Crónicas de Yauhquemehcan: Chava Flores, el Cronista hecho compositor por David Chamorro Zarco, Cronista Municipal
Tlaxcala, Tlax; 14 de enero de 2025 (Redacción). – El 14 de enero de 1920, hace 106 años, nació en la Ciudad de México Salvador Flores Rivera, en el corazón mismo de la capital del país, el Barrio de La Merced. La vida fue la gran maestra de Chava Flores. Apenas con trece años de edad tuvo que abandonar la escuela ante la muerte de su padre, y se enfrentó a la necesidad de trabajar en diversos oficios conociendo los detalles, dificultades y paisajes de la entonces relativamente pequeña capital de México de mediados de la década de 1930.
Cómo cualquier otro muchacho de la época, probó siendo aprendiz de diversos oficios como costurero, mensajero, panadero, dependiente de una tienda, vendedor ambulante, voceador y hasta de ayudante de edición en una imprenta. Lo que hizo singular a este hombre fue su extraordinaria capacidad de observación, su desarrollo de lenguaje y, por supuesto, su capacidad para versificar y componer canciones a partir de cualquier tema o acontecimientos.
Me parece que no se exagera al decir que México es un país especialmente fecundo para el arte, especialmente para la música. Al menos en el siglo XX, destacaron nombres de gran relevancia y éxito por ser compositores de gran popularidad y calidad, por ejemplo Juan Gabriel, Francisco Gabilondo Soler “CRI – CRI”, José Alfredo Jiménez, Armando Manzanero, Agustín Lara, Maria Grever, Manuel Esperón, Roberto Cantoral, Álvaro Carrillo, entre muchos otros. A este grupo selecto hay que añadir el de Chava Flores que supo hacer de cada una de sus canciones una verdadera estampa que sintetiza parte de la cultura popular mexicana, concretamente del sector urbano de la Ciudad de México.
La temática de Chava Flores es diversa, pero siempre muy colorida. Por ejemplo, es formidable su manejo del lenguaje de doble sentido y el uso del albur fino (la manera más ingeniosa y elegante de hablar del mexicano, para usar sus propias palabras), en canciones como “La tienda de mi pueblo” o también “Herculano”. Se han hecho estudios lingüísticos y antropológicos sobre el albur mexicano y no cabe duda que, lejos de la vulgaridad que muchos le asignan, se trata de parte del patrimonio cultural inmaterial de México.
Otra temática de Chava Flores tiene que ver con las fiestas populares y rituales. En “El bautizo de Cheto” se hace una parodia muy divertida de la celebración en una casa con motivo de este sacramento; “Los quince años de Espergencia”, es un cómico retrato de esa celebración tan popular entre las familias de México: “La boda de vecindad” es una magnífica estampa de cómo la gente celebraba sus fiestas matrimoniales sin importar mucho los recursos disponibles, pero siempre tratando de dar distinción al acontecimiento; “Cerró sus ojitos Cleto” es una obra fabulosa y divertida obra donde se narra la historia de un velorio.
Tenemos canciones que aluden a otras estampas urbanas diversas como “La tertulia” en qué se cuentan los cómicos enredos de una fiesta que termina en pelea y con todos en la cárcel; “El chorro de voz” es una burla a los desplantes operísticos de ciertos cantantes de la época, en tanto que “Ingrata pérfida” es una canción de despecho con hondas raíces rancheras.
Por supuesto, mención aparte merece “La Bartola”, en donde Chava Flores hace mofa de que con dos pesos de gasto, alcanza hasta para ahorrar para un abrigo de pieles; en “La interesada”, Don Chava se queja de que si entrega algo a la mujer en señal de amor, sólo tendrá ingratitud superlativa; desde luego, “A qué le tiras, cuando sueñas mexicano” parece ser un retrato magnífico del modo de ser distintivo de muchos en nuestra patria.
Hay burlas a la producción de películas de moda, como “Pobre Tom”, “Dos horas de balazos” o “El crimen del expreso”.
Hay una canción por demás muy divertida que habla de toda la variedad de tacos que se venden en los estanquillos, en el marco de la declaración de amor de un joven a una señorita, que se llama justamente “La taquiza”; también hay canciones dedicadas a ciertos oficios o locales, tales cómo “La chilindrina” en la que se evoca a todo el pan tradicional de México, o “Los pulques de Apan”, en donde se narran, divertidos, los pormenores que se viven en las pulquerías, o “El retrato de Manuela”, en que se describe el oficio del fotógrafo.
Naturalmente, uno de los temas recurrentes en la temática de Chava Flores son los barrios y las vecindades de la ciudad de México, antiguas casonas venidas a menos después de la Revolución. “El gato viudo” es un melancólico recuerdo de aspectos entrañables de cualquier terruño; “La esquina de mi barrio” es una pieza colorida y magnífica, como si se estuviera contemplando un óleo, exactamente igual que “Mi linda vecindad”, canción llena de ternura y de recuerdo. También vale la pena mencionar “La casa de la Lupe”, en donde se describe cada una de las habitaciones o piezas de una vivienda popular. Pero, ya que estoy en esto, no puedo dejar de mencionar “Mi México de ayer”, para mi, la canción más bella de Chava Flores.
En “Sábado Distrito Federal”, hay otro retrato magnífico de muchos mexicanos en general y en particular de la Ciudad de México. En “El Pichicuas” hay una estampa divertida y muy bella del tradicional juego de canicas.
“Los gorrones” es una pieza divertida en que se narra cómo a cualquier celebración se cuelan invitados que ni el dueño de la casa conoce. Finalmente, en esta relación de meros ejemplos, hay que revisar un par de toques de modernidad. “El apartamento “ es la manera en que Don Chava Flores mira la llegada de los edificios de departamentos que terminaron desplazando a las vecindades y, por otra parte, “Voy en el metro”, en qué, de forma divertida plasma su visión sobre el tren subterráneo, tan emblemático de la Ciudad de México.
Chava Flores tuvo la genialidad de retratar para los tiempos futuros la cultura, las costumbres, las fiestas y las tradiciones que se están perdiendo o ya se han perdido. Es un Cronista urbano hecho compositor, un pintor de cuadros musicales, un retratista de versos geniales y pícaros. Desde nuestro espacio, el día de hoy, aniversario 106 de su natalicio, recordamos a Salvador Flores Rivera, con la invitación a que, quien no lo conozca, especialmente niños y jóvenes, se acerquen a su música a través de las plataformas digitales, y puedan llegar a disfrutar de la genialidad creativa de un hombre que amó profundamente a su país, a su ciudad, a su barrio y a su gente.
¡Caminemos Juntos!
