Resumen

DEJAD QUE LADREN LOS PERROS Por ALBERTO AMARO CORONA

En su entrega de esta semana, el diputado local Alberto Amaro Corona nos habla sobre el ideal de Francisco I. Madero

Corrupción y servicio público

No es la primera vez que en este espacio abordo el tema de la corrupción, sin embargo, es un tema que, desgraciadamente, se incluye con regularidad cuando se habla de un tema relacionado con el servicio público. Es común escuchar a gente que puede acelerar un trámite por tener alguna relación con alguien o que se piense que con dinero se puede resolver cualquier problema. Incluso, muchas veces la importancia de un cargo público se ve para muchos en función del presupuesto que tenga asignado en vez de la capacidad de hacer o implementar en beneficio para la gente.

Con la llegada de las campañas electorales, el discurso de la corrupción es inevitable y está presente en la agenda como uno de los más grandes pendientes que tenemos los servidores públicos con la gente, es un tema que causa indignación generalizada y que requiere de algo más que buenas intenciones; requiere de esfuerzos coordinados, así como instrumentos legales, administrativos y políticos que instalen candados reales y castigos ejemplares.

La llamada Estafa Maestra registró un desvío de fondos de más de 500 millones de pesos transferidos de la Secretaría de Desarrollo Social a Universidades interculturales, politécnicas y tecnológicas para la implementación de programas sociales cuyos resultados nunca fueron visibles; el dinero no parece haber tenido un destino claro y, desde luego, no se ha castigado a nadie. Parece un sueño que una universidad intercultural pudiera disponer de presupuestos de esos montos bien manejados, si eso pasara, el país sería otro.

Por otra parte y por poner otro ejemplo que refleja la gravedad del tema, en una entrevista que la revista Nexos realizó a Aristóteles Núñez, ex Director del Servicio de Administración Tributaria (SAT) en la que le preguntaron desde su perspectiva en cuánto estima el valor de la corrupción en México, respondió que es equivalente a 2 puntos porcentuales del Producto Interno Bruto, lo que representaría aproximadamente ¡380 mil millones de pesos!, si se considera que el Estado de Tlaxcala tiene un presupuesto de 17 mil millones de pesos anuales, dicho monto de corrupción es más de 22 veces el presupuesto de Tlaxcala.

A iniciativa de un servidor, en Tlaxcala comenzó a diseñarse el Sistema Estatal Anticorrupción, que además de ser un mandato constitucional, también es un esfuerzo inicial que sin duda irá mejorando, que ofrece las herramientas políticas, jurídicas y administrativas necesarias para combatir a la corrupción. Los servidores públicos tenemos una deuda con la gente y es momento de empezar a pagarla para alcanzar el planteamiento vislumbrado por Max Weber a principios del siglo pasado, en el sentido de ser políticos que viven para la política y no de la política e, igualmente, cumplir con el ideal juarista, por el que los servidores públicos debemos sujetarnos a la remuneración que marca la ley para vivir en la honrosa medianía.

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