Resumen

CÍRCULO ANALÍTICO Por ALEJANDRO FRANCISCO GUTIÉRREZ CARMONA

Los poderes en México

El poder es el motor que sirve para la transformación de la realidad. En México los poderes son de gran trascendencia para observar el avance o retroceso de esta nación.

En el ámbito jurídico existen tres poderes en nuestro país: legislativo, ejecutivo y judicial. México ha sido un país que a base de luchas internas y externas fue configurando sus poderes.

Desde el imperio azteca se visualizó un tipo de poder que se instauró en el centro del territorio al someter a las demás agrupaciones nativas, los aztecas impusieron su poder para que los demás les rindieran honores, pero sobre todo tributo.

A la llegada de los españoles y durante el virreinato se impusieron dos de los poderes que se han instaurado hasta nuestros días. Por un lado se estableció el ayuntamiento cuyo propósito fundamental fue el de la administración pública.

De esta forma, surgieron figuras que representaban el poder de la administración, desde el rey, pasando por el virrey y hasta llegar al recaudador fiscal, que en aquellos tiempos se les conocía como los recaudadores de alcabalas, es decir, de impuestos.

La visión occidental empezó a materializar los recursos naturales en bienes económicos, muchos de ellos iban a parar a la Corona Española. La gran mayoría de los recursos naturales fueron convertidos en estancos, es decir, en monopolios reales que se arrendaban a los particulares, esencialmente en la segunda mitad del siglo XVIII, con las llamadas reformas borbónicas.

De esta manera, surgió el estanco del tabaco, de la nieve, de los gallos y naipes etc. Los recursos naturales eran vistos como mercancías que generaban dinero. La administración pública tuvo su rostro a partir de una institución que se llamó la Real Hacienda. Este poder económico proyectaba a España como una gran potencia, gracias al saqueo de su colonia americana.

La colonia española se llamó la Nueva España y muchas de las veces dicha colonia se convirtió en una sub metrópoli en América, ya que gracias a ella se sostenía económicamente todo el caribe. Dicho poder hizo que se multiplicaran los tributarios y es gracias a la administración pública que España se iba enriqueciendo debido a la multiplicidad de trabajos que se realizaban en su colonia, uno de los más relevantes fueron la minería y la agricultura.

El poder económico fue clave para que las arcas del rey disfrutaran de vastos bienes materiales. Sin embargo, para poder instaurarse en el territorio americano, el poder económico tuvo que echar mano de otro poder que se visualiza a partir de la subjetividad.

El poder espiritual fue de gran ayuda para el poder económico, puesto que los contribuyentes nativos antes de serlo tenían que estar evangelizados, es decir, subjetivados mentalmente para aceptar las costumbres occidentales, de esta forma el bautizo sirvió como una herramienta subjetiva y religiosa para comenzar con la occidentalización de los nativos americanos.

El poder de la religión católica fue fundamental para que occidente pudiera echar sus raíces en el nuevo mundo. La administración de las almas fue crucial para que la iglesia se consolidara como una institución de gran poder en América, puesto que surgieron entidades de fe como las cofradías o se pagaba para llegar al cielo por medio de las bulas de la santa cruzada.

Estos dos poderes han sido los amos y señores de la vida de los seres humanos. Tanto el ayuntamiento como la iglesia se posicionaron en los nuevos suelos para nunca irse.

Así, poco a poco la consolidación de estos poderes se reflejó en las trazas urbanas de las nuevas ciudades, siempre que visitemos cualquier ciudad de México nos encontraremos con que hay un ayuntamiento y una iglesia, la gran mayoría de las ciudades en México tienen a estos dos poderes en el centro de la ciudad, en algunas ciudades varia la posición central de los poderes debido a que algunas de ellas son ciudades mineras.

Tanto la administración de los bienes materiales como la administración de las almas regulan la vida de todos los seres humanos.

En este sentido, los dos poderes máximos que regulan la vida humana se encuentran en dos polos filosóficos, por un lado, el material y por el otro el ideal. Los rostros ocultos de estos dos poderes se encuentran en la economía y en la teología.

El poder civil se fundamenta en la economía abrigada de un aparato jurídico que se traduce en el derecho y el poder religioso se fundamenta en la teología que se centra en estudiar a Dios. Incluso, el hijo de Dios, Jesús, fue el primero que diferenció estos dos poderes, al decir que lo del César al César y lo de Dios a Dios.

Estos dos poderes son los motores que mueven a los seres humanos al conducirlos a través de sus acciones en la sociedad, de ellos depende que una nación avance o retroceda económica y espiritualmente.

La historia de cualquier nación no se entenderá sin observar el funcionamiento de estos dos poderes ya que son universales y son los que al final de cuentas deciden el rumbo de una sociedad.

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