Resumen

DEJAD QUE LADREN LOS PERROS Por ALBERTO AMARO CORONA

El socavón, la corrupción y la credibilidad de las instituciones

La credibilidad de las instituciones del Gobierno Federal va de mal en peor. Recuerdo el inicio de la administración de Peña Nieto en el que la aprobación de las mal llamadas reformas estructurales y el Pacto por México, hizo crecer momentáneamente su credibilidad, incluso la revista Time le dedicó su portada con la leyenda “salvando a México”, 6 meses antes de la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa, hecho que marcó un antes y después de la legitimidad del Presidente y, como consecuencia, de las instituciones.

El socavón que provocó la muerte de dos personas por razones que no han sido especificadas en una autopista recién inaugurada que el Presidente presumió hasta el cansancio; buena parte de la opinión pública atribuye el hecho a la corrupción y la reacción inmediata del Secretario Ruiz Esparza fue twitear que el hecho se dio por una falla del drenaje y, ante las presiones, anunció un peritaje supuestamente independiente con el que pretende deslindar responsabilidades, al mismo tiempo que se exige su renuncia.

Creo que es posible que las fallas en las carreteras se den por causas ajenas a la construcción de la misma, sin embargo, lo que vale la pena destacar es la tendencia a creer de inmediato que la responsabilidad es del gobierno, y ello no es gratis, sobre todo si se consideran las historias de corrupción en obra pública de OHL y el grupo Higa, lo que se suma al resto de noticias de esta naturaleza alrededor del Presidente y del Gobierno Federal.

La suma de estos hechos, ha generado que la credibilidad y legitimidad del gobierno sea igual a cero e incrementa su vulnerabilidad ante cualquier crítica que se le haga. Desde luego, es más fácil creerle a quien siempre ha mostrado que su actuación es transparente y apegada a la ley, a alguien que una y otra vez se ve involucrado en escándalos, que si bien no se comprueban, incrementan gradualmente la incertidumbre.

No ha sido suficiente la creación del Sistema anticorrupción en su caso (aunque sea una herramienta útil), ni los procesos judiciales en contra de gobernadores y colaboradores del partido del Presidente, simplemente no se le cree al propio Presidente y muy difícilmente logrará recuperar un poco de la credibilidad que generó cuando se le consideró el salvador de México.

Esta falta de credibilidad, originada por hechos específicos, desde la inseguridad pública hasta actos de corrupción o de negligencia como el del socavón, pasando por una crisis económica reflejada en desempleo, pobreza y salarios insuficientes, apuntan a una crisis política traducida en una desconfianza hacia el propio régimen, que solo será posible superar en la medida en que la sociedad tome el destino en sus propias manos con la herramienta legal que le da el sufragio popular. De no haber sorpresas como una caída o un retraso en el sistema de información o en no ver dispendios con dinero público y rebases en los gastos de campaña, en el 2018 el destino del país será otro, mi apuesta está en la confianza que puede dar un frente amplio democrático.