DEJAD QUE LADREN LOS PERROS Por ALBERTO AMARO CORONA - Linea de Contraste

DEJAD QUE LADREN LOS PERROS Por ALBERTO AMARO CORONA

15  de mayo: los maestros y la realidad actual

Ser maestro es una de las profesiones que requieren mayor pasión para ejercerse, sabiendo que implica enfrentarse a la enorme tarea de educar;  que cualquier palabra que se diga o concepto que se enseñe, va a tener repercusiones de por vida en la gran cantidad de estudiantes a los que atiende un maestro a lo largo de su carrera. Cuando se dice que en las manos de los maestros esta el futuro del país, se dice en serio más allá del cliché.

Se debe estar consiente de que la educación es la herramienta más poderosa que tiene un país para desarrollarse, los maestros son esenciales en dicho proceso. Recuerdo una de mis escenas favoritas del cine mexicano: en Maclovia de Emilio Fernández, el maestro interpretado por Arturo Soto, le enseña a los niños quién fue Morelos con una pasión y un nacionalismo que valdría la pena recuperar, sin embargo las realidades son otras.

Hoy los maestros más que nunca se enfrentan al contexto de su escuela, lo que incluye realidades sociales que suponen retos difíciles de superar, cada vez hay más jóvenes que provienen de hogares desintegrados,  en condiciones de pobreza, adicciones, embarazos no planeados a edades más cortas. Al mismo tiempo, se enfrentan a contextos de crimen organizado y violencia extrema, muchas veces atendiendo a los hijos de los miembros de los grupos delictivos, con las evidentes dificultades que esto supone. Basta imaginar lo que vive día a día, un maestro de zonas de huachicoleros, con alumnos que trabajan como halcones del crimen organizado o hijos de padres de familia muertos en las balaceras.

En estas condiciones, los maestros tienen el reto de formar a ciudadanos que compitan en un mundo cada vez más globalizado, un mercado laboral que demanda mano de obra cada vez más capacitada y realidades sociales de desigualdad cada vez más complejas de resolver.

De ningún modo es tarea fácil. Enfrentemos la realidad con una reforma educativa que vaya más allá de aspectos laborales coercitivos, que recupere valores y principios de identidad social y patriótica, libertarios y democráticos y no solo generadores de simple fuerza de trabajo sin voluntad, y que el Estado aporte infraestructura, materiales y contenidos basados en la pluralidad social; una reforma debe conllevar maestros con trabajo eficiente y capacitación constante, así como padres de familia preocupados por el futuro de sus hijos que les garantice libertad y seguridad.

Felicidades a los más de 15 mil maestros tlaxcaltecas en su día, en sus manos esta el futuro de los más de 300 mil estudiantes. ¡El mundo también se cambia desde las aulas, gracias maestros!

 

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