CÍRCULO ANALÍTICO Por ALEJANDRO FRANCISCO GUTIÉRREZ CARMONA - Linea de Contraste

CÍRCULO ANALÍTICO Por ALEJANDRO FRANCISCO GUTIÉRREZ CARMONA

La producción y el capitalismo  

A lo largo de la historia dos elementos  han sido cruciales para transformar el entorno geográfico, económico, político, social y cultural. El trabajo humano y la naturaleza. El hombre ha evolucionado gracias al trabajo; la teoría evolucionista tiene su esencia en el trabajo del hombre, éste es el único que puede trasformar su entorno. Sin trabajo no existiría la producción, pero esta actividad hace que la naturaleza se transforme, por ejemplo, convertir millones de árboles en escritorios, libretas, agendas, servilletas, etc. La naturaleza necesita ser explotada para que el hombre se beneficie de todas las bondades que ésta brinda, sin la naturaleza, el hombre no podría haber subsistido, de hecho, la madre naturaleza es la que alimenta a los seres humanos a partir del trabajo que éste realiza.

            Al transformar la naturaleza se generan millones de productos que se convierten en mercancías al ponerle un precio en el mercado. De esta forma, ya no es lo mismo una manzana que una manzana con precio, hay un cambio sustancial en las dos manzanas, por una parte, la primera es una simple fruta que sirve para satisfacer una necesidad, en este caso, una sana alimentación. Por otro lado, se encuentra una manzana con precio que se vende en el mercado, se pasó de ser una simple fruta a una mercancía, la exigencia de la mercancía es que se cuente con un instrumento de intercambio para adquirirla, en este caso, el dinero, quien cuente con este instrumento podrá consumir dicha manzana. En esta lógica, todos los recursos naturales que nos ofrece nuestro planeta se convierten, gracias a la transformación humana, en cientos de miles de mercancías que se venden en los distintos mercados.

            En el sistema capitalista las mercancías se producen en fracciones de segundos en cantidades exorbitantes, y, por lógica, hay personas que se benefician de la producción de dichas mercancías a través del trabajo de otros hombres, en este sentido, podemos concluir que la producción genera a dos tipos de hombres que participan en ella, por un lado, el trabajador que produce la mercancía y, por otro lado, el propietario de los medios de producción. Uno trabaja y el otro se apropia de ese trabajo para seguir invirtiendo en más medios de producción.

El proceso de producción genera relaciones técnicas y sociales en los hombres, por una parte, hay un trabajador y un propietario, y por la otra, hay un patrón y un subordinado. En la producción se refleja de forma evidente la lucha de contrarios. El proletariado y el burgués; lo único que tiene que ofrecer el proletariado es su fuerza de trabajo, es decir, su energía que desgasta al realizar una actividad en la fábrica, el taller, la oficina, etc., y el burgués, quien tiene su origen en el comercio y en la acumulación de la riqueza. Éste, es el propietario de los medios de producción, es decir, de las maquinas, instrumentos, locales, etc., que sirven para producir las mercancías.

Esta contradicción en la producción del sistema capitalista genera dos clases sociales distintas que nunca serán iguales aunque se quieran imitar unas a otras, por ejemplo, hoy en día algunos hijos de burgueses quieren aparentar ser proletariados y viceversa, muchos proletariados quieren aparentar ser burgueses. En estos momentos, por ejemplo, se venden pantalones rotos de las marcas más reconocidas en los centros comerciales, eso indica que el burgués observa a la pobreza como una moda que puede dar muchas utilidades. Y, por otro lado, en los tianguis tradicionales de las colonias periféricas se venden al por mayor miles de vestimentas que son imitaciones de las mejores marcas, por ejemplo, las playeras polo o las sudaderas Adidas.

Pero, finalmente hay una ventaja que tiene la burguesía, al ser ésta la clase que es dueña de los medios de producción cuenta con mayores instrumentos que hacen que estas personas sigan manteniéndose por largos periodos de tiempo en el poder. La burguesía, al ser dueña de estos medios, es la dueña del dinero, al tener el instrumento de compra puede adquirir fácilmente a los medios de comunicación y a los aparatos jurídicos. Se podrá argumentar lógicamente que la justicia y el Estado no son neutrales, sino que favorecen a los dueños del dinero, es decir, a la burguesía.

Muchos proletariados están anestesiados porque todo el tiempo reciben los mensajes de la burguesía, es por ello, que muchos trabajadores prefieren irse a jugar futbol los domingos que organizarse por conquistar sus derechos laborales. Todos los fines de semana los mensajes que la burguesía emite son para incitar al ocio y a la diversión a través del consumo. La única arma que tiene el proletariado será su organización y educación para despertar en él su conciencia de clase. Estando organizados, los proletarios proclamarán su lucha en contra de quienes los han tenido sometidos durante siglos y serán ellos los que cambiarán la forma de producción dentro de otro sistema económico más justo y humanista.

Doctor en Historiografía en la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Azcapotzalco

Rector de la Universidad de Ciencias y Artes del Potosí (UCAP)

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