Resumen

AQUÍ TLAXCALA…Por FERNANDO CUAMATZI

Fernando Cuamatzi habla esta semana sobre la guerra sucia que se registra en estas elecciones

Bandera Política

La semana pasada, por mayoría de votos, el Pleno de la LXII Legislatura aprobó el dictamen por el que se expide la Ley de Uniformes Escolares Gratuitos para Alumnas y Alumnos de Educación Básica en el Estado.

Impulsada por los diputados de Nueva Alianza, la nueva norma establece que los alumnos de escuelas públicas de nivel básico recibirán uniformes gratuitos, que consisten en falda/pantalón, blusa/camisa, suéter, calcetas y/o ropa deportiva, al momento de la distribución de los libros de texto gratuitos.

Los diputados del PRI solicitaron más tiempo para analizar la situación presupuestal del estado, a efecto de hacer frente a esta responsabilidad. No obstante, al resto de los legisladores le ganó la necesidad del lucro político-electoral sobre la importancia de priorizar el gasto público.

El punto es que no se sabe, a ciencia cierta, el costo-beneficio de regalar uniformes escolares, en términos de mejora de los índices educativos, y hasta ahora, tampoco, la partida que será afectada para cubrir esta erogación anual.

Según los diputados J. Carmen y Sandra Corona, con esta determinación se evitará la discriminación en razón de diferencias socioeconómicas, se fomentará la cultura de respeto a la personalidad de las alumnas y alumnos, se garantizará el respeto a las libertades individuales y el crecimiento de la cohesión social, disminuirán las brechas de desigualdad social y económicas existentes, y se ayudará a disminuir la deserción de los educandos, además de fomentar la creación de empleos directos y la economía de la micro, pequeña y mediana empresa de nuestra entidad.

Suena bien, pero ¿cómo se podrán comprobar estos beneficios?, ¿cómo pretender que, con una vestimenta escolar, se hará frente a la discriminación, la desigualdad económica o la deserción escolar? En Finlandia, que posee el mejor sistema educativo del mundo, ni siquiera es obligatorio vestir uniforme.

En vez de legislar para fomentar la innovación, la creatividad o la calidad docente, los de Nueva Alianza, que usan de bandera los temas educativos, se inclinaron por lo accesorio y lo superficial, por lo que están presumiendo ya en redes sociales como logro político y que, con seguridad, presentarán como resultado legislativo en el próximo proceso electoral.

Lo más lamentable que es, en esta euforia, salgan a decir que se regalarán uniformes, como si los fueran a pagar de su bolsillo, cuando en realidad se pagarán de los impuestos de la ciudadanía.

En la lectura del dictamen, J. Carmen Corona dijo que los diputados estaban conscientes de las dificultades económicas de la entidad, “por lo que debemos hacer todos los esfuerzos financieros posibles para encontrar el difícil equilibrio entre lo urgente y lo verdaderamente importante”.

Sin embargo, esto es mera retórica, porque, francamente, los uniformes escolares, de cara a otras demandas, como la reparación de escuelas, no es ni urgente ni tampoco importante. Además, no hemos escuchado que los legisladores vayan a renunciar a parte de su presupuesto del 2018 para lograr que su legislación funcione.

El mismo ex líder magisterial citó que, en 2016, se ocuparon más de 146 millones de pesos para útiles escolares y chamarras, por lo que consideró que hay “elementos económicos y financieros mínimos para entregar en forma gratuita uniformes escolares”, pero esto es una mera suposición, porque el nuevo gasto será mucho mayor, y adicional al de los útiles escolares.

Este es el gran problema de nuestros representantes populares: piensan más en beneficios inmediatos, particularmente, cuando pueden catapultar sus aspiraciones políticas. Valdrá la pena que la bancada de Nueva Alianza explique qué hará con los datos personales de los ciudadanos que firmaron la iniciativa en su portal https://yoapruebo.mx/