DESDE EL CORAZÓN Por Lic. Rocío Hernández Castillo
Hay batallas que nos enseñan el verdadero valor de la vida
Hay momentos en la vida que nos cambian para siempre. Momentos en los que el tiempo parece detenerse, en los que las preocupaciones que antes parecían enormes se vuelven pequeñas y en los que aprendemos a valorar cosas tan sencillas como despertar, abrazar a quienes amamos o simplemente tener la oportunidad de vivir un día más.
Hoy quiero escribirles desde una parte muy sensible de mi corazón.
Hoy 19 de octubre, conmemoramos el Día Internacional de la Lucha contra el Cáncer de Mama. Una fecha que para muchas personas representa una campaña de concientización, un lazo rosa o un llamado a la prevención, pero que para quienes hemos enfrentado el cáncer tiene un significado mucho más profundo.
Porque yo también sé lo que es sentir miedo. Sé lo que significa recibir una noticia que cambia tu manera de mirar la vida. Sé de las noches de incertidumbre, de las preguntas sin respuesta y de esos momentos en los que, aunque intentamos mostrarnos fuertes, por dentro necesitamos que alguien nos abrace y nos diga que todo estará bien.
La vida me permitió atravesar esa experiencia y hoy tengo la enorme bendición de estar sana y poder contarla. No lo comparto porque me considere más fuerte o más valiente que nadie. Lo hago porque sé que, en algún lugar, hay una mujer que hoy está sintiendo ese mismo miedo que alguna vez sentí yo.
Y si estas palabras llegan hasta ella, quisiera decirle algo desde lo más profundo de mi corazón: no estás sola.
Aprendí que ser fuerte no significa no llorar, que tener esperanza no significa no sentir miedo y que hay días en los que levantarse de la cama ya representa un acto inmenso de valentía.
También aprendí que nadie debería recorrer ese camino en soledad. Que una mano tomada a tiempo, una palabra de aliento, la compañía de nuestra familia y el cariño de quienes nos rodean pueden convertirse en ese pequeño impulso que necesitamos para continuar.
Hoy miro hacia atrás con una profunda gratitud. Por la vida, por las personas que estuvieron a mi lado, por quienes me cuidaron y por cada oportunidad que tengo de seguir compartiendo momentos con quienes amo.
Pero también pienso en aquellas mujeres que siguen luchando, en las que han tenido que enfrentar momentos difíciles y en las familias que guardan en su corazón el recuerdo de alguien que partió a causa de esta enfermedad.
A todas ellas les expreso mi cariño, mi respeto y mi solidaridad.
Esta experiencia también me dejó una responsabilidad que llevo muy presente: recordarles a las mujeres que nuestra salud importa, que no debemos dejar siempre nuestras necesidades para el final y que cuidarnos no es un acto de egoísmo, sino también una forma de amar a quienes nos rodean.
Por eso, desde el Sistema Municipal DIF de Huamantla, hemos trabajado para acercar acciones de prevención, orientación y acompañamiento a nuestras mujeres. Porque detrás de cada estudio, de cada revisión y de cada consulta hay una vida, una historia, una familia y muchos sueños que merecen continuar.
Quisiera que este 19 de octubre no se quedara solamente en vestir de rosa. Que fuera una oportunidad para escucharnos, para hablar sin miedo, para acudir a nuestras revisiones médicas y para recordar que la detección oportuna puede hacer una enorme diferencia.
Y, sobre todo, quisiera que aprendiéramos a ser más sensibles con quienes atraviesan una enfermedad. A no juzgar sus silencios, a respetar sus días difíciles y a comprender que muchas veces lo que más necesita una persona no son grandes discursos, sino alguien que permanezca a su lado.
Hoy no escribo estas líneas para hablar de una batalla que quedó atrás, porque sé que cada historia es distinta y que no todos los caminos tienen el mismo desenlace.
Las escribo para agradecer la vida y para abrazar, aunque sea a través de estas palabras, a quienes hoy necesitan un poquito de esperanza.
Si algo me enseñó el cáncer, es que la vida no se mide solamente por los años que tenemos, sino por el amor que somos capaces de dar, recibir y compartir.
A quienes hoy están luchando, les envío todo mi cariño. A quienes han acompañado a alguien en este camino, gracias por no soltar su mano. Y a quienes hoy tenemos la oportunidad de despertar y abrazar a nuestros seres queridos, que nunca se nos olvide lo valioso de ese regalo.
Porque al final, después de los días difíciles, de las lágrimas y de los temores, una aprende que vivir también significa agradecer, amar y encontrar motivos para seguir adelante.
Y mientras tengamos vida, que nunca nos falten el amor, la fe y la esperanza.
Con todo mi cariño,
Lic. Rocío Hernández Castillo
Presidenta Honorífica del Sistema Municipal DIF Huamantla
