Resumen

ANÁLISIS EN CONTRASTE Por IRAÍS CABRERA BRIZ

Normas de origen en México, ¿ventaja competitiva o triangulación de mercados?

Existen sujetos de comercio internacional que pueden realizar conductas no permitidas como; el utilizar a un tercer país para la entrada de una mercancía a un país haciendo aseveraciones falsas sobre el origen de la misma incurriendo así “Prácticas desleales de Comercio Internacional”, siendo vital por ello determinar las normas de origen que existen en nuestro país, las cuales son; las preferenciales y las no preferenciales, siendo la Secretaría de Economía la facultada para delimitación e imposición de las mismas de conformidad con lo que establece el artículo 5 de la Ley de Comercio Exterior. Y para determinar dicho origen de las mercancías verifica el cambio que pudiera existir en la clasificación arancelaria de la misma, así como el contenido nacional o regional de esta, y si se empleó un proceso productivo específico en su elaboración En caso de no poder aplicar dichos lineamientos a las normas de origen, la Secretaría de Economía puede adoptar los que está crea convenientes a fin de determinarlo, teniendo que especificar el que se ha empleado.

En cuanto a las normas de origen no preferenciales a que hemos hecho referencia estas se emplean a fin de determinar si un producto está sujeto al pago de cuotas compensatorias y son las contenidas en el Acuerdo de 1994 sobre las normas para la determinación del país de origen de mercancías importadas para efectos no preferenciales, aplicándose los siguientes criterios: se verifica si un producto es elaborado en su totalidad en un país, así como el hecho de que se empleen materiales cuya obtención son únicas de determinados países o s se adicionaron materiales que se obtienen en el extranjero, y para ello utilizaron el cambio de clasificación arancelaria y de conformidad con la normatividad de origen. Por ello y a fin de que exista una facilidad administrativa a partir del año 2008 mediante Decreto se eliminó el certificado de origen para aquellos importadores que estén bajo un procedimiento de cuotas compensatorias.

Dichas normas de origen son reguladas a través de los tratados y acuerdos comerciales que nuestro país ha suscrito, en los cuales se determina cuando un producto es originario de determinado país, y por ello obtendrá un trato preferencial aplicándose de la siguiente forma: se verifica si un producto es obtenido y producido de forma completa en alguno de los Estados parte, igualmente se observa si es producido en su totalidad a partir de materiales originarios de alguno de los Estados parte y en su caso sí las mercancías han empleado algún grado de trasformación empleando materiales originarios de alguno de los Estados parte. Por ello en México se emplean los minimis, a través de ellos se considera como originarias de este país sí el valor de los insumos no originarios, no excede el valor del producto. Así mismo, debemos considerar que en caso de que estén ingresando mercancías de países que no son parte, existe en todos los TLC una cláusula de acumulación bilateral o acumulación de origen ampliada, el cual existe desde 2008 a través de tres protocolos como es el caso de la industria textil entre nuestro país y Costa Rica, Nicaragua, Guatemala, Honduras y el Salvador, obteniendo así un trato preferencial.

El problema de las normas de origen es que muchos Estados dentro de ellos China por citar alguno, realizan triangulación de mercados a fin de realizar una elusión fiscal y obtener ventajas, a través de los tratados y acuerdos comerciales de nuestro país, evitando así la imposición de medidas compensatorias en la rama de la industria textil en otros países y otro tipo de obligaciones en sus mercados meta, pues se benefician de nuestro país y  obtienen con ello mayores ingresos por sus mercancías y una ventaja competitiva importante en comparación con nuestra industria.

Por tanto, las normas de origen más que una ventaja competitiva para los productos mexicanos, han sido empleados como parte de una estrategia comercial, que para que nuestro país pueda contrarrestarla no es necesario cerrarse al libre comercio, sino apoyar los productos mexicanos, para que lo hecho en México sea sinónimo de calidad como ocurre en España.

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