A CAPELLA Por MAURICIO HERNÁNDEZ OLAIZ - Linea de Contraste

A CAPELLA Por MAURICIO HERNÁNDEZ OLAIZ

¡En esta Esquina!

«Un pueblo puede agitarse por lo que la prensa diga, pero puede morir por lo que la prensa calle».

Francisco Zarco

El presidente de México continúa con su denostación a la prensa incómoda. Al primer mandatario ya le gusto usar su tribuna de las mañaneras para señalar y regañar a los medios de comunicación que publican cosas ajenas a su propia narrativa. Andrés Manuel López Obrador ha vuelto a generar polémica por sus dichos sobre el periódico Reforma, la Revista Proceso y el Portal Sin Embargo, poniéndose abiertamente en una esquina del ring y subiendo en la otra a aquellos que no piensan como él.

El presidente tira golpes a diestra y siniestra a un rival que él quisiera que actuara como un simple sparring, aunque a veces se le comporta como un retador por el cinturón. Cuando siente que los golpes del oponente son dolorosos y certeros, le acusa de oportunista y tendencioso, critica que antes, que en el pasado, se dejaba noquear por el sistema neoliberal a cambio de mucho dinero.

Más allá de la queja del mandatario en contra de los medios arriba señalados por publicar información “tendenciosa”, según él, a un servidor le preocupa más la afirmación del Presidente en el sentido de que los buenos periodistas, los mejores de la historia toman partido por la transformación.

«Todos los buenos periodistas de la historia siempre han apostado a las transformaciones (…) Los periodistas mejores que ha habido en la historia de México, los de la República restaurada, todos, tomaron partido. Y es que es muy cómodo decir: ‘Yo soy independiente o el periodismo no tiene por qué tomar partido, o apostar a la transformación’. Entonces, es nada más analizar la realidad, criticar la realidad, pero no transformarla».

En otras y simples palabras, un buen periodista escribe a mi favor, uno malo en mi contra. Un periodista malo recibe dinero por hablar bien de los neoliberales, un periodista bueno no recibe dinero por hablar bien de mí. Un periodista bueno era perseguido por el viejo sistema, un periodista malo es señalado y perseguido por mí.

Yo creo que un buen periodista debe hacer su papel de escrutinio, de investigación a través de la tenacidad y la objetividad. Cuando un gobierno es quien dicta los términos, como López Obrador con su conferencia matutina, la situación se complica. Los periodistas deben encontrar maneras de romper el cerco informativo. Cosa que aún no sucede, salvo contadas excepciones.

Mucho se ha hablado de aquellos reporteros que asisten a las mañaneras. Atentos escuchas, como en misa. Impávidos ante el penetrante discurso del líder de culto. Eso tiene que cambiar, la prensa debe de transformarse al nuevo estilo de “informar” del presidente. Mientras en la sala de prensa de la casa blanca están los reporteros y periodistas más encumbrados, capaces de sacar de sus casillas con sus cuestionamientos al presidente en turno, en la Mañanera mandamos maniquíes con libreta y grabadora. A este periodismo López Obrador le llama prudente.

Y es que es un contrasentido, se queja de cómo la prensa de antes se callaba todo, que no cuestionaba nada, pero de igual forma él quiere la “prudencia” en la sala, la pregunta a modo y, sobre todo, nula crítica a su transformación. Hay de aquel que pregunte o publique algo en contra, pues como el propio López Obrador lo dijo en su mañanera del 15 de abril.

«Si ustedes se pasan pues ya saben, ¿no? lo que sucede, pero no soy yo, es la gente, no es conmigo, es con los ciudadanos que ya no son ciudadanos imaginarios, ellos me defienden, hay mucha inteligencia en nuestro pueblo, entonces antes se menospreciaba a la gente, ahora no, ellos salen a defender nuestro movimiento.”

Andrés Manuel tiene derecho a subirse a una esquina, la esquina del presidente. Pero no debe de olvidar que no es ya un ciudadano en eterna campaña, un individuo oponente al sistema, él ya es el sistema, por lo que no es un contrincante cualquiera, por ello es de enorme peligro azuzar a sus seguidores a tomar en sus manos el castigo a aquellos” malos “ periodistas.

El Presidente adora sus conferencias matutinas, y qué bueno. Por lo mismo nuestros medios deberían tomárselas más en serio, le guste o no le guste al ejecutivo. Solo así cumplirán sus objetivos primordiales: mantener al gobierno bien vigilado, a la transformación en el escenario de beneficio para todos los mexicanos y a la población bien informada.

No estoy en contra de la transformación, voté por ella. Estoy en contra de algunos de los caminos que se nos quiere imponer, de algunas ideas que se nos quiere vender, de evidencias incontrovertibles de un doble discurso bajo el eterno pretexto de la, ahora estoy seguro, mal llamada cuarta transformación.

Yo no quiero en esta esquina al presidente, y en la otra a todos aquellos que por una u otra razón no pensamos igual. Finalmente no todos tenemos el peso para pelear en la misma división, lo ideal es que todos estemos en la misma esquina, pero todo indica que esa idea, ese compromiso fue noqueado, y apenas, en el primer round.

Los signos de intolerancia hacia la prensa no son el mejor camino hacia la democracia.

“Me gustaría que por un momento Andrés Manuel, en lugar de sentarse en la silla presidencial, se sentara en la silla del director de la revista Proceso para ver qué tan cómodo es ser independiente, que tan cómodo es recibir vituperios, críticas, condenas de parte de quienes se sienten afectados por lo que Proceso  publica».  Rafael Rodríguez Castañeda, director de la revista Proceso.

En Corto:

Hace un par de semanas estuvo en la mesa de redacción el director de servicios públicos del ayuntamiento de Tlaxcala, Víctor Hugo Cahuantzi. En ese espacio se le cuestionó sobre las deficiencias en varias zonas de la capital del estado en cuanto a bacheo, luminarias fundidas y un exceso preocupante de perros callejeros. Se comprometió a resolver a la brevedad cada uno de los asuntos, incluso hizo público su número de teléfono celular para reportes de la ciudadanía.

Hoy los baches siguen abiertos, más grandes que nunca, los perros corren libremente y las luminarias se mantienen fundidas, pero al operador político, perdón, servidor público, se le vio el miércoles 24 de julio a las 11:30 de la mañana almorzando tranquilamente en conocida cafetería de la zona comercial de soriana – mercado. ¿Sabrá su jefa que no se encuentra en su lugar de trabajo en horas de oficina?. Yo no creo que él esté….Trabajando para tu bien.

@olaizmau

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