A CAPELLA Por MAURICIO HERNÁNDEZ OLAIZ - Linea de Contraste

A CAPELLA Por MAURICIO HERNÁNDEZ OLAIZ

Mauricio Hernández Olaiz, en su columna A Capella, habla sobre las promesas incumplidas de MORENA y AMLO, y la desilusión que empieza a permear entre los mexicanos

Canal Once, el premio a la desmemoria.

No hay duda, el gobierno de Andrés Manuel está lleno de claro-oscuros. Apenas la semana pasada un servidor, en este mismo espacio, le aplaudía y reconocía su guerra frontal en contra de los huachicoleros, de cómo ha ido destapando una cloaca apestosa al interior de PEMEX y mostrándonos la evidencia de la destrucción de nuestra orgullosa paraestatal por parte de los gobiernos operados por la mafia del poder, cuando de nuevo nos enseña su enorme y preocupante bipolaridad.

Y el regreso de la bipolaridad del ídolo de Macuspana llega de la mano de uno de los personajes más oscuros de la política local, el senador José Antonio Álvarez Lima, el voldemort  moreno, uno de tantos innombrables ex salinistas que pasó de mafioso a Bolchevique.

Solo unas horas atrás trascendió que el ex gobernador de Tlaxcala, probablemente, se convertiría en el nuevo director de canal Once por designación del propio primer mandatario, quién seguro olvidó revisar el CV del todavía legislador, o bien la memoria selectiva de nuestro presidente le impide revisar el pasado negro de un funcionario designado para acabar, al estilo PEMEX, con canal 13 e IMEVISION.

Y es que José Antonio Álvarez Lima fue el director de la más grande televisora que ha tenido el estado, puesto que le otorgó su muy querido amigo, entonces presidente de la república, Carlos Salinas de Gortari, quién le ordenó comenzar a desmembrar a la televisora del Ajusco para su futura venta a Ricardo Salinas Pliego. Bajo un sistema muy similar al que hoy nos cuenta López Obrador que hacen con PEMEX, el hoy senador comenzó a desmantelar a una ya de por sí muy trastocada televisora estatal.

Según cifras emitidas en el reportaje” LA TELEVISION DEL ESTADO, UN PROYECTO PLAGADO DE DIRECTORES, QUE NUNCA SE DEFINIO” de Florence Toussaint para la revista proceso de fecha 4 de abril de 1992, Álvarez Lima fue un director que nunca creó sino solo destruyó, “José Antonio Álvarez Lima  dejó Canal 13 con el presupuesto y equipo humano mínimos para funcionar. A su llegada a principios de 1989 la planta era de casi 4,000 empleados, en 1991 quedaban solo 1,500, además, eliminó casi por completo la producción propia llenando las horas al aire con series importadas, su función fue enterrar Canal 7 y dejar listo el 13 para que se le hiciera lo mismo.

Pero digamos que se le fue la mano a Álvarez Lima en su afán de quedar bien con Salinas, al grado de que  los estados financieros dictaminados presentaron muy rápido números rojos, entre pérdidas, pasivos acumulados y recargos por 156,230 millones de pesos, un tercio de los cuales corresponde a su penúltimo año al frente de IMEVISIÓN *, lo que orilló a la televisora a no pagar la membresía de la OTI y con ello perder los derechos de transmisión de la copa del mundo de Italia 1990.

*(1990)” (Proceso 718

El escándalo estalló, pues en aquel entonces el sostén publicitario de Canal 13 e IMEVISIÖN eran los programas deportivos de José Ramón Fernández. Los protagonistas del mundial y Deportv, representaban el mayor ingreso para la televisora estatal, la audiencia a esos programas era muy elevada y quedar fuera de la justa mundialista generó una gran molestia entre la población.

Lejos de ser felicitado por  sus arcas vacías,  o los anuncios triunfalistas por los ingresos de publicidad, cobrados mediante el plan francés, que  habían sido gastados, dilapidados el mismo año de su contratación, Salinas ordenó a Álvarez Lima ,muy al estilo de aquellos años de gobierno, a arreglar el problema. Álvarez Lima tuvo que negociar con Televisa, que así le ganaba otro tanto a la televisora del Ajusco, para que Imevisión lograra comercializar un solo programa: Los protagonistas y la transmisión de los partidos de la copa del mundo, pero eso tendría un precio, uno muy alto, que generaría otro gran escándalo al mañoso funcionario que hoy postulan para que dirija canal once.

Televisa solo accedió a cederle los derechos al Voldemort de Tlaxcala, a cambio de que se vetara del mundial al mismísimo José Ramón Fernández y a Carlos Albert. Álvarez Lima no lo dudo y aceptó, dejando en casa al mayor comentarista deportivo del momento.

En su libro, “¿Un juego sucio?”, editado en 1994 por Grijalbo, José Ramón Fernández tiene un apartado especial sobre el trabajo de José Antonio Álvarez Lima, a quién considera el “peor director que jamás haya tenido canal 13” y en donde describe la tormentosa relación con el político además de cómo se fue gestando la aniquilación de los canales y las órdenes presidenciales para también dejarle a Televisa el control del fútbol mexicano.

Les dejo unos párrafos relevantes del libro del hoy comentarista de ESPN.

“El entonces director —José Antonio— Álvarez Lima —hoy gobernador de Tlaxcala—, el día de las elecciones en la FMF, me llamó por teléfono:

“—José Ramón, ¿quién ganó?

“—Ah, pues quedaron 3 a 1 —porque ese día había habido un partido de futbol

“—¡No te hagas! —estalló el funcionario— ¡Te estoy hablando de la FMF! ¿Ganaron Ibarra y Maurer?

“—Sí —le dije— Y eso, ¿qué tiene de malo?

“—No quiero ningún comentario tuyo al aire

“Álvarez Lima, uno de los peores directores que ha sufrido el canal 13, afirmaba siempre lacónico:

“—Nunca voy a hacer nada en contra de televisa, Son amigos del presidente y son mis amigos Y si tú no lo entiendes así, te estás exponiendo a algo muy serio

“Al poco tiempo me vetaron del Mundial de Italia”*

*¿Un juego sucio?, Proceso 1994.

Por supuesto Álvarez Lima siempre ha negado haber tenido algo que ver con el veto a Joserra, pese a que, quién fuera el vicepresidente de OTI en aquellos años, Amaury Dumas, reconocería en una carta enviada a la televisora del Ajusco, la petición de veto y la autorización de Álvarez Lima, documento que hoy obra en poder del propio comentarista deportivo.

Claro está que el hoy senador Moreno tampoco reconoce los números desastrosos con los que dejó a la televisora del estado. José Antonio aseguró a su salida que “por primera vez en casi diez años, se tiene una contabilidad clara y un mejor uso de la capacidad instalada de las redes nacionales de Imevisión”.  Dicho informe, sin embargo, fue refutado por los trabajadores, quienes aseguraron que había inestabilidad laboral y bajos salarios, además de que no creían que la empresa hubiera superado los números rojos, en realidad quedó puesta a punto para su posterior venta, para convertirse en la segunda televisora privada de México, Tv azteca, adquirida a un precio irrisorio, simplemente porque estaba en quiebra.

Es difícil entender al presidente Andrés Manuel, y es difícil porque sus acciones contradicen sus palabras, es difícil por sus claro – oscuros, es difícil porque, por lo menos yo, no alcanzo a entender cómo se pueda construir la cuarta transformación de la mano de uno de los protagonistas de la destrucción de la nación, de la mano de alguien diseñado para desmantelar no para ensamblar, ¿de verdad el presidente no sabe o conoce los antecedentes de su aspirante?, o solo es acaso un premio a la desmemoria, o a la amnesia selectiva, esa tan recurrente en el primer mandatario.

El premio del Salinismo al peor director de canal 13, fue el gobierno del estado de Tlaxcala.

Los premios del Lopezobradorismo al peor director de canal 13, la resurrección, la conversión, el senado y ahora, probablemente, canal Once.

Pero, ¿Qué podrá aportar una mente añeja y poco creadora a un canal que ha venido creciendo de manera importante en materia de programación y producción?.

¿Quién presentó a Álvarez Lima al Peje? ¿Cómo este lo convenció?, ¿porqué o para qué a canal once?, son interrogantes que ahí quedarán, lo que queda claro es que haber sido de la mafia y transformarse en bolchevique reditúa más hoy en el poder, que cualquiera con un interés puro de transformar a la nación.

¿Habrá manera de armar una consulta?. Pobre canal 11.

@olaizmau

Con información de Revista proceso. (1989, 90, 92, 94)

Los andamiajes del poder. Editorial Trillas. 1998

¿Un juego sucio? Editorial Grijalbo 1994

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