A CAPELLA Por MAURICIO HERNÁNDEZ OLAIZ - Linea de Contraste

A CAPELLA Por MAURICIO HERNÁNDEZ OLAIZ

Entre inundaciones y semáforos inteligentes…

Vaya caos vivió la capital de nuestro estado la tarde – noche del pasado martes. Una tormenta de gran envergadura, así como una manifestación de estudiantes de la FNERRR causaron conmoción, embotellamientos, inundaciones, vehículos varados y cuantiosos daños materiales en viviendas.

Efectivamente fue una lluvia torrencial, pero no muy distinta a las que ya ha sufrido la capital del estado. Pese a que el ayuntamiento capitalino envía constantes boletines de prensa presumiendo los persistentes desazolves a la que es sometida la red de alcantarillado para evitar las profusas inundaciones, estas siguen sucediendo a gran escala.

Ante tan penosos resultados, o no se hace bien el trabajo de desazolve o simplemente no se lleva a cabo, y los constantes boletines en la materia, tan solo son una manera para que la Dirección de Servicios Públicos del ayuntamiento de Tlaxcala y la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado Municipal (Capam) justifiquen su trabajo.

La realidad es que cada que llueve “recio”, nos convertimos en la Venecia del Altiplano central, imágenes sobran, los acontecimientos están a la vista de todos y no hay manera de refutarlo.

El 18 de Mayo de 2017, la alcaldesa, Anabell Ávalos, manifestaba en entrevista con la Jornada de oriente, su preocupación sobre el tema y refería que se instalarían coladeras en tres puntos críticos de la ciudad de Tlaxcala, para reducir el nivel de anegación.

 Identificó las localidades de Atempan, Ocotlan, Ixtulco,  Loma Bonita, Adolfo López Mateos y Loma Xicohténcatl, como las zonas donde se registra un problema mayor de inundación, así como el propio centro capitalino, así mismo refirió la urgencia de instalar una serie de colectores, sin embargo, reconoció que el alto costo de los mismos hacía imposible de momento su instalación. “Sufro mucho cuando vienen las lluvias y aunque tengamos cuatro meses y medio (de haber iniciado funciones), la sociedad no ve eso, ella quiere resultados”, manifestaba en aquellos tiempos.

Pero, de regreso a la actualidad, Anabell ya tiene al mando de la comuna capitalina dos años con seis meses, y pese a los constantes anuncios de inversión en obra pública, los tan anhelados colectores a los que hacía mención no han sido construidos. Y… ¿qué cree señora presidenta?, la sociedad seguimos queriendo resultados.

Durante la gestión de Adolfo Escobar, se llevó a cabo la construcción de los drenajes pluvial y de aguas residuales en la ciudad de Tlaxcala, cuyo objetivo era evitar la inundación de calles durante la temporada de lluvias y mejorar el saneamiento. Con una inversión de 122 millones de pesos se anunciaba con bombo y platillo que esta obra, que contemplaba dos colectores: uno que abarcaba la avenida Ocotlán, la comunidad de San Gabriel Cuauhtla, pasando por la Central Camionera, el bulevar del Maestro  y Tepehitec; y el otro colector que comprendía  la zona centro en la calle Alonso Escalona,  la avenida Juárez y calle Lardizábal.

Pese a lo anterior la capital se sigue inundando, y cada vez con más daños a viviendas, de las cuáles no se hace responsable el ayuntamiento capitalino. Reitero, han sido lluvias torrenciales, pero no han sido atípicas, es decir, ya ha llovido fuerte muchas veces, y la constante es la de sacar cubetas y trajes de baño, ¿acaso la obra de Escobar Jardines no se hizo cómo debería?

Pero el caos vehicular en la capital del estado, no necesita ni a bailarines anónimos de los escandalosos chavos pertenecientes a la FNERRR ni a poderosas lluvias, solo requiere de un poco de semáforos inteligentes.

El 25 de febrero de 2018, el titular de seguridad pública del ayuntamiento informaba  la instalación de un prototipo de “Semáforo Inteligente” en el zócalo capitalino, como parte de un programa piloto que el ayuntamiento de Tlaxcala a través de la Dirección de Seguridad Pública, buscaba implementar y cuyo objetivo era agilizar el tráfico vehicular en la ciudad. En entrevista con GenteTlx el titular de seguridad pública, Maximino Hernández Pulido, informaba  que se trataba de un equipo de alta tecnología basado en georreferenciación, es decir,  que trabaja de forma similar a las aplicaciones móviles que informan sobre el tráfico vehicular existente en las principales vías de comunicación de cada ciudad, con la diferencia de que dicha información serviría para que los semáforos inteligentes puedan agilizar automáticamente la circulación cuando detecten congestionamiento en determinadas zonas.

Además indicó que se trataba de una propuesta impulsada por la propia alcaldesa capitalina, Anabell Ávalos Zempoalteca, quien preocupada por los problemas de movilidad que aquejan a la capital, tomó la decisión de impulsar este modelo que, de ser viable para la ciudad, sería ejecutado a mediado plazo. Finalmente el proyecto fue ejecutado.

El pasado 15 de octubre del 2018 en entrevista con el sol de Tlaxcala, Maximino Hernández, aseguraba que la colocación de los semáforos inteligentes ya llevaba un avance del 80% y que sería hacia finales del año cuando se haya concluido el circuito al 100%. Aunque no hay información periodística que dé cuenta de la finalización del proyecto, no dudaremos de la palabra del funcionario, por lo que consideramos que nuestra capital ya tiene todos y cada uno de los semáforos prometidos. Cito lo anterior porque nuestras autoridades capitalinas han referido, de manera reiterada, que la inteligencia de las luces de tránsito solo podrá ser operacional cuando se cumpla la instalación total, de la que insisto, no se ha dado cuenta. (Yo ya  no entendí entonces la razón de la instalación del semáforo piloto?)

A 6 meses de instalados en su “totalidad”, varios de ellos ya muestran deterioro evidente, como el de la calle Zitlalpopocatl y la Av. Juárez, que está fundido en su luz roja. De igual forma el instalado en la calle Porfirio Díaz esquina con Vicente Guerrero; aunque debo reconocer que en ambas vialidades circulé hace varios días, por lo que espero que ya hayan sido reparados, de lo contrario amable lector usted lo podrá constatar.

Pero lo que más me molesta de los llamados, “semáforos inteligentes”, con tecnología GPS para dar fluidez al tráfico vehicular es que, precisamente, no hacen nada de eso. Basta ver que los establecidos sobre la Avenida Juárez tienen la peculiaridad de que si te toca luz verde en una esquina, de manera automática te toca la luz roja en el siguiente y así desde la esquina con Independencia hasta Alonso de Escalona.

Además en el semáforo de Guerrero, que hace esquina con Independencia, la luz roja dura una verdadera eternidad, mientras que la transitoriedad de la luz verde es casi de cuento, pese a que por Independencia no circule ya nadie. Mismo caso en el cruce de Guridi y Alcocer y la Juárez, mientras que en horas pico Guridi se encuentra muy saturada desde la esquina con Lira y Ortega , el inteligente mantiene un largo periodo de luz roja, pese a que el tránsito no sea tan pesado por la Juárez.

Y para rematar, en varios de dichos cruces, pese a la presencia de las perspicaces luces, también contamos con la presencia de elementos de vialidad. Si hay tan notables artilugios tecnológicos para el armonioso circular de los vehículos, ¿para qué queremos elementos de azul?. Pero lo que es aún peor, pese a los congestionamientos en varias calles, los amigos uniformados distribuyen la circulación de manera idéntica que el semáforo del que ya dimos cuenta no es tan listo, o bien la presencia de los azules es debido a que no se han instalado todos los prometidos.

No podemos dejar de lado los ubicados en la zona donde convergen la Guerrero, 5 de Mayo, Blvd. Tepehitec  y Josefa Castelar, en la zona de la llamada subida a la central camionera. Ahí la constante es la luz amarilla – o ambar – , haciendo inútil la presencia de las luces perspicaces, ya que por años esa zona ha sido de a la buena de dios, y así se mantiene, a pesar de la existencia de, más que semáforos, de adornos, cuasi ídolos como los de la isla de Pascua.

Por lo pronto vecino de la capital, las lluvias seguirán un buen rato, y al parecer, los semáforos también. Saque la sombrilla, las botas y hasta el bañador, así como mucha paciencia, sobre todo, si tiene que circular por el primer cuadro.

¿Convendrá adquirir una lanchita?

@olaizmau

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