Resumen

DEJAD QUE LADREN LOS PERROS Por ALBERTO AMARO CORONA

Instituciones anticorrupción en Tlaxcala: ¡urgente!

Como ya hemos mencionado en este espacio, cada vez se hace más evidente la necesidad de encontrar mecanismos legales e institucionales para prevenir y castigar los actos de corrupción, entendida como la definía Gabriel Zaid: la utilización de recursos públicos para cumplir fines privados, tema multifactorial presente en la mayoría de los asuntos públicos por sencillos que sean.

Para la obtención de dichos fines, los servidores públicos corruptos han resultado exageradamente creativos utilizando a su favor los recursos que tienen a su alcance, beneficiándose indebidamente de sus cargos: desde la administración de información privilegiada, la atribución de asignar contratos o recursos públicos, el control de resoluciones judiciales, hasta la simple posibilidad de hacer o bloquear que un trámite se cumpla en tiempo y forma.

El periódico El Economista publicó recientemente, basado en información del INEGI, que Tlaxcala es el segundo estado en el que más actos de corrupción tuvieron que enfrentar los entes económicos al realizar algún trámite requerido para cumplir su función. Lo anterior implica que más de 2 mil unidades económicas (empresas, negocios, personas con actividad empresarial, etc.) se vieron obligadas a cometer actos de corrupción al realizar algún trámite, contra, por ejemplo 579 y 522 de Nuevo León y Querétaro.

El legítimo reclamo ciudadano de combatir a la corrupción creó el Sistema Nacional Anticorrupción, y el Congreso de la Unión mandató a los estados a crear los suyos. En Tlaxcala, apenas se dio el primer paso: la reforma constitucional (aún en proceso de aprobarse en los ayuntamientos), sin embargo para que funcione adecuadamente, se necesita aprobar la Ley del Sistema Anticorrupción del Estado y adaptarse a la nueva Ley General de Responsabilidades Administrativas, iniciativa que el Grupo Parlamentario del PRD presentará próximamente.

Datos como los ya mencionados nos sobran para saber la urgencia que tiene Tlaxcala de adaptar a sus instituciones, para que puedan responder al reclamo de la ciudadanía, de combatir frontalmente a la corrupción en todas sus formas; lucha en la que seguimos día con día, lo que se inicia con la discusión y aprobación de todo el marco legal e institucional requerido.

Sólo con las instituciones fortalecidas y leyes adecuadas para combatir a la corrupción, lograremos alcanzar las enseñanzas que hace dos siglos Don Benito Juárez esbozó a quienes somos servidores públicos: a disponer de las rentas con responsabilidad; a gobernar con sujeción a las leyes, no a impulsos de una voluntad caprichosa; a consagrarnos asiduamente al trabajo, sin improvisar fortunas ni entregarnos al ocio y a la disipación; y, sobre todo lo anterior, a vivir en la honrosa medianía que nos proporciona nuestro salario.