Resumen

CÍRCULO ANALÍTICO Por FRANCISCO ALEJANDRO GUTIÉRREZ CARMONA*

La memoria colectiva  

Si existe una memoria individual, también es posible hablar de una memoria colectiva. Ésta, siempre será determinada por factores sociales, mediante categorías que determinan la selección y la comunicación. Una memoria colectiva también puede traducirse en una representación general formada por una sociedad.

La sociedad es la que al final de cuentas garantizará la integridad de la memoria. Por ello, es importante señalar que una comunidad puede reflejar una memoria colectiva. La memoria es parte de la experiencia de un grupo y, por tanto tiene que ver la manera en que el grupo se relaciona con su pasado.

Para Carolina Ibarra, la historia de la memoria colectiva fue el interés de los historiadores franceses como: Pierre Nora, Maurice Agulhon y Jean-Pierre Rioux este último historiador observa cómo se derrumbaban muros enteros y memorias sociales en las que en otra época se depositará la confianza de una historia capaz de ofrecer seguridad para el porvenir, se percibe una sensación de orfandad.

La reconstrucción de las memorias colectivas son representaciones de una determinada cultura que ha generado una identidad y que se comparte en una determinada geografía.

Una sociedad deja vestigios del pasado en el que se encontró, por ejemplo, la escritura es parte de una memoria, hay determinados instrumentos que sirven para conservar la memoria colectiva, como: el periódico, los textos oficiales, las memorias escritas, etcétera.

Pero hay valores que se le atribuyen a dicho material, los historiadores son los que eligen qué fuentes son las más significativas para una sociedad y cuáles no. Dichos vestigios servirán para dotar de identidad a una sociedad.

Para Maurice Halbwachs todos estos vestigios pueden generar una conciencia colectiva. Dicha conciencia es producto de una sociedad, la vida social en su conjunto y en todas sus partes transcurre en un tiempo que está dividido en años, meses, días y horas.

En este sentido, la sociedad e incluso el propio individuo, tienen un tiempo particular, pero también comparten un tiempo general.

Un acontecimiento puede afectar a varias conciencias colectivas, por eso es pertinente, incluso, que las mismas conciencias colectivas se aproximan y se unifican en una representación común.

Un grupo está situado en un espacio y el acontecimiento también se produce en un espacio determinado y es posible que todos los grupos lo perciban, pero donde se debe poner mayor atención es en la interpretación que cada uno le da a dicho acontecimiento.

La memoria colectiva también cuenta con particularidades, pero en este caso, existe un consenso social en el que se identifica que la memoria tendrá que permanecer vigente para todos los que comparte un espacio geográfico.

Una memoria colectiva también estará representada por una serie de vestigios que se han ido realizando a lo largo del tiempo, por ejemplo: los monumentos.

La memoria pública está consagrada en los monumentos, la sociedad los dota de significado y genera en ellos una identidad para toda una nación, incluso, la bandera de un país resume en cierta forma una identidad colectiva. Los escudos, los símbolos, las catedrales, el lenguaje, etcétera.

Son vestigios que dotan a una sociedad de historia y les dan una identidad diferenciada a otra sociedad, llámese: nación, pueblo o villa.

Una memoria colectiva también se sustenta a través de una serie de representaciones que están orientadas a producir una determinada identidad.

Desde los actos, los usos y costumbres, pasando por un himno nacional, hasta llegar al origen de un nombre de algún país. Dichas representaciones adquieren una significación para un conjunto de personas que habitan un determinado territorio.

Por eso es importante que cada territorio geográfico adquiera una memoria colectiva que lo dote de significado y diferenciación con otras geografías.

Los dos poderes han generado una memoria colectiva, el poder eclesiástico lo ha realizado a través de significar los actos humanos por medio de un ser supremo y divino, y la máxima representación han sido las construcciones de sus santuarios que siempre se encuentran en una ubicación estratégica para multiplicar a más conciencias.

Por otro lado, se encuentra el poder civil, que está representado por un ayuntamiento y es ahí donde se toman las medidas políticas y administrativas de una sociedad.

En las ágoras de las ciudades la mayoría de las veces están de frente  y comparten una ubicación geográfica muy estrecha, por un lado la catedral y por el otro el ayuntamiento. Estos dos poderes influyen de manera directa en la conciencia y actos humanos de la sociedad.

Son capaces de crear identidades, e incluso, de dar rumbo a la existencia del hombre. Dotan también de una memoria colectiva que le da identidad a una sociedad.

*Catedrático de la Universidad Autónoma de Tlaxcala

Profesor externo de la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Azcapotzalco.

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