A CAPELLA Por MAURICIO HERNÁNDEZ OLAIZ - Linea de Contraste

A CAPELLA Por MAURICIO HERNÁNDEZ OLAIZ

Mauricio Hernández Olaiz, en su columna A Capella, habla sobre las promesas incumplidas de MORENA y AMLO, y la desilusión que empieza a permear entre los mexicanos

La mejor Estrategia

Aunque he tratado de evitar comentar sobre la aún muy lejana sucesión a gobernador y de sus principales aspirantes, algunos hechos me obligan a dedicarles unas líneas. Sobre todo porque cada uno de los que ya ha levantado la mano, lejos de ofrecer una evidencia contundente de porqué son la mejor carta para gobernar Tlaxcala, han mostrado incongruencia, falta de compromiso, uso excesivo de información mediática falaz y lo que es peor, poco trabajo.

Espero que entre líneas pueda entender de a quién me refiero, pues prefiero optar por no nombrar a nadie de manera directa, y no por miedo o crítica, sino tan solo para no caer en el adelantado juego de promocionarles.

Y es qué, querido lector, yo considero que la mejor estrategia para posicionarse en la mente del electorado, del ciudadano de a pie, es ser un profesional de excelencia, de cumplir con los objetivos trazados. Me explico, la mayoría de los aspirantes a la silla ejecutiva hoy son funcionarios públicos. Ya sea en el Senado, Cámara de diputados, Presidencias municipales o delegaciones federales, los que quieren relevar a Marco Mena hoy tienen obligaciones claras y directas con la ciudadanía, responsabilidades de gobierno que la mayoría, por no decir todos, no cumplen como deberían.

Personalmente, cuando un candidato anda en campaña, no le doy importancia a sus propuestas, si luce bien en su propaganda, si nos ofrece el moro y el loro, yo lo primero que reviso es su trabajo anterior, su desempeño, si cumplió o no con su proyecto de trabajo. Si es popular, si tiene pinche mil seguidores en redes sociales, si hace los videos más bonitos o extravagantes, si se fotografía abrazando y besuqueando al presidente, si se la pasa inaugurando enemil comercios, carreras atléticas o eventos, para mí, todo eso es por demás irrelevante.

 Lo que tiene peso para saber si será un funcionario eficiente, un diputado comprometido o un gobernador excelente, es simple y sencillamente su desempeño anterior, y ahí…ahí es donde la puerca tuerce el rabo.

Podrán decirle, en cuanto medio de comunicación existente, que han entregado chorrocientos apoyos, que han censado a pinche mil habitantes, que han apoyado a mil ocho mil viejitos, que han aportado recursos a tantas colonias y comunidades, que les van festejar con luchadores y enanos o utilizar discursos plagiados en sus reuniones, pero recuerden que siempre la realidad estará por encima de la ficción.

Cuando uno ve con sus propios ojos a la gran cantidad de personas inconformes porque no les han censado o entregado los apoyos prometidos, cuando les hacen hacer horas y horas de cola para mandarlos a casa con las manos vacías, o cuando circulas por las calles llenas de hoyos y baches, cuando te da miedo salir a trabajar porque no quieres que te roben tu casa, o peor aún, que te asalten en la micro, o bien esperas que tus legisladores trabajen de lleno en reformas que beneficien el desarrollo de tu comunidad, pero por el contrario se la pasan peleando por incrementarse el salario, o por acceder a mejores posiciones de poder, que cobran doble, que contratan a familiares, que privilegian la contratación de operadores políticos en lugar de perfiles idóneos para el buen desempeño del municipio y una largo etcétera , es cuando  las campañas mediáticas de los suspirantes se vuelven una autentica tomada de pelo.

¿Quieres ser gobernador o gobernadora?, comprométete al 100% con tu actual puesto, da resultados reales, atiende a la ciudadanía, deja de andar en eventos ajenos a tu responsabilidad, deja de inaugurar changarros y arregla las calles y la vialidad, y sobre todo garantiza la eficiencia de los cuerpos de seguridad, ilumina las calles, entrega los apoyos prometidos por tu jefe, deja de atacar en medios a los rivales y a los que cuestionan tu desempeño.

La mejor manera de callar a la prensa, que no es a modo, es con trabajo, con resultados, dando la cara ante la adversidad así como sonríes y abrazas en la oportunidad. La mejor estrategia no es cacaraquear encuestas a modo, aparecer en cuanto pasquín existe, presumir que de 100 necesidades de la población solo cumpliste 2 pero eso sí, las magnificas como de enorme y brutal relevancia.

Llámenme romántico, pero hoy en día la gente ya no se traga tan fácil la promoción barata, por eso es más que obligado trabajar, pero con objetivos, con lineamientos. Así como son eficientes operadores de campaña y crean brillantes esquemas de trabajo para llegar a prometer a las comunidades, de igual forma háganlo con la responsabilidad ya obtenida, por la cual cobran un salario muy por encima de lo que gana la población.

En campaña caminan kilómetros y kilómetros, tocan puertas y se “preocupan” por la gente, charlan con ella, pero cuando ya ganaron o un dedo bendito les concede el puesto, se retreparsen en su oficina y se olvidan de la realidad.

Me queda claro, y espero que a usted también estimado lector, que la mejor estrategia de campaña para aquellos que aspiran a gobernarnos, es los resultados que den hoy a sus responsabilidades. Tristemente eso parece no va a suceder, así que siga siendo bombardeado por boletines falaces y prodigiosos eventos, que en nada nos ayudan a crecer, ni como sociedad, ni como estado.

@olaizmau

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