DE FRENTE Por VÍCTOR LORANCA - Linea de Contraste

DE FRENTE Por VÍCTOR LORANCA

Piel sensible 2.0

 

Cuando una persona decide dedicarse al servicio público o al ejercicio político, debería entender que será objeto de toda clase de señalamientos, ciertamente algunos injustos y carentes de veracidad, sobre todo al amparo de perfiles falsos o páginas de Facebook, cuyo único fin es demeritar el trabajo de un político o servidor público.

 

Sin embargo, cuando las críticas se hacen desde perfiles reales el señalamiento cobra otro sentido, no sólo por la certeza de saber que es una persona de carne y hueso quien emite una crítica, sino porque existe alguien que de manera libre decide ejercer su derecho a la expresión.

 

La polarización del país -por cierto una de las variables causantes de la baja en la popularidad del presidente de la república- ha fortalecido que cada vez más los ciudadanos con acceso a redes sociales, tengan mayor interés en vigilar a sus gobiernos y reclamar aquello que creen que está mal.

 

Empero, son pocos -muy pocos- los políticos y gobernantes que saben leer y usar las redes sociales a su favor; en su gran mayoría, las consideran como una especie de medio de comunicación donde se debe difundir lo que hace el alcalde, pero no como un canal de intercambio de ideas a partir de escuchar al ciudadano para resolver sus inquietudes.

 

No se puede concebir a las redes sociales como un medio de comunicación del siglo pasado, porque esto significaría ver a los usuarios como audiencia, y la elemental diferencia entre ambas, es que la audiencia se limita a recibir un mensaje, mientras que el usuario tiene la posibilidad de interactuar con la publicación.

 

La palabra interacción ha sido mal entendida por muchos de los gobernantes que operan personalmente sus cuentas en redes sociales, quienes sin estrategia alguna, deciden enfrascarse en discusiones con ciudadanos, donde lo que se pondera es la cerrazón de que el argumento de la autoridad es una especie de razón omnipotente. Pensar diferente frente a políticos de piel sensible 2.0, hace al ciudadano casi un criminal ante la vista del político.

 

Interactuar no significa pelear. La interacción debería ser vista por los gobiernos como una oportunidad para mejorar su gestión, a partir de las conversaciones que se generan en las redes sociales, y dejar de ver a estos espacios como una especie de tiro o lugares incómodos, donde se habla de todo menos de lo que la autoridad quisiera.

 

La piel sensible 2.0 lejos de acercar a los ciudadanos con sus gobernantes, antepone una barrera que cierra el espacio del diálogo y abre la puerta de la confrontación, acompañada de leales guerrilleros al amparo de la nómina municipal, dispuestos a defender al jefe hasta que el cargo los separe.

 

De seguir sin entender las nuevas plataformas y maneras de comunicar, aquellos políticos de piel sensible 2.0, poca oportunidad tendrán de crecer en sus legítimas aspiraciones, frente a una sociedad cada vez más exigente con su gobierno y demandante de temas centrales como la transparencia, rendición de cuentas y resultados que se traduzcan en beneficios palpables para los ciudadanos.

 

Si le molesta la crítica, más valiera alejarse del escrutinio público, dirían por ahí, por salud mental y tranquilidad emocional. Un gobernante debe alejarse de actitudes arrabaleras,  anteponer temple y escuchar mucho antes de responder. La fórmula es simple: antes de pensar en gobernar una ciudad se debería pensar en gobernar las emociones.

Agradezco el favor de su lectura, le invito a escuchar a través de www.lineadecontraste.com el podcast donde hablaré de la marcha contra López Obrador, realizada este fin de semana en varias ciudades del país.

 

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