CRÓNICAS DE YAUHQUEMEHCAN: 110 años del Primer Congreso Feminista en México por David Chamorro Zarco, Cronista Municipal
Tlaxcala, Tlax; 13 de enero de 2025 (Redacción). – Los días 8 de marzo y 25 de noviembre, son fechas de especial relevancia para hacer reflexionar a la sociedad de la deuda histórica que aún se tiene con las mujeres, respecto del logro de una igualdad efectiva y el cese de todo tipo d violencia en su contra. Hoy es muy común mirar a través de la televisión, los medios digitales y las redes sociales, imágenes de marchas multitudinarias en que participan desde niñas hasta ancianas.
La verdad es que estas imágenes son relativamente nuevas en México. Es muy importante considerar que estos movimientos sociales no aparecen de forma espontánea. Si bien desde hace siglos operaban escuelas para niñas y señoritas y se consideraba a las mujeres con especiales dotes para el ejercicio de determinados oficios (la educación y la enfermería, por ejemplo), eran muy pocas las que podían llegar a ejercer una actividad económicamente remunerada, en un México en donde, dicho sea de paso, no existía la igualdad entre hombres y mujeres ni por asomo.
En Tlaxcala hoy tenemos a una experta en la investigación de los movimientos feministas durante la Revolución Mexicana. Ella es la Doctora en Historia Elizabeth Jaime Espinosa, que es, hay que remarcar muy bien, la única tlaxcalteca (aunque sea por adopción) integrante de la Academia Mexicana de la Historia. La Maestra Elizabeth se ha encargado de contagiar a generaciones enteras de estudiantes del análisis de estos fenómenos históricos que tanto ayudan a comprender nuestra realidad inmediata.
Al estallar la Revolución no solo hubo hombres que entraron en la lucha, sino también mujeres, no solo como soldaderas, sino llegando a tener grados de mando. Muchas otras que habían ejercido de maestras o institutrices, prestaron sus conocimientos a la causa de mil maneras, desde organizando oficinas y archivos hasta redactando artículos para periódicos que apoyaban al movimiento.
La Revolución siguió un curso muy sinuoso e incierto, tratando de conquistar derechos para campesinos y trabajadores, pero nunca o casi nunca se habló concretamente de los derechos de las mujeres. De esta manera, contando con el apoyo del entonces Gobernador de Yucatán, Salvador Alvarado, se efectuó en la ciudad de Mérida el Primer Congreso Feminista de México, del 13 al 16 de enero de 1916, o sea, hace exactamente 110 años. Participaron unas seiscientas delegadas de diversos estados y agrupaciones y discutieron y analizaron una temática de avanzada en favor de lograr el reconocimiento de los derechos de las mujeres, y su igualdad jurídica y sustantiva frente a los hombres.
Hace ciento diez años se escucharon nombres como Herminia Galindo, Elvia Carrillo Puerto, Consuelo Zavala, Beatriz Peniche, Candelaria Ruiz Patrón, Carmen Urcelay, Dominga Castro Pastrana y Adriana Badillo Rivas.
De manera esencial se habló de la emancipación de las mujeres, pues las leyes y las costumbres sociales hacían sumamente difícil que una mujer logrará salir del modelo preestablecido; se trató de la igualdad de derechos, de la importante necesidad de multiplicar las posibilidades de que las niñas y las señoritas acudieran a la escuela a recibir una educación científica y laica; se trató la necesidad de que la legislación permitiera que las mujeres se integrarán en el campo laboral, con remuneración justa y suficiente, y también de trató la necesidad de fomentar la participación política de las mujeres, permitiendo d derecho al voto y a ocupar cargos públicos.
Lentos, muy lentos se han dado los cambios en nuestra sociedad. De hecho, lo único que se atendió de manera inmediata, incluso poco antes del Congreso Feminista fue la aprobación en la ley para permitir el divorcio, bajo la Presidencia de Venustiano Carranza y el impulso decisivo de Herminia Galindo y otras mujeres intelectuales y activistas.
Cómo sabemos, el derecho al voto se otorgó a las mujeres hasta 1953, casi cuarenta años después del Congreso Feminista; la primera mujer que llegó a ser gobernadora se eligió en 1979 y la primera en ser presidenta de la nación, hace apenas un par de años.
Es importante no perder de vista a estas mujeres que con tanto tesón pusieron las primeras piedras del feminismo en nuestro país, en condiciones mucho más difíciles que las actuales.
Desde este nuestro espacio, con toda modestia pero sincera gratitud, externo mi más sincero reconocimiento a estas mujeres que, hace más de un siglo, fueron visionarias congruentes y activistas incansables en este camino aún no terminado para lograr el respeto., la tolerancia y la igualdad efectiva entre hombres y mujeres.
¡Caminemos Juntos!
