Resumen

CÍRCULO ANALÍTICO Por ALEJANDRO FRANCISCO GUTIÉRREZ CARMONA

En Circulo Analítico Alejandro Francisco Gutiérrez Carmona nos habla sobre lo que es el idealismo político

La función social del intelectual

El intelectual es la persona que tiene la facultad de usar la inteligencia. Pero, ¿cuál es la función social del intelectual? Por medio de la inteligencia esta persona es capaz de usar la razón para examinar lo que acontece en la sociedad, al ser un sujeto inteligente, es necesario que sepa qué es la sociedad, para que pueda hacer un diagnóstico acertado de la realidad en la que vive. Pero, no basta con que sepa cómo es que funciona la sociedad; deberá tener un compromiso social para dar el siguiente paso, transformar la realidad. La corriente filosófica que se adapta a este modo de razonamiento es el materialismo dialéctico, ya que esta corriente de pensamiento no sólo se conforma con conocer el mundo, sino que pone los elementos científicos para transformarlo.

No bastan las especulaciones o la contemplación, se tiene que proponer una alternativa científica para llegar a la transformación. Muchos intelectuales piensan que son seres supremos que están por encima de los demás, por ejemplo, los analistas que aparecen en los medios de comunicación dando sus opiniones acerca del Estado o sobre el quehacer de los políticos. En México, hay muchos intelectuales que aparecen en los medios de comunicación dando  una serie de consejos y criticando a los políticos por sus acciones inmorales que cometen casi a diario, pero muchos de ellos no son congruentes con sus opiniones en la práctica. Viven en una burbuja social que les permite vivir cómodamente en sus instituciones académicas, y entre ellos, forman grupos para que alguien de su plena confianza se postule a un cargo administrativo, en esencia, son hipócritas, porque también hacen política de favoritismo, velando a diario por sus intereses materiales, por conseguir un cargo de directivo, por ascender al sistema nacional de investigadores, o simplemente, para colocar a sus discípulos. En este sentido, hay muchos intelectuales en México que son de doble moral, cuando les conviene hablan mal del gobierno, pero casi nunca son autocríticos con lo que acontece en sus centros educativos.

Un verdadero intelectual tiene que ser una persona congruente con la realidad que se vive, debe tener una visión crítica del mundo y ser consciente de que hay una serie de injusticias en este sistema económico neoliberal. En esencia, lo que está  mal, es el modelo económico que hay en México, y para acabar con este modelo se deben de propagar las ideas críticas de los verdaderos intelectuales, no de aquellos que tienen fama mediática por medio de la televisión, la radio, el internet, etc. No sólo se trata de vender libros, sino de saber qué tipo de libros ayudan verdaderamente a ejercer un cambio de raíz que ayuden a transformar esta sociedad enferma. Muchos de los libros que escriben estos intelectuales forman parte de investigaciones minuciosas o de descripciones generales que no proponen una crítica social profunda y a veces, son los que más se venden y se divulgan en la academia y en el entorno social.

En México, hay una cantidad mínima de intelectuales que adopten el materialismo dialéctico porque piensan que esa corriente está superada, pero nunca han dado argumentos contundentes que indiquen que esta corriente poderosa esté en decadencia, prefieren irse por el camino fácil y pasivo, que es la corriente posmoderna o la realización de investigaciones reduccionistas. Muchos de estos intelectuales de aparador lo único que están haciendo es beneficiar al sistema económico imperante porque no son críticos, ya que sus ideas son estériles porque no le hacen ni cosquillas al sistema económico imperante.

El verdadero intelectual es aquel que educa a su pueblo, aquel que le explica a la gente el por qué está en condiciones marginales, aquel que con sus ideas organiza a la gente para que luche por sus derechos constitucionales. La inteligencia debe ser usada para eso. Porque si la inteligencia no es usada para transformar la realidad no tendría ningún sentido ser inteligente. Pero, no es cosa fácil, porque el compromiso social implica la preocupación diaria por el otro, y eso, a veces, no es conveniente para los intereses materiales individuales. Sin embargo, el intelectual comprometido con su sociedad es aquel que tendrá un lugar muy digno en la historia y jamás pasará desapercibido porque habrá logrado trascender al tiempo.

Doctor en Historiografía en la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Azcapotzalco

Rector de la Universidad de Ciencias y Artes del Potosí (UCAP)

Facebook: Alejandro Gutiérrez

Twitter: FILOHISTO

Correo electrónico: gucafco1986@gmail.com

">