DE FRENTE Por VÍCTOR LORANCA - Linea de Contraste

DE FRENTE Por VÍCTOR LORANCA

¿Por qué no ha enganchado la conmemoración de los 500 años de Tlaxcala? 

 

Hace unas semanas el gobierno estatal anunciaba el arranque de una serie de eventos culturales con motivo de la conmemoración de los 500 años de la fusión entre dos culturas; en aquel momento, la agenda política -como era de esperarse- hablaba del lanzamiento del programa que impulsa el gobierno de Marco Mena, pero ¿por qué no ha logrado penetrar entre los turistas y los tlaxcaltecas esta campaña? 

 

Para el gobierno estatal resulta fácil colocar un tema en la agenda política, pero vaya que ha habido un enorme problema a la hora de comunicar e incidir con la agenda pública; es decir, ha logrado estar en el círculo rojo donde los intereses son estrictamente políticos, pero está muy lejos de formar parte de la conversación entre la gente de a pie, y eso es a consecuencia de haber planeado una serie de actos que hablarán sobre un mismo tema, pero no una estrategia que fomente el arraigo, interés ni expectativa entre los tlaxcaltecas ni entre los turistas.

 

Déjeme explicarle: Veracruz es una ciudad que también se ha sumado a la conmemoración de los 500 años que llevaron a crear un puerto con los significantes que hoy conocemos, y fomenta el pensamiento colectivo a través de piezas y formatos que continuamente nos están recordando de qué trata la conmemoración -que incluso se vuelve celebración- y deja un poco de lado esta discusión de reclamo por la llegada de los Españoles que sí ha existido en nuestro estado.

 

Lo que ha logrado Veracruz y no Tlaxcala, es consecuencia de que la conmemoración tiene un tono que es impulsado por una campaña que comunica y transmite un mensaje claro, y que contiene dos elementos básicos a la hora de construir una campaña: una historia y una emoción. Veracruz toma elementos icónicos, lugares emblemáticos y adecua musicalmente una canción que encaja perfecto con el tono de la campaña, para crear formatos específicos para canales de difusión concretos, mientras que en nuestro estado, la única pieza que hemos conocido es un spot para televisión que lo mismo es difundido en este medio que en redes sociales; el resultado es claro, no logra enganchar porque no han sabido contar esta gran historia. 

 

La narrativa que nos trata de vender el gobierno de Tlaxcala gira entorno al encuentro de dos culturas -la española y la tlaxcalteca- sin embargo, me parece que esa no es la historia sino el hecho que debería desencadenar una gran historia, ¿cuál? la que vivimos y nos hace sentir orgulloso en nuestros días.  No podemos generar arraigo ni fomentar el orgullo de algo que pocos conocemos, pero sí se puede contar una gran historia a partir de aquello que nos hace sentir orgullosos en el presente. 

 

La intención del gobierno estatal es buena y podría funcionar como una estrategia para atraer al turismo y para fomentar el orgullo tlaxcalteca, pero el discurso, los actos y los eventos organizados están enfocados en fomentar la conversación entre la clase política, líderes de opinión y gente involucrada con la historia, la cultura y las artes, y se ha dejado de lado a la sociedad que podría ser impulsora de una campaña que sintiera propia, no lejana. 

 

La construcción de la campaña que gira entorno al encuentro de las dos culturas debería tener distintas formas de comunicar y transmitir el orgullo de ser tlaxcaltecas, principalmente a través de las nuevas plataformas de comunicación en la que están inmersos ocho de cada diez tlaxcaltecas, pero para lograrlo, primero habría que entender cómo funcionan las interfaces digitales a partir del análisis de la minería de datos, y no de tratar simplemente de difundir un video en todas las cuentas oficiales del gobierno. 

 

Tenemos un gran pasado milenario, lugares emblemáticos, tradiciones que fomentan el orgullo local y una cocina exquisita, esa es la gran historia que hay que contar, porque al final del día, ese es el resultado de la fusión entre las dos culturas; de lo contrario, la conversación continuará entorno a si fue bueno o malo que llegaran los españoles a Tlaxcala. 

 

Cuando se habla de una campaña para fomentar el turismo y el orgullo local, no se debe  mostrar la historia del mismo, sino los momentos que las personas pueden vivir en el lugar. Mientras la campaña de Veracruz nos muestra a su gente bailando en San Juan de Ulúa, en el malecón, una pareja pasando una tarde en la plaza principal y a un típico jarocho sirviendo un café de La Parroquia, la campaña de los 500 años de Tlaxcala nos muestra parte del mural de don Desiderio, y nos intenta contar una historia que termina por no conectar derivado de que el orgullo que se intenta fomentar es sobre una historia que pocos conocen. 

 

Lo paradójico

 

Si algo hizo muy bien el hoy gobernador durante su campaña, fue justamente enfocar las baterías de su campaña en fomentar el orgullo local, a través de videos bien dirigidos donde se mostraba al candidato humano que tomaba un cacao en la plaza de Zacatelco o caminaba en la emblemática subida del ex- convento de San Francisco mientras detrás se veían los típicos huehues de Tlaxcala. 

 

Parece que lo que entendió muy bien en campaña, lo está desentendiendo muy bien en el ejercicio de gobierno. 

 

Agradezco el favor de su lectura, le invito a seguirme en Twitter, Facebook e Instagram como @victorloranca

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