya dimensión es incuantificable.
¿Cuáles son las características de la violencia vicaria?
La violencia familiar es el preámbulo de la vicaria, ya que la madre y la infancia pasan por otros tipos de violencia como patrimonial y/o económica, psicológica y/o emocional y física y/o sexual en la mayoría de los casos.
En primer lugar, el varón ejerce violencia patrimonial y/o económica sobre la mujer y el infante, pues testimonios de mujeres que sobrevivieron la situación, afirman que los progenitores no eran responsables económicamente de sus hijos ni otorgaron pensión alimenticia antes, durante o después de la relación familiar.
Consecuentemente, hay violencia psicológica y/o emocional, el varón amenaza, intimida y/o coacciona a la mujer a permanecer dentro del circulo de violencia o de lo contrario le quitará a sus hijos.
La violencia física y/o sexual hacia la mujer en la mayoría de los casos, y es cuando la mujer rompe el vínculo con el victimario.
Resulta importante establecer los síntomas de la violencia vicaria para llegar a la acción concreta cuando el progenitor retiene o sustrae al infante como mecanismo de control indirecto sobre la mujer, pues al perder su contacto con ella, opta por ejercer la violencia a través de las niñas, niños o adolescentes.
Las sobrevivientes de violencia vicaria relatan que, tras romper la relación de violencia con el progenitor de sus hijos, este solicita continuar conviviendo con ellos, por lo que estas aceptan para mantener la figura paterna presente en la vida de los niños, niñas o adolescentes, sin embargo, es en este punto cuando los progenitores aprovechan para retener y/o sustraer sin previo aviso a los menores.
Tras enterarse de que el progenitor no regresará a sus hijos, la madre entra en un estado de incertidumbre psicológica y legal, pues no cuenta con las herramientas emocionales ni jurídicas para solicitar auxilio.
Perfil psicológico y conductual de un agresor vicario
La psicóloga especializada en casos de violencia vicaria en Tlaxcala, Jessica Dafne Rodríguez Flores describe el perfil psicológico y conductual de un agresor vicario así como las señales de alerta que las mujeres deben identificar como la necesidad de control, celos extremos, baja tolerancia a la frustración, machismo internalizado y/o externalizado, dificultad para regular las emociones, descargas de ira, pensamiento posesivo, falta de empatía y una de las señales más características de este tipo de agresor son las amenazas con quitarle a la mujer sus hijos.
“En la etapa de la luna de miel ellos intentan justificar aún más la violencia, te amenazan con quitarte a los hijos sí te vas de la casa, ‘porque te quiero y quiero que te quedes aquí’, eso no es cierto, cualquier persona que te amenace con algo que sabe que te duele, realmente no te quiere, solamente es un mecanismo de control; entonces esa es una de las señales más importantes, sí alguien te amenaza con quitarte algún vínculo que tú poseas y justifica ese tipo de amenazas diciendo que es porque te quiere, porque no quiere que te vayas, justamente hay una señal clara de que puede ser capaz de quitarte ese vínculo afectivo con tal de que no te vayas o de manipularte o controlarte”, puntualizó.
Testimonios de Nelly y Gaby, sobrevivientes de violencia
Gaby y Nelly, son dos mujeres que sobrevivieron a la violencia vicaria en Tlaxcala, ellas relataron cómo era la relación de violencia que vivieron con los progenitores de sus hijos, el momento cuando las infancias fueron retenidas de forma inesperada por los victimarios y las emociones que las invadieron al enterarse de que no verían de nuevos a su niño y a su niña.
Nelly, sobreviviente de violencia vicaria recuerda: «él me amenazaba de que sí me veía con alguien o re hacía mi vida, me iba a quitar a mi hijo; yo no creí realmente que lo hiciera porque ni siquiera se hacía cargo económicamente de mi hijo”.
En ciertos casos, el progenitor actúa con la colaboración de familiares como los abuelos, tíos o amigos para realizar la sustracción del menor, lo que evidencia que la violencia vicaria también involucra a todo el núcleo familiar.
Gaby, sobreviviente de violencia vicaria, recuerda que su propia madre apoyó al progenitor de su hija para retenerla:
«Al año de enterarse de la relación que yo tenía me quita a mi hija de forma súbita sin ningún papel ni nada, solo dijo ‘hoy ya no te voy a entregar a la niña por ciertas situaciones que están pasando, ya no te la voy a dar’; entonces ahí es cuando el mundo se me viene encima porque yo dije: sí hubo un acuerdo, sí teníamos este acuerdo, ¿por qué no lo estás respetando? Aquí los papeles cambiaron él buscó a mis papás y les dijo que yo estaba saliendo con otra persona y que no me iba a regresar a la niña, yo le aclaré que este acuerdo era entre nosotros, no con mis padres, pues los dos somos adultos como para decidir sobre nuestra hija, la niña está bien cuidada, pero él dijo que no, porque yo estaba viviendo con otra persona”.
Una madre que se enfrenta por primera vez a la retención y/o sustracción de su hijo experimenta daño psicológico al desconocer su paradero o estado de salud, también incertidumbre, estrés, miedo, ansiedad, ira, desesperación, como lo relataron Gaby y Nelly.
“Siempre que trato de explicarlo, es una experiencia como instintiva, más allá de lo que uno pueda racionar, el que te quiten, te separen de manera abrupta, sin absolutamente nada a un hijo, mi reacción fue muy animal, quise salir, correr, sentía una ansiedad y una desesperación muy fea y fuerte”, Nelly.
“Tenía unos sentimientos que de verdad no los puedo explicar, simplemente se sobrevive, porque no se vive, esos momentos son de sobrevivencia porque tenemos que seguir con nuestras vidas, yo tenía que trabajar, yo tenía que llegar allá y dar lo mejor que podía, porque de este lado había un mundo derrumbándose, se me derrumbaba el mundo, lo que me daba fuerza era que tenía que encontrar a mi hija”, Gaby.
Violencia institucional en casos de violencia vicaria
La violencia vicaria no se queda únicamente en el ámbito privado de la relación entre victimario y víctima, sino, que trasciende al ámbito público en las instituciones que deben de impartir justicia y garantizar el respeto a los derechos humanos tanto de la mujer como de las infancias a una vida libre de violencia
De acuerdo con la Encuesta Nacional a Víctimas/Segunda entrega (abril-mayo 2022) del Frente Nacional contra la Violencia Vicaria (FNCVV), 71% de mujeres que declaran haber sufrido violencia institucional durante el proceso legal por la guarda y custodia de sus hijos.
En este ámbito, el progenitor no es el único victimario, sino que el Estado también se convierte en cómplice al omitir la perspectiva de género en estas denuncias, al juzgar con estereotipos de género, discriminar a la madre o/y emitir sentencias bajo tráfico de influencias.
Nelly y Gaby sufrieron discriminación por parte de Ministerios Públicos, psicólogas, trabajadoras sociales e incluso jueces y juezas que desestimaron sus casos e incluso llegaron al grado de sugerir que dejaran de buscar a sus hijos.
“Llegué a esa junta con mis carpetas en las que comprobaba las colegiaturas que había pagado, los gastos médicos, en fin y no les importó, nada de lo que yo demostré con evidencias surtió ningún efecto; lo único que surtió efecto en esa primera junta familiar donde yo tuve mi primer contacto con las autoridades fue que este señor dijo ‘mi hijo no la quiere volver a ver’ y la jueza decidió que él se quedara con el papá; salí súper decepcionada del sistema, de verdad con todas las evidencias que yo tenía pensé que me regresarían a mi niño, pero no pasó así, fue cuando me empecé a dar cuenta de las deficiencias, de la corrupción, de los obstáculos en cuanto al machismo que la misma jueza y los que estaban ahí tuvieron; yo no sabía que eso se viviera en los juzgados”, Nelly recordó.
“Somos violentadas por psicólogos, por ministerios públicos, me decían ‘va a volver a ver a su hija, pero no vaya a llorar, su hija tiene que verla tranquila’ y yo me pensaba: ¿cómo voy a estar tranquila si no he visto a mi hija en 6 meses?”, Gaby pronunció.
Impacto de la violencia vicaria en la salud mental de madres e infancias
Jessica Dafne Rodríguez Flores, Licenciada en psicología y Maestra en Análisis Regional, especializada en casos de violencia vicaria en Tlaxcala, explicó que las consecuencias en la salud mental de una mujer tras haber vivido violencia vicaria se manifiestan como miedo constante al agresor, nerviosismo y/o crisis de ansiedad, tristeza, ira, enojo, aislamiento social, sensación de pérdida de control, baja autoestima e incluso culpa.
En su experiencia como terapeuta de mujeres que viven este tipo de violencia de género ha observado que cada una pasa por un proceso distinto dependiendo de su historial de vida y las redes de apoyo que tenga.
“Cada mujer vive este proceso de forma diferente, esto depende del contexto, historia de vida, redes de apoyo que tengan, las emociones y la gestión emocional; hay mujeres que tienen sentimientos incluso de culpa, culpa de no haber cuidado lo suficiente a los hijos o haber sido descuidadas o permitir que el agresor se los llevara, ese tipo de pensamiento viene de la falta de control sobre la situación; también hay dificultades para tomar decisiones, es decir en algunas ocasiones no saben si lo correcto es ir a denunciar porque tal vez eso tendrá una repercusión, que se enoje más el agresor y le prohíba ver al menor o llevárselo a un lugar; son momentos difíciles para la toma de decisiones”, detalló.
La Encuesta Nacional a Víctimas/Segunda entrega del FNCVV indica que la salud mental de la madres e infancias que experimentan violencia vicaria queda gravemente afectada.
El 89% de las víctimas entrevistadas declararon haber sufrido daños psicoemocionales tales como miedo (60 %), depresión (60 %), ansiedad (66 %), zozobra (35 %), estrés (67 %), ideas de suicidio (23 %).
Igualmente, las víctimas notaron anomalías en su conducta como irritabilidad (42 %), llanto (65 %), enojo (47 %), desesperanza (65 %), aislamiento (47 %) e inseguridad (52 %).
Las madres también admitieron falta de apetito (43 %), falta se sueño (60 %), dolor físico (44 %), dolor de cabeza (54 %), gastritis (37 %) y colitis (43 %).
“Recuerdo que mi niña estaba jugando en un cuartito, yo la miré, la llamé y ella vino, me abrazó y me dijo: ‘mamá, ya casi no recuerdo cómo eras’, eso me marcó; mi niña tenía 3 años y medio”, describió entre lágrimas Gaby.
En el caso de las infancias, la terapeuta mencionó repercusiones como conductas agresivas, retraídas, miedo excesivo, trastornos del sueño, problemas alimenticios y regresiones, es decir, el infante comienza a mojar la cama y a hablar como bebé.
Rodríguez Flores explicó que esas conductas se derivan del cambio repentino en la dinámica familiar del niño, niña o adolescente.
“En ese tiempo que el niño estuvo con el papá tuvo otras dinámicas, tuvo otra forma de crianza, entonces al regresar de nuevo al núcleo de la madre a veces es complicado y comienzan a hacer berrinches; también es por lo que le están inculcado dentro de esos contextos donde se encontraban, estas ideas donde la mamá es mala o que sí regresa con la mamá lo va a regañar o que está mejor viviendo con el papá, porque el papá le permite hacer ciertas cosas que no necesariamente son ideales para su edad y su desarrollo”, afirmó.
Aunado a lo anterior, las infancias experimentan confusión emocional, inseguridad afectiva, problemas para relacionarse con los demás e incluso repercusiones en su desarrollo emocional a largo plazo.
“Esto tiene unas terribles consecuencias en su desarrollo emocional, surgen problemas para relacionarse con los demás, es muy complicado relacionarte con personas cuando un día estás en un lugar, después en otro y sobre todo cuando te quitan lo que más quieres, que es la figura materna”, expuso.
En el caso de Nelly, ella compartió que su hijo sufre estrés postraumático, además de que tiene un miedo irracional al alcohol derivado de las situaciones que vivió mientras estuvo con su padre, pues el menor le contó que lo llevaba a centros nocturnos y bares, manejaba ebrio de regreso a su casa; por su parte, Nelly también continúa luchando contra las cicatrices mentales ya que se encuentra bajo medicación psiquiátrica.
Las mujeres y las infancias que pasan por este proceso de violencia vicaria no ven el final cuando las madres obtienen una guarda y custodia provisional, pues la ley demarca que las niñas, niños y adolescentes tiene el derecho de convivir con sus progenitores, por lo que las madres están obligadas a llevar a los hijos a convivencias supervisadas con sus progenitores a instituciones donde el personal las re victimiza nuevamente.
“Eso ha sido lo más desgastante de todo este proceso porque sí, este señor con sus conductas tuvo una repercusión muy fuerte en mi persona en todas las áreas: psicológica, emocional, social, en mi familia, mi matrimonio, mis amistades sí se vieron fracturadas, por supuesto que sí, sin embargo una se hace responsable, resiliente y se hace cargo de sus heridas y procesos; pero cuando vas tu sola contra el sistema te das cuenta que no puedes por más que alces la voz, ellos te comen, sí vas contra la jueza, contra el observador, contra el psicólogo, contra el MP, te comen porque eres tú contra todos ellos”, Nelly.
Rodríguez Flores enfatizó la importancia de acudir a terapia psicológica tras haber vivido estas situaciones, tanto la mujer como el infante, ya que no atender los estragos en la salud emocional podría derivar en el suicidio, como ya ha sucedido anteriormente.
“En Quintana Roo el Caso Brenda: ella llevaba años siendo víctima de violencia vicaria y nunca se hizo justicia, entonces la desesperación, los sentimientos de culpa llegaron a avanzar tanto que generaron un trastorno depresivo, lo que llegó a culminar en un acto de suicidio”, relató.
La experta en violencia vicaria lamentó que sea tan difícil para una mujer identificar las señales de la violencia vicaria debido a que actualmente no existe una herramienta estandarizada para este caso específico de violencia, no obstante, recomendó revisar el Violentómetro, un instrumento que evidencia cómo escala la violencia desde comentarios machistas hasta agresiones físicas.
“No nos percatamos de esto porque estamos en una burbuja donde el agresor nos controla y manipula todo lo que hay a nuestro alrededor, es muy complicado; primero que nada les recomiendo verificar el Violentómetro, ver en qué nivel están, sí es que hay o no hay violencia; la violencia siempre trasciende, no se queda ahí, sino que se va transformando y va buscando nuevas modalidades, lo que hoy es una broma sobre tu aspecto físico, mañana va a ser un empujón y ese empujón puede terminar incluso en un feminicidio, entonces es importante ser conscientes de eso”, ilustró.
Dafne Rodríguez apeló tanto a mujeres como a hombres a deconstruirse para erradicar las diferentes violencias que se ejercen desde el desconocimiento y a atender la salud mental a través de la terapia.
“Muchos hablamos de la reconstrucción de las nuevas masculinidades, pero yo creo que también hace falta como mujeres reconstruirnos, es decir tener información sobre lo que debemos y no debemos aceptar, a veces por nuestro tipo de crianza, nuestro contexto, la justificación o la influencia de la familia, permitimos cosas que tal vez sabemos que no están bien, pero al sentir la presión social lo hacemos, entonces creo que también se trata de eso; también se trata de ir a terapia, no es sinónimo de estar loco o de estar mal, es autocuidado, es cuidar de ti y sí te cuidas tú, vas a vas a poder cuidar a tu familia y a tus círculos y redes de apoyo, que generalmente se conocen como los familiares, los amigos, está bien tener estos círculos”, aseveró.
Finalmente, la psicóloga mencionó que las mujeres que viven violencia vicaria poder acudir a pedir apoyo a instituciones como los Centros libres para las mujeres, en Tlaxcala hay veinte donde se brinda atención por violencia de género, allí hay psicólogas, abogadas, empoderamiento donde se pueden acercar a tener una asesoría, también está la Secretaría de las Mujeres del Estado de Tlaxcala, los Institutos Municipales de las Mujeres en cada municipio y también la Clínica de las emociones en el SEDIF.
Marco jurídico de la violencia vicaria en Tlaxcala
El concepto de violencia vicaria, como una violencia de género que ejerce daño a las mujeres mediante la instrumentalización de los menores hijos, se describe en las leyes mexicanas a nivel estatal y nacional desde el año 2023, así en el caso del Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares en los artículos 554 y 573 encuentra la siguiente definición:
Artículo 554. En los casos de conductas violentas u omisiones graves que afecten a los integrantes de la familia, la autoridad jurisdiccional deberá adoptar las medidas provisionales que se estimen convenientes, para que cesen de plano. En los casos de violencia vicaria, entendida como la violencia ejercida contra las mujeres a través de sus hijos, la autoridad jurisdiccional deberá salvaguardar la integridad de niñas, niños, adolescentes y mujeres, a efecto de evitar la violencia institucional contemplada en la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia.
Artículo 573. La autoridad jurisdiccional está obligada a observar aquellos casos en los que pudiera tratarse de violencia vicaria en contra de mujeres, por sí o a través de una tercera persona.
Código Civil para el Estado Libre y Soberano de Tlaxcala
En el Código Civil para el Estado Libre y Soberano de Tlaxcala reformaron los artículos 168 Ter, la fracción VI del artículo 285 y el artículo 372 Ter para describir a este tipo de violencia de género, así como las sanciones legales para quien la ejerza.
Artículo 168 Ter. La violencia vicaria, es el acto u omisión que genera afectación o daño físico, psicológico, emocional o patrimonial a un descendiente, ascendiente, pariente colateral consanguíneo o por afinidad hasta el cuarto grado, dependiente económico, animal de compañía o bienes de la víctima, cometido por parte de quien mantenga o mantuvo una relación de matrimonio, concubinato o alguna relación sentimental con la misma, actuando por sí o por interpósita persona, cuyo objeto sea causar un daño emocional, psicológico o patrimonial a la mujer (Periódico Oficial No. 18 Tercera Sección, Mayo 3 del 2023).
El artículo 285. VI. Cuando la persona que la ejerza sea condenada por el delito de violencia vicaria y la niña, niño o adolescente de cuya patria potestad se trate haya sido el medio para la comisión de ese ilícito (Periódico Oficial No. 18 Tercera Sección, Mayo 3 del 2023).
Artículo 372 Ter. A quien cometa violencia vicaria se le impondrá prisión de cuatro a ocho años y multa de ochocientas a mil doscientas veces el valor de la unidad de medida y actualización, así como la pérdida de los derechos que tenga respecto de las víctimas directas e indirectas, incluidos los de carácter sucesorio, patria potestad de hijas e hijos, conforme a lo dispuesto en el Código Civil de la Entidad. Asimismo, se decretarán las medidas de protección conforme a lo establecido en este Código y en el Código Nacional de Procedimientos Penales (Periódico Oficial No. 18 Tercera Sección, Mayo 3 del 2023).
Ley que Garantiza el Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia en el Estado De Tlaxcala
En mayo de 2023 se reformó la fracción X del artículo 6º de esta legislación que indica los tipos de violencia contra las mujeres.
- Violencia Vicaria. Es el acto u omisión que genera afectación o daño físico, psicológico, emocional o patrimonial a un descendiente, ascendiente, pariente colateral consanguíneo o por afinidad hasta el cuarto grado, dependiente económico, animal de compañía o bienes de la víctima, cometido por parte de quien mantenga o mantuvo una relación de matrimonio, concubinato o alguna relación sentimental con la misma, actuando por sí o por interpósita persona, cuyo objeto sea causar un daño emocional, psicológico o patrimonial a la mujer.
A pesar de que las leyes estatales y nacionales reconocen a la violencia vicaria como un mecanismo de violencia de género que busca dañar a la mujer a través del uso de los menores, abogadas especializadas en este tipo de violencia señalan que en Tlaxcala las instituciones públicas no analizan con perspectiva de género los casos lo que obstaculiza el acceso a la justicia tanto para las madres como para los hijos.
En la experiencia de la Mtra. Isabel Vásquez Hernández, abogada especializada en violencia vicaria, en Tlaxcala no se ha integrado una sola carpeta de investigación, ni se ha judicializado ante un Juez de Control para efectos de ejercer acción penal contra la violencia vicaria a pesar de que quedó reconocida en el Código Penal con una sanción de 4 a 8 años de prisión desde el 2023.
“He iniciado cinco denuncias por violencia vicaria, pero actualmente ni la Fiscalía General de Justicia del Estado, ni la Fiscalía Especializada en Violencia de Género, tienen una sola vinculación por violencia vicaria”, afirmó.
Vásquez Hernández también remarca que existen ambigüedades en la definición que se adicionó a los diferentes códigos, lo que permite una interpretación abierta para una aplicación tanto para mujeres como para hombres sin embargo la definición se origina desde la visibilización de la violencia de género que históricamente a oprimido a las mujeres, enfatizó.
“La definición que se quedó en el Congreso del Estado de Tlaxcala deja abierta a la interpretación su aplicación tanto como para hombre como para mujer, es en la frase donde se lee que ‘quien mantenga una relación de matrimonio, concubinato o alguna relación sentimental con la misma’, honestamente eso no nos ha ayudado mucho”, explicó.
Primeros auxilios jurídicos para violencia vicaria
La abogada opinó que en Tlaxcala se carece de una estrategia jurídica para atender casos de violencia vicaria, lo cual complica la denuncia de retención y/o sustracción de un menor ante las autoridades.
La litigante recomienda a las madres que deciden separarse de una pareja, esposo o concubino, con quien procreó infantes acudir ante un juzgado familiar para definir quién de los padres conservará el derecho a la guarda y custodia, los términos sobre derechos de las convivencias entre progenitor y menor, así como la pensión alimenticia.
“Esto es importante porque a partir de que te definen custodias, puedes en determinado momento denunciar la retención o la sustracción del menor”, indicó.
Lamentablemente, pocas parejas establecen esos acuerdos sobre sus hijos por la vía legal, por lo que, al momento de presentar una denuncia ante un Ministerio Público, estos no la aceptan por la falta de un acta que compruebe que es la mujer quien posee la guarda y custodia del infante, subrayó.
La defensora remarcó que existen casos de madres que sí presentaron dicha acta de guarda y custodia ante autoridades para denunciar que les quitaron a sus hijos, y aun así, no se abrió una carpeta, ni se emitió una sentencia.
Complejidad jurídica en materia familiar
La abogada reconoce que es muy complejo garantizar la protección de las madres y las infancias en casos de violencia vicaria debido a que las leyes priorizan el interés superior de la infancia, en ese sentido, las niñas, niños y/o adolescentes tienen derecho a convivir o no con los progenitores.
“Cuando ejerces la figura jurídica de ‘pérdida de custodia definitiva’ algunos jueces te dicen que esa no existe, que existe la figura de patria potestad y que únicamente hay ciertas causales por la cuales se puede perder; dicen que no se debe de limitar la convivencia de los hijos con los papás porque es un derecho de los niños en términos del interés superior de la infancia, por lo que tienen derecho a convivencias sean supervisadas o como se defina dentro del juzgado”.
Vásquez Hernández ha sido testigo de la discriminación de género en casos de violencia vicaria cuando los jueces dejan intactos los derechos a los progenitores después de estos haber incurrido en diferentes delitos como retención, sustracción u ocultamiento de menores, omisión de cuidados y pago de pensión alimenticia.
Por el contrario, las madres pierden el derecho a las convivencias con sus hijos porque los niños declararon al juez no tener deseos de verlas, lo que usualmente es resultado de haber sido manipulados por los victimarios.
A lo largo de su carrera como defensora de mujeres víctimas de violencia de género en su modalidad de violencia vicaria, Isabel aseguró que en el 2022 se registraron 50 casos en Tlaxcala por el Frente Nacional Mujeres Contra la Violencia Vicaria.
Sin embargo, ella piensa que hay muchos más casos que no son visibilizados porque las mujeres no saben que están pasando por este tipo de violencia o se rinden ante la re victimización del Estado y las consecuencias psicoemocionales que deja la experiencia de la sustracción y/o retención de sus hijos:
“En otros estados han surgido casos de suicidios derivados de esta violencia como en Yucatán, una mamá se quitó la vida porque de plano le dijeron en el Poder Judicial que no podía ver a su hijo, lo que llega a ser una violencia feminicida porque el que te arranquen a tus hijos es como si te arrancaran la propia vida, el útero todo lo que tienes; aquí en Tlaxcala no hay un pronunciamiento respecto a la violencia vicaria.
Isabel Vásquez Hernández pronunció que la violencia vicaria existe desde hace muchos años, pero no estaba completamente definida, sin embargo es una violencia que ha afectado durante siglos a mujeres por razones de género; opinó que el Poder Judicial del estado y a la Fiscalía General de Justicia del Estado requieren mayor capacitación en perspectiva de género para tener pleno conocimiento de esta problemática y así reconocerla para que de esa forma tanto jueces y agentes del Misterio Público sepan aplicar y argumentar respecto a este tipo de violencia.
En ese tenor, la defensora concluyó que los jueces tienen la responsabilidad de erradicar actitudes, conductas y comentarios que fomentan la discriminación de género al momento de impartir justicia a las víctimas de la violencia vicaria.
Violencia vicaria: la deuda del estado con las víctimas y las sobrevivientes
La violencia institucional que sufren las mujeres y las infancias en el contexto de la vicaria no concluye tras haber recuperado a los menores, pues los juzgados dictaminan bajo el argumento del interés superior de la niñez que tienen derecho a convivir con los progenitores para recuperar el vínculo paterno filial.
En ese sentido, las madres cuestionan las decisiones de los juzgadores, quienes a pesar de tener conocimiento de los diferentes tipos de violencia que el progenitor ejerció sobre la madre, como sexual, física, psicológica y patrimonial; y contra el menor, como incumplimiento de pensión alimenticia, sustracción, retención y ocultamiento, estos conservan sus derechos como padres y peor aún, la patria potestad.
“Me preguntaba por qué me tenía que estar defendiendo de las mismas autoridades que se supone que están para respaldar mis derechos y los de mi hijo; ¿qué podrían ellos mejorar? Necesitan un cambio de conciencia colectivo.
No sé si sensibilizar los funcionarios sea lo pertinente, puedo decirles que todos ellos me vieron llorar, implorar, exigir, pedir y no les movió nada; entonces, no estoy segura, no quiero decir que no tienen remedio, más bien lo que necesitamos como sociedad es tiempo de escuchar testimonios, porque yo antes de vivir esto no tenía idea de que todo esto se viviera, incluso antes del concepto de violencia vicaria no tenía idea que las mamás vivieran esto”, aseveró Nelly.
“Llegamos a CECOFAM donde ahora todo es felicidad, amor y dulzura: ‘la niña saluda a su papá con amor’, ‘se abrazan, se besan’, todos esos son sus reportes, en CECOFAM todo es miel sobre hojuelas, pero la verdad es que es cansado, es un peregrinar cansado, es algo desgastante estar sacando a mi hija de la escuela todos los jueves para llevarla, pero yo sí cumplo, yo me voy por el camino recto porque yo no quiero que él tenga un arma para decir ‘ya ven, no la trajo a convivencias’.
Espero y de verdad, espero en Dios que se arregle muy pronto este asunto porque seguimos en este peregrinar que no ha terminado, yo solo tengo una custodia provisional, no tengo una custodia definitiva y pareciera increíble después de todo lo que él hizo, se me hace increíble porque somos víctimas, llegamos y nos revictimizan, es tán impresionante la forma en cómo hacen las cosas, no sé si porque no conocen de lleno nuestros expedientes y eso mismo quisiera yo saber ¿por qué no hay una sensibilidad de decir es mamá de esta niña?”, cuestionó Gaby.
Lamentablemente, no todas las víctimas tuvieron la resiliencia para sobrevivir a un proceso tan doloroso como lo es que le quiten a su hijo, mujeres cuya salud mental no resistió más y se quitaron la vida para dejar de sufrir y salvarse del poder y control del victimario y de un Estado cómplice, como Brenda de Quintana Roo e incuantificables nombres de madres que guardaron silencio por miedo.
El suicidio por violencia vicaria resulta ser un feminicidio por las diferentes violencias que le precedieron, un crimen de Estado cuya deuda sigue pendiente.
Nelly lamentó que los estragos de la violencia vicaria sean tan impactantes en la salud mental de las mujeres que la han sufrido.
“Hoy veo a todas las mamás que nos reunimos como un milagro porque no sabemos cómo salimos de eso, todas quisimos desaparecer de este mundo en el proceso, unas hasta lo intentaron, bendito Dios no les pasó nada y aquí siguen, pero todas quisimos irnos, el dolor fue tan fuerte y tan profundo que a pesar de que todas teníamos otras cosas en la vida, el que nos arrancaran una parte de nosotras fue extremadamente fuerte es algo que hoy no le desearía a nadie.
¿Qué le dirías a una mujer que vive violencia vicaria?
Resulta muy complicado identificar que se es víctima de violencia vicaria porque la mujer pasa por otros tipos de violencias, por lo que las sobrevivientes aconsejan a quien sospeche que está viviendo la situación pedir ayuda a círculos de apoyo, como familiares de confianza o amistades; expertas a buscar asociaciones civiles especializadas como defensoras feministas o abogadas con experiencia en casos de sustracción de menores en el contexto de la violencia familiar así como acudir a terapia para atender los daños emocionales tanto en la salud de la mujer como de las infancias.
Tras haber vivido violencia vicaria, Nelly alentó a las mujeres que están pasando por esta situación a buscar ayuda en colectivos feministas como el Frente Nacional Contra la Violencia Vicaria, pues son una guía con experiencia en todos los temas que involucran a la parte legal con acción oportuna y profesional.
«Tenemos una batería de abogadas feministas que nosotras podemos asegurar que son de confianza porque todas pasamos por muchísimos abogados que, en lugar de ayudarnos, nos vendieron o nos sacaron dinero; creo que eso podría servirles”, relató.
Descartó acudir a las instancias públicas ya que asegura que estas no se encuentran en condiciones óptimas para dar seguimiento ni acompañamiento o justicia para las víctimas.
Por último, Nelly exhortó a los varones a no ejercer la violencia vicaria porque simple y sencillamente: “la violencia vicaria no tiene madre”.
Por su parte, Gaby le diría a una madre a quien le arrebataron a su hijo que busque ayuda psicológica para poder gestionar todas las emociones que se derivan de la situación.
“Tengan una contención propia porque es muy difícil no ir a tirar la puerta de la casa del papá, porque sabemos dónde están nuestros niños, pero no podemos llegar a hacer destrozos, debemos tener mucha cautela porque nos pueden tachar de locas, dementes y muchos más”, aconsejó.
Resaltó la importancia de caminar juntas en este proceso porque el acompañamiento ayuda a sobrellevar esta situación tan difícil.
“Este fue mi primer año marchando para alzar la voz porque yo no quiero que ninguna mujer viva lo que yo viví, yo no quiero que mis hijas crezcan en este entorno porque no es nada grato y no es algo que yo quisiera que alguien pasara, ni mis hijas, ni mis sobrinas, ni mis primas, ni ninguna mujer, ni las futuras generaciones; esperemos erradicar esta problemática”, suspiró.
Coincidió en que pedir asesoría legal especializada de abogadas feministas resulta la vía más adecuada para comenzar el proceso legal, así como confiar en ellas y sus estrategias.
Ambas sobrevivientes facilitaron las redes de apoyos como el Facebook Violencia Vicaria Tlaxcala y Frente Nacional Contra la Violencia Vicaria.
La psicóloga Jessica Dafne Rodríguez Flores recomienda ampliamente acudir a terapia porque eso significa un autocuidado: “si te cuidas tú, podrás cuidar a tu familia y a tu círculo cercano”, afirmó.
La terapeuta indicó que contar con redes de apoyo, generalmente se conoce como familiares o amigos, además señaló las instituciones como los Centros libres, donde se da atención a víctimas de violencia de género desde perspectivas psicológicas y jurídicas, así como acompañamiento para ellas; también se encuentra en cada municipio un Instituto de la Mujer, así como la Clínica de las emociones en el SEDIF.
Finalmente, invitó a todas las personas a cuidar de su salud mental, a ser conscientes del respeto que merecemos ya que eso transformará lo que somos como seres humanos desde la esencia, sobre todo entre mujeres e infancias.
La abogada Isabel Sánchez Hernández recomendó a las mujeres que decidan separarse de sus parejas hacerlo por la vía legal para establecer términos legales claros sobre la custodia del menor.
“En los casos de separación primero se debe de acudir al juzgado para definir tres cosas: uno, la custodia; dos, el derecho de convivencia; y tres, los alimentos; ya seas casada o concubina porque a partir de que te definen custodias de esa forma, en determinado momento en el que te retengan a tu menor hijo, podrás denunciar la retención o sustracción”, explicó.
Conclusiones: Deconstrucción cultural en torno a la violencia vicaria
Las experiencias de Nelly y Gaby evidencian la deuda que tiene el Estado con las víctimas de violencia vicaria, pues tras haber sido violentadas por varones que les arrebataron a sus hijos por el simple hecho de demostrar el poder y control que tenían sobre ellas, las instituciones públicas que se supone deben protegerlas de todo tipo de violencia en razón de género y a sus hijos, las re victimizan al actuar sin implementar el enfoque, lo que genera una desigualdad en el proceso legal aunadas las actitudes carentes de empatía y emitir juicios cuyos criterios ocultan estereotipos de género.
El tráfico de influencias en los juzgados es un factor que también influye en los procesos legales de las víctimas que tratan de recuperar a sus hijos, lo que demuestra que el Estado no ha logrado erradicar la corrupción en la máxima casa de justicia, ello deriva en casos incuantificables de violencia vicaria cuyas consecuencias son mujeres deprimidas e infancias rotas.
La obligación del estado es garantizar una vida libre de violencia para las mujeres, niñas, niños y adolescentes, tarea que lamentablemente ha sido fallida, pues cada año aumenta la estadística de acuerdo con el informe del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) en el 2025 la violencia contra las mujeres subió un 7.5 % es decir que se registraron 100,989 víctimas.
La cultura misógina arraigada en la sociedad mexicana sigue reproduciéndose en el discurso y la práctica a pesar de que hoy en día tenemos acceso a la información en la palma de nuestra mano, se continúa normalizando cada conducta que perpetua la subordinación de la mujer.
Como sociedad somos cómplices al validar el hecho de que un varón le arrebate a una madre a su hijo o simplemente ignorando la problemática, es imprescindible identificar a la violencia de género y actuar para erradicarla, pues es desde la individualidad donde inicia el cambio colectivo y quizá en unos siglos se pueda brindar justicia a las mujeres a quienes les robaron el derecho de maternar a sus niñas, niños y adolescentes.
