ANÁLISIS EN CONTRASTE Por EDGAR SALAZAR MACÍAS - Linea de Contraste

ANÁLISIS EN CONTRASTE Por EDGAR SALAZAR MACÍAS

¿Se requieren más abogados?

Una de las profesiones, de las que quizás sobran graduados es Derecho; y es que parecer ser que estudiar Derecho es el refugio de aquellos que no quieren saber de matemáticas, de los que no aprobaron su examen de admisión para otras carreras, también de muchos con palancas para que los metan a la universidad sin la necesidad de hacer examen… Sin duda hay muchas razones equivocadas para estudiar leyes.

Hace unas de semanas, tuve la oportunidad de leer un artículo en el que el autor hacía la pregunta ¿si se requerían más abogados?, y ¿si se requerían más escuelas de Derecho?. El plano hipotético de la pregunta no tenía lugar en México, sino en otro país. Sin embargo, me parece importante retomar este tema.

En México, casi todas las universidades, pequeñas o grandes, tienen la carrera de Derecho. Evidentemente no todas esas escuelas garantizan la calidad de sus estudios, ni que sus graduados van a poder integrarse a la vida laboral en el ámbito de lo que han estudiado, porque aparentemente, existen casi tantos abogados como doctores, siendo las profesiones más socorridas en el país, en días pasados el usuario de Twitter @garza_onofre (quien resulta ser un doctor de Derecho) hizo una reflexión, en el estado de Tlaxcala existen casi la misma cantidad de escuelas que imparten la carrera de Derecho, que en todo Canadá, lo que pone en relieve las posibles deficiencias que esta situación puede tener como consecuencia.

Se estima que en todo el país hay más de 2,000 escuelas en las que se imparte la carrera de Derecho, lo que representa una cantidad bastante significativa de graduados, sin embargo, como en muchas otras cosas, más graduados, más abogados, no significa mejores abogados; el problema es que las escuelas no fijan estándares de calidad suficientes como para tener profesionistas competentes, aunado a la falta de regulación efectiva para otorgar el título de abogado, el mismo Garza Onofre ironiza sobre cómo es más sencillo obtener un RVOE que una cédula profesional.

Ahora bien, tenemos que entender cuáles son las consecuencias de cada vez tener más abogados, sin que cuenten con una calidad garantizada, hay un exceso de oferta de servicios legales, por parte de abogados con cédula y muchos que se hacen llamar abogados pero que carecen de cédula, afortunadamente casi siempre hay suficiente demanda por los mismos, el problema se encuentra cuando un mal abogado, demeritando su profesión, decide vender baratos sus servicios, o simplemente vende sus servicios sin la mínima ética profesional como para realizar el servicio por el que se le está pagando, lo que tiene como consecuencia que otros abogados tengan que bajar sus costos para ser competitivos, o simplemente que las consecuencias jurídicas derivadas de la mala o nula praxis, perjudiquen a sus clientes.

Lo que tiene como consecuencia lógica preguntarse ¿de qué sirve que haya más abogados?, evidentemente no sirve de nada graduar más abogados si no se puede garantizar su calidad. La solución podría ser que no a todas las escuelas se les permitiera impartir la carrera de derecho, que existiera un comité evaluador de la calidad de las escuelas y sus programas de estudio, y lo que ha sonado por mucho tiempo en México, la colegiación obligatoria para que se permita tomar parte en juicios, representar a personas ante tribunales, y ostentarse como abogados.

 La voz de la colegiación obligatoria seguirá sonando, y ante la creciente cantidad de escuelas de derecho y abogados, sin duda, será un requisito obligatorio, exámenes frecuentes para seguir ejerciendo, aprobación de una barra, evaluación de la ética del profesionista, no sólo por el bien de los clientes, sino también por todos aquellos que nos hacemos llamar Abogados.

TRES PUNTOS…

Hay una pregunta que debemos de hacernos, ¿se podría interponer un amparo en contra del Congreso del Estado por su inactividad al resolver asuntos propios de su competencia?, lo anterior en razón del poco trabajo, más allá del legislativo, sino en la resolución de controversias como la de quién preside el Instituto de Acceso a la Información Pública, situación que deja en indefensión a los ciudadanos que ejercemos ese derecho, puesto que los trámites son lentos en exceso, las resoluciones en ocasiones tardan un año o más en emitirse, entre otras irregularidades, que quizás sólo son consecuencia de las omisiones del Legislativo. Es cuanto.

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