ANÁLISIS EN CONTRASTE Por EDGAR SALAZAR MACÍAS - Linea de Contraste

ANÁLISIS EN CONTRASTE Por EDGAR SALAZAR MACÍAS

Injusticia Legislativa

Hace unos días, mientras encontraba la inspiración para contestar un recurso de revisión, me puse  a dar la vuelta por la pequeña biblioteca que tengo en el despacho, buscaba algo que leer que me distrajera, que fuera algo distinto a la materia del  recurso en cuestión, para después de eso poder seguir contestando lo que tenía pendiente; entre los libros que revisé ese día, me encontré con uno de Robert Alexy, llamado El concepto y la naturaleza del derecho,  hojeando el libro llegué hasta un concepto denominado “injusticia legislativa”, que de entrada me pareció por demás interesante, así que seguí leyendo un poco al respecto.

En la escuela nos enseñan que las leyes deben ser, primordialmente, vigentes y validas, se debe de seguir un proceso para su creación, y así es como empezamos a idealizar el proceso legislativo y la creación de leyes. Pero ¿qué sucede cuando una ley es injusta?, se puede seguir el proceso legislativo, ser una ley vigente, válida y en apariencia no adolecer de nada, pero puede tener inmersa la injusticia en su creación y su espíritu.

El libro pone un ejemplo de una ley injusta, la Ordenanza Undécima expedida de acuerdo con la Ley de Ciudadanía del Imperio Alemán, dicha ley había pasado por el proceso legislativo, había sido aprobada, era válida, vigente, pero su espíritu y fin era despojar a los judíos de la ciudadanía alemanda y de todas sus posesiones, dicha Ordenanza había sido debidamente expedida y socialmente eficaz.

Partiendo de ese concepto y ese ejemplo podemos extrapolarlo a las leyes de las mayorías, en contravención de la ética y la justicia. Es decir, las leyes, al ser un derecho defectuoso, fracasan en su intento de beneficiar a la gente, y por tal, dichas leyes necesariamente tienen que “ceder” ante la justicia.

Pongamos ahora un ejemplo, se supone que en estos meses, el Ejecutivo Federal enviará al Legislativo una serie de leyes que pretende reformar el Poder Judicial, siendo así que dentro de esas leyes se encontrará la propuesta para que los jueces, magistrados, y por consecuencia lógica, los ministros, sean elegidos por voto popular. El escenario es que, al menos en simulación, se llevará a cabo el proceso legislativo, discusión en ambas cámaras, posteriormente discusión y aprobación en los congresos locales, hasta llegar así a una reforma constitucional completa que cambie la forma en la que los impartidores de justicia llegan a su cargo, en dicho escenario, se podría decir que se siguen las formalidades para la expedición de dicha ley, pero… ¿sería una ley justa?

La respuesta es que no, podría ser una ley “legal”, sin embargo la misma atiende a un interés político, más que aun fin justo o de beneficio social. Los impartidores de justicia no tienen que “responderle al pueblo”, como lo tienen que hacer el Ejecutivo y Legislativo, sino que tienen que atender a lo establecido en la ley, es decir, representan a las leyes, la justicia, y protegen a la gente de injusticias, a diferencia de los otros dos poderes, que tienen que responder a la población, a los que los elige y a los que no.

Ahora bien, una ley injusta debe se someterse a la espada de Damocles de la justicia, y ser declaradas (por los impartidores de justicia), como una ley ilegal, inaplicable, injusta, o que no son acordes a la ética y la justicia. Invariablemente todo termina siendo un tema político, porque cualquier revés del Poder Judicial a lo legislado, o a lo acordado por el Ejecutivo, termina siendo un tema político que pretende justificar que los impartidores de justicia sean electos por voto popular, y por tal, postulados por los partidos políticos, poniendo en duda así la imparcialidad de éstos. Además que históricamente no hay un antecedente de eso, y que tal situación atentaría al principio de división de poderes, porque habría un poder supremo o superior, que sería el poder político, entendido éste último, como el poder partidista o peor aun, la invasión de un interés o poder a todos los poderes.

Hablar de leyes justas o injustas es ir más allá del positivismo jurídico, y pasar a un racionalismo, es decir, no basta con que una ley sea expedida conforme a los procesos legalmente establecidos, sino que debe ser útil, justa, y que beneficie a la sociedad.

TRES PUNTOS…

Estamos en un periodo en el que aquellas personas que quieran reelegirse en sus cargos van a tener que pedir licencia. La reelección en principio no es mala, porque sirve para darle continuidad a un proyecto que funciona, lo grave estará en aquellos que se pretendan reelegir, porque saben que será fácil ganar, por la poca cantidad de votos que se requieren, a pesar de los resultados malos en sus gestiones. Ya va siendo tiempo de definiciones, y veremos, hacia dónde se van inclinando las preferencias y tendencias. Es cuanto.