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DE FRENTE Por VÍCTOR LORANCA

Mantente obra mientras se cobra

  

La obra pública y la seguridad son los principales retos que prácticamente todos los ayuntamientos enfrentan, asunto que se ve aún más afectado tras la cancelación del famoso Ramo 23, que permitía acceder los ayuntamientos a recursos federales para obra pública. 

 

Con la federación paralizada, los municipios se quedan con prácticamente dos opciones para generar obra pública: los recursos otorgados por el gobierno estatal, y los recursos propios generados por el municipio, asunto que es sumamente limitado, pues ambas formas dependen en gran medida de la capacidad recaudatoria que tienen los municipios. 

 

En 2014 durante el gobierno encabezado por el hoy Secretario de Desarrollo Económico Jorge Luis Vázquez Rodríguez, Apizaco recibió un apoyo sin precedentes por parte del Gobierno Estatal, con lo que se logró encarpetar con cemento hidráulico las calle Cuauhtémoc, Francisco I. Madero y 16 de septiembre, además de la construcción del monumento de La Maquinita y la rehabilitación del alumbrado público en estas calles; sin embargo, la obra resultó de tan mala calidad, que a poco menos de dos meses de haber sido entregada, se asomaron problemas graves como inundación en las avenidas, el deficiente servicio de las lámparas y hasta el desgaste y ruptura de guarniciones y banquetas. 

 

Recientemente con inversión del municipio y del gobierno estatal se tomó la decisión de cerrar la calle 2 de abril para agrandar la explanada del parque Cuauhtémoc, al centro, una fuente con cuarenta chorros danzantes que incluyen iluminación y sonido, lo que resultó en una buena idea, pero mala ejecución. 

 

Pese a que las autoridades han dicho en reiteradas ocasiones que el agua de la fuente se recicla, la realidad es que la planeación y ejecución errónea de quienes construyeron este atractivo es evidente, pues se puede observar como una buena cantidad de agua se desperdicia a consecuencia de no haber colocado alcantarillas para reciclar el agua y evitar su desperdicio. ¿Qué no contemplaron? la altura de los chorros, el aire, una alcantarilla perimetral y un desnivel adecuado, según me cuenta un arquitecto con quien tuve la oportunidad de platicar al respecto. 

 

Es común ver cómo el agua corre hasta el drenaje, inundando buena parte de la plancha terminada hace apenas unos meses, lo que resulta en un desperdicio de agua constante. 

 

Las buenas ideas no bastan, los proyectos deben ser sustentables en todos los sentidos, incluidos el ambiental, pues avalar el constante desperdicio de agua a cambio de un buen baño en el parque Cuauhtémoc no debe ser justificante. 

 

A decir de las autoridades, la obra no ha sido entregada porque aún se están arreglando detalles que, según entiendo, no tienen que ver con la constante fuga de agua, sino con el funcionamiento óptimo de la fuente que, también a decir de las autoridades -y no lo dudo- se ve mermado el funcionamiento de la fuente a causa de tirar colillas de cigarros en los orificios por donde salen los chorros de agua, por lo que necesitan limpiar constantemente la fuente. 

 

La obra de remodelación del parque Cuauhtémoc también contempló la adquisición de lámparas -que alumbran poco más que una vela- y la remodelación que las jardineras cuya iluminación colorida al ritmo de estrobos me recuerda a aquellos tiempos en los que gobernaba Reyes Ruiz, y se le ocurrió la brillante idea de iluminar con luces de colores la emblemática basílica de Apizaco. 

 

Y ya que hablamos de obras, ayer el gobernador anunció que no serán 18 sino 9 meses en los que se entregará la obra de ampliación de la carretera a Tlaxcala, lo que representa una gran noticia para quienes diariamente viajamos a la ciudad de Tlaxcala, de eso le hablo en el podcast, agradezco el favor de lectura. 

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