Resumen

AQUÍ TLAXCALA…Por FERNANDO CUAMATZI

Fernando Cuamatzi habla sobre resultados y oportunidades que concede el Gobierno de Marco Mena

Deuda pública, escenario de oportunidades

Recientemente, el Congreso del Estado aprobó la propuesta del Ejecutivo local para autorizar a los municipios que, en lo individual, contraten créditos con cualquier institución del sistema financiero mexicano.

De acuerdo a la iniciativa, su fuente de pago será por hasta el 25 por ciento de los ingresos que les correspondan del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social (FAIS) y, para los mecanismos de pago de los créditos que contraten, tendrán que ceñirse a lo estipulado en la Ley de Coordinación Fiscal.

Ello significa que hay candados para regular la adquisición de los préstamos, y un tope de montos que cada municipio tendrá la capacidad de pagar.

Evidentemente, esta propuesta es una oportunidad, y como tal, demanda la responsabilidad de los alcaldes, quienes deberán asumir con profesionalismo su papel como encargados del primer nivel de gobierno.

No solo les tocará analizar qué instituciones ofrecen las mejores condiciones de mercado, al igual que el monto máximo, los conceptos, plazos y términos de los empréstitos, sino determinar el destino de los mismos.

Es decir, con base en sus planes municipales de desarrollo, incluso los objetivos de los planes estatal y nacional, podrán generar proyectos de impacto local, pero también regional.

Ya no tendrán pretextos para llevar a cabo obras prioritarias que inhiban la desigualdad o la pobreza. Y con visión, estarían en condiciones que ejecutar infraestructura que detone el crecimiento del municipio. No olvidemos que, en conjunto, los municipios estarían en condiciones de contratar alrededor de 671 millones de pesos.

Evidentemente, será necesario vigilar el ejercicio de esos créditos; sin embargo, las sospechas de desviación de recursos o de aplicación en obras ociosas tendrían como filtro los cabildos y el Congreso. Y en un contexto donde los alcaldes se pueden reelegir, mal harían en incurrir en irregularidades.

En definitiva, el escenario que plantean las últimas reformas en materia de endeudamiento y reelección legislativa es la de la revaloración del papel de los presidentes municipales, que ya no pueden ser personajes improvisados, sino verdaderos profesionales de su quehacer administrativo y político.

Ambas condiciones son importantes para que Tlaxcala despegue y aproveche su potencial, en claro sentido a las recomendaciones de expertos en competitividad.

Lamentablemente, hay quienes quieren seguir viendo al estado chiquito, que se mantenga pobre, estancado, sin crecimiento, creyendo que puede seguir como estaba a finales de la década de los noventas.

Por ello, de cara a las elecciones venideras, prometen contrareformas populistas, movidas por intereses netamente electoreros.

Vaticinan desastres financieros y califican de traición tales avances, pero olvidan que, en su tiempo, permitieron la creación de más ayuntamientos por presiones políticas, con lo cual se pulverizaron los presupuestos municipales, ya que la mayoría del gasto en las comunas se aplica al pago de burocracia.

Ese es el legado del que no hacen alarde, pues en vez de haber fortalecido la figura del municipio la debilitaron.

Realmente, resulta mezquino que vean peligro donde hay oportunidad. Tanto el crédito como la reelección son instrumentos que, por sí mismos, animan el progreso, y si los ediles hacen mal uso de ellos, no hay más que la aplicación de la ley para sancionar los abusos.