CRÓNICAS DE YAUHQUEMEHCAN: Nelson Mandela: de Sudáfrica para el mundo
David Chamorro Zarco, Cronista Municipal
Tlaxcala, Tlax; 12 de junio de 2026 (Redacción). – Creo que la competencia del Campeonato Mundial de Fútbol que inició de manera formal el día de ayer, jueves 11 de junio de 2026, quedará naturalmente inscrito en los anales de la historia como un acontecimiento que recordarán muy en especial los aficionados, particularmente por el beneplácito desatado al obtener el resultado del triunfo de la selección de nuestro país frente a su similar de Sudáfrica.
Por mi parte quiero utilizar el acontecimiento como un pretexto para hablar un poco acerca de la persona sudafricana más famosa en el mundo, de un hombre al que muchos de nosotros escuchamos, vimos o leímos, a través de los medios de comunicación, y que representa uno de los liderazgos políticos y sociales más importantes no solo de Sudáfrica sino de todo el mundo: Nelson Mandela.La región que el día de hoy ocupa Sudáfrica, enclavada en la parte más austral del llamado «continente negro», es una zona que tiene una larguísima historia, que va mucho más allá de los cien mil años de antigüedad, si no es que más, y denuncia como en muchas otras naciones y regiones africanas, la presencia originaria y muy temprana del ser humano.Los portugueses fueron quienes se aventuraron durante el siglo XV a buscar una ruta para poder llegar desde Europa hasta la India y China, sin tener que pasar por el dominio de los musulmanes. Este recorrido implicaba un larguísimo contoneo a todo el continente africano, llegando hasta su extremo sur, al que se llama hasta este día Cabo de Buena Esperanza, doblando hacia el occidente, e internándose en aguas del océano Índico para luego de mucho tiempo finalmente enfilar las naves hacia la India.Hacia mediados del siglo XVII, en esa misma zona del Cabo de Buena Esperanza se estableció un primer asentamiento de gente europea, principalmente de origen holandés, que al tiempo de enriquecerse en el comercio vendiendo abastecimientos a los buques que navegaban frente a sus costas, también comenzaron a disputar con los naturales de la zona, adentrándose poco a poco tierra adentro tratando de explotar los recursos naturales de que se disponía. Fue fundamental el descubrimiento de yacimientos de oro y diamantes en la zona, lo cual exacerbó aún más la ambición de las empresas europeas y finalmente, luego de muchas vicisitudes, durante el siglo XIX la región a la que hoy conocemos como Sudáfrica quedó como una colonia de Gran Bretaña.Hacia finales de la segunda década del siglo XX, concretamente en el año de 1918, nació Nelson Mandela en una pequeña aldea. Habiendo quedado huérfano a los 9 años de edad, fue adoptado por un padrino, quien le procuró buena educación, dentro de las instituciones educativas que tenía la iglesia metodista de la zona. En la década de 1940 Nelson Mandela pudo graduarse como abogado, y desde su formación misma destacó por su interés en leer y estudiar a los más importantes pensadores que terminaron marcando su vida, entre ellos León Tolstoi, cuyo nombre llevaba una aldea en Sudáfrica derivado de la actividad que en su momento había desarrollado en ese mismo territorio alguien que también admiraba mucho al escritor ruso, nada menos que el formidable Mahatma Gandhi.Hay que establecer que, lejos de lo que sucedió, por ejemplo, dentro del territorio de la Nueva España en donde incluso, a instancias de la propia Reina Isabel La Católica, se instaba a los habitantes del reino para mezclarse y conformar una unión de sangre sólida que permitiera dar sentido de unidad; la política adoptada por los ingleses en Sudáfrica fue absolutamente la contraria, pues aunque las personas de raza blanca eran una minoría, establecieron leyes muy estrictas para lograr la segregación o el apartamiento absoluto de las personas de tez negra, que eran los naturales de la zona y que constituían la gran mayoría de la población. Históricamente a este movimiento yo como apartheid o segregación.Esto implicaba entre muchas otras cosas, que las personas de raza blanca tenían su propio lado para caminar en las calles, tenían sus propios barrios en las ciudades para poder vivir, poseían sus escuelas exclusivas en donde solo asistían niños la calidad racial, sus propios hospitales en donde solo se atendía a las personas de tez blanca; las personas de raza negra, por su parte, tenían también señalado su lugar de residencia, los lugares a los que podían ir y los espacios públicos que podían ocupar los cuales eran desde luego, de mucho menor calidad que los consignados para los blancos.Una de las cosas en que más se marcaba la segregación racial en Sudáfrica era que solo los blancos tenían derechos políticos, esto es, solo ellos podían votar y ser votados a los cargos de elección popular, formar facciones políticas y en general ejercer acciones de gobiernoYa en la década de 1950, Nelson Mandela junto con otros activistas políticos comenzaron a levantar la voz con acciones sistematizadas y bien estructuradas para tratar de que el gobierno de Sudáfrica modificará esta condición absolutamente injusta, fundaron, entre muchas otras organizaciones, El Congreso Nacional Africano, desde cuyas filas comenzaron un activismo basado en la resistencia civil, tomando como ejemplo visible lo que hacía poco tiempo había sucedido en la India, liderado por Mahatma Gandhi, y que en su momento había sido inspirado por León Tolstoi entre muchos otros pensadores y defensores del pacifismo.La lucha no fue ni suave ni sencilla, pues de ninguna manera el gobierno de Sudáfrica se mostró empático con las demandas de quienes pedían que se decretara la abolición del “apartheid” o la segregación racial, concediendo a todos los habitantes de Sudáfrica por igual los mismos derechos y las mismas oportunidades de participación en todas las esferas de la vida.Fueron muchas las presiones, los asesinatos, las detenciones, las torturas y los abusos a lo largo de muchos años hasta que, hacia principios de la década de 1960 los activistas en favor de la abolición de la segregación racial que debían tomarse otras medidas, por ejemplo, los ataques o sabotajes a la infraestructura, siempre cuidando, bajo la recomendación de Nelson Mandela, que se evitara al máximo la muerte de personas.Luego de algunos años de persecución del gobierno en contra de Nelson Mandela, y de un activismo renovado y reforzado de parte de este hombre y de los otros líderes, el gobierno logró su detención, acusándolo de diversos delitos, pretendiendo, en un primer momento, condenarlo a muerte. Nelson Mandela, en el final de su juicio, pronunció un discurso memorable en el que defendió que su intención era ante todo lograr la igualdad entre los seres humanos, la consolidación de la democracia y la convivencia pacífica entre todos los seres humanos, y que si por ese ideal le condenaban a morir, estaba bien dispuesto a asumir su destino.Por diversas circunstancias, principalmente derivadas de las presiones internacionales y mediáticas que siguieron con todo cuidado el desarrollo del juicio, el gobierno de Sudáfrica condenó a Nelson Mandela y a poco menos de una decena de sus compañeros a cadena perpetua, es decir, a nunca más volver a disfrutar de la libertad hasta su muerte. De manera coincidente, esa sentencia fue pronunciada el 12 de junio de 1964, es decir, un día como hoy, pero de hace 62 años.Nelson Mandela pasó muchos años de su vida reducido a una prisión, en donde era obligado a pasar buena parte del día rompiendo piedras bajo los rayos del sol. Sin embargo, a pesar de su prisión, nunca cejó en su intento de lograr su objetivo y se mantuvo activo tratando de animar que no se apagará la llama para lograr la transformación y la igualdad sudafricana. Fueron 27 años en diferentes presiones, y finalmente, en los primeros años de la década de 1990, el gobierno sudafricano concedió a Nelson Mandela la absolución y con ello pudo quedar en libertad.Este hombre, derivado de lo consistente de sus principios, de lo recto de sus acciones y de lo límpido de sus postulados, recibió el miento inmediato no solo del pueblo sudafricano sino de todo el mundo. Incluso la ONU estableció, en su honor, que cada 18 de julio se recuerde su figura y su legado.Nelson Mandela y el entonces Presidente de Sudáfrica Patrick Leclerc recibieron el Premio Nobel de la Paz en 1993 en un reconocimiento mundial que dejó en claro que sí es posible lograr la armonía entre los hombres cuando existe voluntad y claridad de principios y congruencia en las acciones. Al siguiente año, en 1994, Sudáfrica tuvo por primera vez en su historia elecciones generales en donde absolutamente todos los adultos que conformaban la población, participaron activamente en determinar a los integrantes de sus órganos de gobierno, y eligieron como Presidente de Sudáfrica Nelson Mandela, quien se mantuvo en el cargo hasta 1999.La misión más importante que desarrolló Mandela durante los cinco años de su mandato fue la de procurar la reconciliación de su pueblo. Habían sido siglos de abusos, segregación, odios, venganzas y distinciones, y ahora era necesario que posibilidad para que el pueblo sudafricano, constituido de una gran diversidad de pensamientos diferentes, se diera la oportunidad de entender en una nación verdaderamente democrática y altamente tolerante y plural, todas las visiones, todas las posturas y todos los credos pueden convivir en un clima de respeto.Sudáfrica es hoy una nación con muchos problemas, igual que el resto del mundo, pero tuvo en este gran hombre un ejemplo y una inspiración para creer que era posible la tolerancia y la pluralidad, que sí era posible la resolución pacífica de los conflictos, que era preferible filiación que la segregación o la polarización de un pueblo, y que sí era viable comprender que a pesar de las diferencias, la unidad nacional se construye cuando existe respeto y tolerancia.Más allá del resultado del partido de fútbol del día de ayer, y de lo bien que se ve que la pasaron los jugadores sudafricanos en nuestro país, creo que es buen momento para tomar de ellos esta referencia de Nelson Mandela, pues es un hombre de Universal respeto, un líder que se ganó un lugar entre su pueblo y después entre las naciones, y un buen punto de inspiración para nosotros mismos, en estos tiempos y en este mundo en que el abuso y el deseo del dominio parecen ser la consigna de muchos líderes de todas las latitudes, que no son capaces de ver que, como decía el incomparable Mahatma Gandhi, no hay camino para la paz porque la paz es el único camino.
¡Caminemos Juntos!
