Resumen

DEJAD QUE LADREN LOS PERROS Por ALBERTO AMARO CORONA

El diputado local Alberto Amaro Corona aprovecha su columna para hablar sobre los tiempos legislativos

El día de muertos

Pocos elementos nos definen tanto como la celebración de los muertos, cualquiera que se pregunte ¿qué es ser mexicano? Puede encontrar la respuesta en la celebración de los muertos.

El día de muertos es una festividad que se extiende a lo largo y ancho de la República, que no distingue clases y que representa lo más profundo de nuestras raíces, ya que desde tiempos precolombinos, las culturas que habitaron Mesoamérica fueron las encargadas de iniciar con él éste culto a la muerte y que logró perdurar a pesar de la conquista española.

La conjunción de nuestras tradiciones con las europeas, dio como resultado, entre otras cosas, el sincretismo cultural del ritual a la muerte, que hoy en día se ve reflejado en los altares que se colocan en escuelas, oficinas y, sobre todo, en las casas. Las plazas se llenan con turistas de todos lados para admirar los altares o participar en las celebraciones.

El día de muertos es un homenaje lleno de colores, olores y sabores; es la fecha en donde los mercados se cubren de flores de cempasúchil, en las panaderías sólo encontramos hojaldras, las catrinas recorren las calles y las casas se aromatizan con el olor de la fruta, los guisos, dulces típicos y veladoras que acompañan las fotografías que dan cuenta a quién está dedicado el altar; un altar que no distingue condición social y económica.

La muerte supone tristeza, dolor o el final de un ciclo, pero para los mexicanos, el uno y dos de noviembre, la muerte representa júbilo, es motivo de alegría, son días en donde la gente recuerda a quienes hoy ya no están con nosotros, son momentos de reunión familiar entre vivos y muertos.

Tlaxcala no está exento de ésta celebración, somos un Estado reconocido por celebrar con pasión, emoción y devoción nuestras tradiciones. En nuestros pueblos estas fechas abren espacio para el encuentro y para compartir en familia, con los que están y ya no están. Significa un espacio para renovar nuestros lazos y afectos familiares y de amistad; desde quien prepara el pan en su casa y lo lleva al altar, del mismo modo que lo comparte con los que en vida visitan sus hogares.

El día de muertos es una celebración de todos los mexicanos,  es una celebración que nos ha ayudado a mantener cerca a los nuestros a través de los siglos, es tener presente nuestra historia, son días en los que nuestro país se tiñe de morado y naranja, en donde el olor a incienso y copal inunda las calles. Pero así es como lo vemos nosotros; ante los ojos del mundo, dejando de lado el color y la fiesta, los mexicanos somos ejemplo de solidaridad, de valor y de afecto hacia los amigos y la familia.

El contexto global que actualmente se vive, nos exige preguntarnos ¿qué sociedad queremos ser? Bienvenida la modernidad a Tlaxcala, a las tecnologías de la comunicación, al desarrollo económico; sin embargo, debemos avanzar juntos y de la mano, preservando las cosas que nos unen y que nos hacen ser lo que somos, tlaxcaltecas orgullosos de ser mexicanos.