CRÓNICAS DE YAUHQUEMEHCAN La Cruz Roja Internacional: humanitarismo en acción
David Chamorro Zarco, Cronista Municipal
Tlaxcala, Tlax; 08 de mayo de 2026 (Redacción). – Todas las guerras traen aparejado el sufrimiento, la muerte, el abuso, el hambre y el desplazamiento. Desde mi punto de vista, no se podría hablar de que alguna guerra sea justificable, porque en esencia es la negación del raciocinio humano, de su inteligencia y hasta de la ascendencia divina en la que cree la mayoría de las personas.
Hay una escena que me impresionó mucho desde que la leí. Se trata de una parte de la obra magistral de León Tolstoi titulada “La guerra y la paz”, en donde, de manera general, se narra la cruenta lucha entre el ejército de Napoleón Bonaparte, en su intento de invadir Rusia en 1812. Hay un momento de la obra en donde el escritor nos traslada al campamento en donde, a toda prisa, un grupo de médicos, enfermeras y auxiliares en sanidad, intentan salvar a las decenas de heridos que van llegando desde el campo de batalla. Allí se les deposita en el suelo, sin mayores precauciones ni consideraciones, y se toman decisiones drásticas para procurar salvar, si es posible, la vida de los heridos. La escena narra a un muchacho, casi adolescente que llega con la pierna destrozada por el fuego de la metralla. El médico determina que es imperativa la amputación del miembro desde un palmo más arriba de la rodilla. Por toda anestesia hacen que el joven oficial, lleno de terror y presa de dolores indecibles, se beba prácticamente de un trago Una botella de vodka, tras lo cual, a toda prisa, el médico, como si se tratara de un tablajero en su carnicería, ataca con un serrucho, con fuerza formidable, el corte de la pierna y del hueso, en lo que no emplea más de tres minutos. Una vez terminada la operación, el joven oficial pide que le muestren su miembro amputado, y entonces el médico levanta la pierna, todavía con los restos del pantalón y con la bota militar calzada. Es una escena verdaderamente terrible, dantesca, y que solo da una ligera idea de lo cruenta qué es la guerra.Ante estas y otras escenas, ha habido personas que se han conmovido y que han actuado para tratar de asistir, brindando ayuda, solidaridad y alivio a quienes caen en cualquier tipo de desgracia, sea por algún accidente fortuito, como víctimas de un enfrentamiento bélico, o como damnificados por el embate de algún fenómeno natural.De esta manera, en el año de 1863, el filántropo suizo Henry Dunant fundó una agrupación de ayuda a la que pronto se conoció como la Cruz Roja, dedicada a ejercer labores de ayuda humanitaria en cualquier conflicto o desastre. En los países musulmanes, debido a las particularidades de su religión, la agrupación tomó el nombre y símbolo de la Media Luna Roja, pero cumple esencialmente los mismos propósitos que la agrupación filantrópica del lado occidental y cristiano.De este modo, este 8 de mayo se conmemora el Día Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, en memoria del natalicio de su fundador, bajo un ánimo de tomar conciencia acerca de la importancia de las actividades que realiza esta benemérita institución en todo el mundo, asistiendo a los seres humanos que se encuentran en condición de desgracia, sea por accidentes fortuitos, por estar en medio de algún enfrentamiento bélico, o por haber sufrido los embates de cualquier tipo de contingencia de algún fenómeno natural devastador. A lo largo de más de 160 años, la Cruz Roja y la Media Luna Roja han cumplido cabalmente con los principios de humanitarismo que tratan de llevar alivio al dolor de quienes sufren, un poco de alimento y medicina a quienes más lo requieren, y asistencia en los momentos más álgidos de la vida de las personas, recordándonos constantemente que por encima de cualquier diferencia de cultura, raza, ideología política, religión, preferencia sexual o de género, todos los seres humanos merecemos una vida con dignidad, teniendo acceso a los satisfactores mínimos para poder existir.En nuestro país la Cruz Roja Mexicana fue fundada en el año de 1910, todavía bajo el auspicio del Presidente Porfirio Díaz Mori, y a lo largo de más de 115 años le hemos visto presente en los momentos más difíciles para todos los mexicanos, sea asistiendo a Víctimas de violencia, a personas que han sufrido algún tipo de accidente o contingencia, y estando presentes en la primera fila de auxilio en erupciones volcánicas, terremotos, huracanes, inundaciones, desbordamientos de ríos y cualquier otro tipo de contingencias.En un mundo en donde pareciera que todo es apatía, egoísmo y negación, las y los voluntarios de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja nos recuerdan constantemente que la humanidad tiene esperanza, básicamente, cuando recuerda la fragilidad de su esencia, lo finito de la vida y lo imprevisible de la desgracia, y entonces se activa ese sentimiento de solidaridad, ayuda espontánea, asistencia y hermandad que debiera ser la constante en la vida de los seres humanos, pero que al menos en los instantes de desgracia se hace presente en las manos y en el corazón de quienes actúan como voluntarios de esta benemérita institución.Les invitamos para que siempre traten con deferencia a las y los voluntarios de la Cruz Roja, y en el caso de las asignaciones islámicas, de la Media Luna Roja, porque son personas formadas esencialmente en un espíritu filantrópico, de asistencia y humanitarismo que están presentes en la vida de las personas en el momento en que más necesidad se tiene. Desde este humilde espacio rendimos un homenaje a los hombres y mujeres que desde hace más de 160 años han compartido parte de su existencia para el beneficio de los demás, fortaleciendo la esperanza, el amor y la caridad, y demostrando que si es posible amar y ayudar a nuestros semejantes.
¡Caminemos Juntos!
