Resumen

CÍRCULO ANALÍTICO Por ALEJANDRO FRANCISCO GUTIÉRREZ CARMONA*

El malinchismo mexicano

Hago uso de la palabra malinchista que significa esencialmente extranjero, esta palabra surgió cuando los españoles utilizaron a doña Marina que era conocida por los indígenas como la Malinche. El término “malinche” era utilizado por los indígenas para referirse al extranjero, cualquier extranjero era malinchista.

De esta forma, el malinchismo mexicano se hizo de uso práctico a lo largo de la historia. A partir de la conquista del territorio mexicano, los españoles que eran extranjeros impusieron sus dispositivos económicos, políticos y culturales en nuestro territorio. Así, se incrustó en la mentalidad del mexicano una reverencia hacia el extranjero. Culturalmente el mexicano cuenta con ciertas barreras de inferioridad en comparación con el extranjero occidental, esto se puede ver reflejado en las competiciones internacionales deportivas, donde México no es un gran protagonista.

En un sentido político, los dirigentes mexicanos le han otorgado beneficios económicos a empresas extranjeras en lugar de beneficiar a la industria mexicana. Esto empezó a agudizarse a partir de la década de los 60s en México, donde el capital privado se incrementó considerablemente. Incluso, desde años anteriores, varios contratos de Petróleos Mexicanos (PEMEX) se dieron a empresas privadas para que apoyaran con su tecnología a que se realizaran exploraciones de nuevos pozos petroleros.

Actualmente muchos mexicanos se preocupan más por lo que pasa en otros países y se indignan poniendo en sus redes sociales lo que ocurre en Siria, los recientes atentados terroristas en Francia e Inglaterra son motivo para que algunos mexicanos alcen la voz y condenen lo que ocurre en aquellas geografías. Esto es lógico en la globalización, ya que las redes sociales se han convertido en una herramienta necesaria que se traduce en un panóptico internacional, lo que cuesta trabajo entender, es que el mexicano se indigne más por lo que la pasa a un francés, que no está mal hacerlo, pero resulta contradictorio que se pronuncien más por un acontecimiento terrible que sucedió en otro país que lo que pasa en nuestra nación.

Hay un sinfín de ejemplos de los cuales el mexicano tiene que sentirse indignado de lo que ocurre en México, por ejemplo, hay personas que se manifiestan por el no maltrato a los animales, mientras que en las zonas rurales marginales hay seres humanos que viven en condiciones indignas, esto significa que algunos mexicanos se preocupan más por un animal que por un ser humano. Se ha incrementado la idea de no comer carne para proteger a los animales, pero no se indignan por las personas que limpian los parabrisas en el rojo del semáforo. Se indignan por lo que pasa en Europa, e incluso, llegan a cambiar sus perfiles del Facebook, sustituyendo sus rostros por banderas de aquellos países, pero se les olvida que hay 43 mexicanos desaparecidos.

Aquellos mexicanos que entran en contradicción están siendo carnada como instrumentos humanos del sistema económico neoliberal. Lo único que hacen es reproducir las modas de todo tipo que se les imponen por medio de los diversos dispositivos que se reproducen en los medios de comunicación.

Los medios de comunicación, especialmente los noticieros oficiales, se la han pasado día y noche dando noticias del supuesto golpe de Estado en Venezuela.  Muchos mexicanos condenan y se indignan de lo que ocurre en aquel país, incluso mandatarios de la alta política como el secretario de relaciones exteriores se han pronunciado en contra de las políticas venezolanas, pero, por qué este mismo funcionario no se pronuncia por lo que ocurre en nuestro país, es decir, que cobra mucho sentido el refrán de “candil de la calle y oscuridad de su casa”.

Los mexicanos tienen que velar por el interés de los mexicanos, sin caer en un fanatismo nacionalista, pero la verdad es que México está sumergido en una serie de crisis de todos ámbitos que es necesario solucionar.

Los políticos de Estado no están en condiciones de ocuparse de la situación política de otros países cuando no han resuelto los miles de problemas que aquejan a nuestra sociedad. Sin duda, el malinchismo político responde a varios intereses, pero si se quiere en realidad transformar la situación social, tenemos que empezar por nuestra casa y una vez que esté limpia, estaremos en condiciones de darles consejos a nuestros vecinos.

*Catedrático de la Universidad Autónoma de Tlaxcala

Profesor externo de la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Azcapotzalco.

Facebook: Alejandro Gutiérrez

Correo electrónico: herodoto86@yahoo.com.mx

 

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