Resumen

A CAPELLA Por MAURICIO HERNÁNDEZ OLAIZ

Mauricio Hernández Olaiz, en su columna A Capella, habla sobre las promesas incumplidas de MORENA y AMLO, y la desilusión que empieza a permear entre los mexicanos

¿Midiendo con la misma Vara?

No nos confundamos. Está claro que, por lo menos quién esto escribe, no puede estar en contra de medidas como la de quitar el fuero a políticos, bajar sus enormes salarios y percepciones adicionales, quitar privilegios a la alta burocracia, y otras tantas medidas que ha llevado a cabo el presidente López Obrador.

Mis críticas no van dirigidas a tales acciones que aplaudo, simplemente lo que me cuesta entender es por qué no se mide con la misma vara. Es cierto que en ocasiones es necesario tomar caminos alternos y estrategias diferenciadas, sin embargo, considero que la acción de austeridad que el presidente pretende llevar a cabo, no es similar con el poder judicial que con el legislativo y menos con el ejecutivo.

Por supuesto que concuerdo con López Obrador cuando afirma que percibir un salario de $600 mil pesos en el servicio público es un atropello, una bofetada a todos los mexicanos. Los argumentos esgrimidos por cientos de magistrados, abogados y miembros del poder judicial amparados para defender sus enormes percepciones mensuales me parecen débiles e insustanciales, al presidente le sobra razón cuando los invita a dejar el servicio público e integrarse al privado, a ver quién en su sano juicio les paga semejantes salarios y bonos.

Sin embargo la vara con la que mide y presiona al judicial es harto diferente al que usa con el legislativo, insisto, no hay condiciones de paridad pese a que en ambos casos quiere ejercer presión en un poder alterno al suyo.

Más allá de si debe, o no debe, López Obrador inmiscuirse en los otros poderes de la nación, su lucha para erradicar los salarios estratosféricos de magistrados y jueces, no es siquiera similar al salario, que pese a las promesas de austeridad, mantienen senadores y diputados.

Andrés Manuel ganará el 40% del salario que percibía su antecesor, es decir, un 60% menos, sin embargo los senadores y diputados tan solo percibirán un 7% menos al de sus antecesores, y en congresos locales como el de Tlaxcala, lejos de cobrar menos, cobrarán mucho más, cerca de un 31% por encima de la legislatura anterior. (Mientras no se lleve a cabo la cacareada revisión de su presupuesto 2019.)

De mantenerse el irregular y mal hecho presupuesto de egresos 2019 para el congreso del estado de Tlaxcala, cada diputado percibirá una dieta de alrededor de 105 mil pesos mensuales, tan solo tres mil pesos menos que el presidente de la república, algo que de entrada suena inverosímil, simplemente por la diferencia entre actividades y responsabilidades de cada uno de ellos.

Mientras el presidente López Obrador considera procaz las remuneraciones de los miembros del poder judicial, por otro lado nada dice o comenta sobre las retribuciones del legislativo, quienes por cierto se acaban de autorizar un aguinaldo de más de doscientos mil pesos, además, libre del pago de impuestos.

De igual manera en que el presidente señala que nadie en la IP les pagaría a los jueces, magistrados y abogados amparados del poder judicial un salario como el que perciben, de igual forma yo dudo mucho que en la iniciativa privada se les otorgue un aguinaldo de tal dimensión y por tan solo TRES MESES DE “TRABAJO”.

Claro está que la diferencia se encuentra, sencillamente, en que Andrés Manuel requiere de los favores del congreso y de sus mayorías morenas, para acomodar, tachar, insertar, crear, leyes y reglamentos, iniciativas que le permitan gobernar con cierta tranquilidad, de acomodar sus necesidades en favor de la creación de la cuarta transformación, mientras que el judicial se puede volver una piedra en el zapato cuando empiecen a llover los recursos de inconstitucionalidad de las leyes y reformas hechas a favor del sector moreno.

Insisto, no estoy en contra de que los salarios bajen y de manera considerable, pero que esta medida se lleve a cabo en todos los poderes, no solo en donde convenga y acomode. Las críticas al nuevo gobierno, no van en el sentido de repudiar aquellas medidas que en el pasado ya hemos criticado, reitero, no se puede ir en contra de medidas que acaben con el terrible flagelo de la corrupción, de la impunidad, de la falta de transparencia, del uso indebido de funciones, del amiguismo político y el tráfico de influencias, de lo que estamos en contra es que se busque hacer en un lugar mientras que en otro no haces nada.

La cuarta transformación debe de emplear la máxima de o “todos coludos o todos rabones”, no se vale vestir con Prada en el legislativo, mientras que en el judicial quieren ponerles milano. Cuando el presidente habla de las sustanciales reducciones en los salarios en el poder ejecutivo y sus secretarías de estado y hace público su tabulador, me pongo frío al escuchar que aquellos que perciben entre 10 mil y veinte mil pesos se los van a subir, mientras que los que ganan entre 30 y 60 mil pesos los dejarán igual, los que perciban entre 7 0 y 150 mil les bajarán el salario, a ellos sí, a los de arriba, a la alta burocracia.

Pero me quedo frío por una sencilla razón. Cuando escucho que salarios hasta 60 mil pesos se quedarán igual, me pregunto ¿Pues cuánto ganan en el gobierno? No manchen…¿Acaso alguien que gana como servidor público más de 50 mil pesos no podría ser también de alta burocracia?.

Aunque el promedio nacional de salarios entre trabajadores afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) ronda 10 mil 562 pesos mensuales, al integrar al resto de la población ocupada en el país, la mayoría en la informalidad, ese sueldo baja drásticamente.

De acuerdo con el Perfil económico del país, publicado a finales de octubre del 2018 por la Subsecretaría de empleo y productividad laboral de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), el salario promedio, entre toda la clase trabajadora del país, es de 6 mil 117 pesos mensuales.

Pero en el servicio público el promedio de salario mensual es de $14,112 pesos, más de 8 mil pesos por encima de la media nacional, y este porcentaje ya tiene promediado a servidores del sector policiaco, internos de salud, bibliotecarios, miembros de bajo nivel de las fuerzas armadas y personal de limpia y seguridad, que son los que menos perciben al mes, con salarios entre los $4,500 pesos mensuales. Imagine usted cuánto gana la mayoría de los servidores para poder dar un promedio tan alto, considerando salarios tan bajos como los arriba señalados. (Fuente Censo Nacional de Gobierno Federal 2017).

Además las prestaciones en el sector público son superiores en calidad y cantidad de hasta un 65% con respecto al sector privado.

No hay duda de que hay mucho que trabajar para lograr la tan mencionada igualdad, equidad y paridad de salarios entre los mexicano.  Pese a que se diga que quien quiera ser millonario deberá irse al sector privado, es claro que es más factible lograrlo hoy, y pese a las medidas de austeridad, en el sector público.

Esa es la crítica, ahí está el meollo del asunto, la austeridad no puede llegar para unos y para otros no, la cuarta transformación debe exigir igualdad, congruencia, por ello no me canso de decir que si hablamos de austeridad, los diputados del congreso de Tlaxcala no deberían ganar más de  25 mil pesos mensuales y aun así estarían muy por encima de la media nacional.

@olaizmau

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