ANÁLISIS EN CONTRASTE Por EDGAR SALAZAR MACÍAS - Linea de Contraste

ANÁLISIS EN CONTRASTE Por EDGAR SALAZAR MACÍAS

La renuncia de un Ministro

Dentro del gremio jurídico, ser nominado para ser Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación es uno de los más grandes honores (sea merecida o no la nominación), ya que muy pocos son los que han tenido la fortuna de estar en una terna para ser Ministro, y menos han sido los que el Senado ha tenido a bien elegir para servir a la Nación desde el máximo Tribunal, de Justicia y Constitucional.

Como bien sabemos, los Ministros duran en su encargo 15 años, en términos de lo establecido en el penúltimo párrafo del artículo 94 de la Constitución, teniendo el privilegio de estar en la cúspide del Poder Judicial de la Federación, y sentando las bases jurídicas del país, tomando decisiones que a la postre pueden cambiar el destino jurídico del país, sea para bien o para mal.

Ahora bien, ha sucedido algo inusitado, el Ministro Eduardo Medina Mora, a quien le restaban 11 años con ese cargo, ha presentado su renuncia al Ministro Presidente, Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, mientras que se encuentra en medio de una investigación por el gobierno de Estados Unidos de América.

La renuncia, del todavía, Ministro Medina Mora, debe seguir un procedimiento establecido en el tercer párrafo del artículo 98 de la Constitución, el Ministro Presidente, deberá presentar la renuncia del Ministro ante el Presidente de la República, quién tendrá en su poder el aceptar o no dicha renuncia, en caso de aceptarla, deberá enviarla al Senado para su aprobación, lo que daría por terminada de manera definitiva la etapa de Medina Mora como Ministro, dejando su sitio vacante para elegir a uno nuevo.

Ahora bien, para que sea aceptada la renuncia y posteriormente aprobada por el Senado, debe estar motivada por razones y causas graves. Medina Mora hace referencia a dos en específico, problemas de salud, y la investigación a la que está sujeto; por lo que es sólo cuestión de días antes que se declare vacante un sitio en la Suprema Corte de Justicia de la Nación. El fondo de todo esto, aún es pronto para leerlo como un acto de congruencia, o determinar cómo qué debe leerse.

Resulta inevitable que exista una nueva terna de candidatos a ocupar un sitio en la Suprema Corte, con la esperanza y expectativa, que la persona que llegué, realmente haga algo por el avance jurídico del país, por la defensa de los derechos, con una agenda progresiva, que permita interpretaciones y sentencias que beneficien al país. La persona que llegue, no deberá de tener miedo de abordar temas polémicos, enfrascarse en discusiones que enriquezcan al Derecho mexicano, como aquella épica discusión entre las Ministras Sánchez Cordero y Luna Ramos, en el 2011.

Por el bien de México, debemos esperar siempre lo mejor de quien llegue a nuestro máximo Tribunal.

TRES PUNTOS…

La compleja relación entre el Derecho y la realidad es una situación que merece ser analizada. La realidad siempre va avanzar más rápido que las leyes, de hecho, casi siempre, debe ocurrir el hecho para poder generar el Derecho.

Es por esto que, los juzgadores, de cualquier nivel, deben abrir su raciocinio e interpretación jurídica, para adecuarla a los hechos concretos. Si bien es cierto que la ley debe aplicarse y cumplirse, también existe la interpretación de la misma, quizás y sólo quizás, debemos cambiar el lex dura lex, por un principio que tenga como resultado que la ley debe interpretarse. Es cuanto.

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