CRÓNICAS DE YAUHQUEMEHCAN: Curiosidades sobre la letra del Himno Nacional Mexicano por David Chamorro Zarco, Cronista Municipal
Tlaxcala, Tlax; 08 de enero de 2025 (Redacción). – Francisco González Bocanegra es el nombre del autor del poema que constituye la letra del Himno Nacional Mexicano. El hombre nació en la ciudad de San Luis Potosí, el día ocho de enero de 1824, o sea, hace doscientos dos años. Su vida fue muy breve -no llegó ni a las cuatro décadas de vida-; no obstante, ser el autor de la canción patria le ha merecido un lugar de honor en nuestra memoria cívica.
Es de sobra conocida la leyenda de que en 1854, cuando el poeta tenía treinta años, fue lanzada la convocatoria para escribir la letra del Himno. La prometida de Francisco, apenas se enteró del concurso, animó al poeta a sentarse a escribir; incluso se dice que le encerró bajo llave en una habitación, en donde el hombre estuvo escribiendo durante horas o días. Una vez terminado el trabajo, deslizó las hojas por debajo de la puerta y recuperó su hurtada libertad.
Un primer dato curioso es que Don Francisco , a pesar de haber sido declarado ganador de la justa, nunca recibió un solo peso como premio a su labor. Dicen que lo mismo sucedió con Don Jaime Nunó, autor de la música.
De acuerdo a una de las primeras grabaciones del Himno Nacional Mexicano, realizada en el año de 1904 (de la que felizmente tengo una copia ya en formato digital) el compás de ejecución de la música era mucho más lento de lo que hoy le cantamos. No hay que olvidar que el Himno fue estrenado en la Ciudad de México, en el Teatro de la República, el 16 de septiembre de 1854, bajo uno de los diversos periodos presidenciales de Antonio López de Santana, quien, por cierto, no asistió a la ceremonia.
Ya entrando en materia sobre el poema, tiene, como todos sabemos, un coro o estribillo de cuatro versos, con rima AC/BD, o sea, el primero rima con el tercero y el segundo con el cuarto. El 1 y el 3 tienen diez sílabas y los otros dos, sólo nueve.
El poema está integrado por un total de diez estrofas, cada una de ellas hechas de dos cuartetos. La estructura es muy interesante, pues en cada conjunto de ocho versos que, dicho sea de paso, son decasílabos, esto es, tienen diez sílabas. La estructura de rima es BC/FG/DH, lo que significa que el segundo hace rima con el tercero, el sexto con el séptimo y el cuarto con el octavo.
De las diez estrofas referidas, generalmente sólo se interpreta la primera en nuestras ceremonias cívicas, presidida y culminada por el coro.
En el coro se llama a los mexicanos a acudir a la lucha de inmediato, apenas escuchando el grito de “Guerra!”; se les pide preparar su espada y su caballo (el acero y el bridón), y se espera que los cañonazos hagan retumbar la tierra hasta sus centros.
En la primera estrofa, el poeta otorga a la patria una corona de laureles, que es un símbolo muy antiguo de la victoria, al tiempo de afirmar que Dios escribió su destino; también advierte que si algún extranjero se atreve a invadir, encontrará un soldado en cada mexicano. Aquí es donde dice “más, si osare un extraño enemigo”, que muchas personas han distorsionado, creyendo que “Masiosare” es un nombre propio, cuando en la realidad, es la conjugación en futuro simple, en tercera persona, del verbo osar, que significa atreverse.
En la segunda estrofa, Don Francisco le recuerda a la patria las muchas batallas que han librado sus hijos con la convicción de vencer o morir, afirmando que esos recuerdos de antiguas batallas volverán a adornar su frente, otra vez en alusión a la corona de laureles.
La tercera estrofa es muy bella pues alude a que entre los mexicanos ya no hay discordias y enfrentamientos internos y que solo se encontrará con la espada quien se atreva a insultar el nombre de la patria.
En la cuarta estrofa hay una alusión directa al “héroe de Cempoala”, que no es otro que Antonio López de Santana, a quien el poeta reconoce como el caudillo por haber vencido con honor en el campo de batalla.
También la quinta estrofa es de gran belleza y fuerza literaria. Se llama a mantener la guerra en todas partes en contra de quien quiera manchar el honor, al grado de teñir los propios blasones o banderas en la sangre, siempre teniendo como direcciones la unión y la libertad.
En la sexta estrofa, el poeta promete a la patria que los mexicanos, antes que someterse al yugo extranjero y opresor, caerán todos muertos, al tiempo que se derrumbarán templos, palacios y torres, cuyas ruinas recordarán que esa fue tierra de mil héroes.
Don Francisco, en la séptima estrofa dice que si hay que acudir a la guerra, los mexicanos valientes seguirán la sagrada bandera de Iturbide y se coronarán con la victoria. Subrayo que Iturbide es la única persona con nombre propio, se menciona en nuestro himno nacional.
En la octava estrofa, el poeta adelanta que los guerreros victoriosos volverán a sus casas, cargados de honor y gloria y que, como justa recompensa, recibirán de sus hijas y esposas guirnaldas de flores.
El poeta advierte, en la novena estrofa, que quienes mueran en batalla, tendrán una tumba digna en donde, por toda cruz, se clavara su espada con una corona de laurel y la bandera nacional, a la que se alude como la enseña de Iguala, otra vez en alusión de Don Agustín de Iturbide.
Finalmente, Don Francisco en la décima estrofa hace un juramento a la patria de que todos sus hijos exhalaran hasta su último aliento en su defensa y recibirán el honor, la gloria y una tumba de honor, en tanto la patria ostentara la corona de laureles y guirnaldas, en señal de victoria
Desde luego que este poema tiene un hondo sentido bélico o de guerra, pero hay que entender que fue escrito en una época de gran convulsión para México. Hacía menos de diez años que se había perdido más de la mitad del territorio a manos de los Estados Unidos, y en poco tiempo se viviría la Guerra de Reforma y la segunda invasión francesa.
Les invito a que conozcan el texto completo de nuestro himno nacional mexicano, y que cuando lo entonemos, lo hagamos con gallardía y conocimiento de su significado histórico.
¡Caminemos Juntos!
