DEJAD QUE LADREN LOS PERROS Por ALBERTO AMARO CORONA - Linea de Contraste

DEJAD QUE LADREN LOS PERROS Por ALBERTO AMARO CORONA

El diputado local Alberto Amaro Corona aprovecha su columna para hablar sobre los tiempos legislativos

La corrupción: el elefante en la habitación

La corrupción es uno de los males de nuestros gobiernos y sociedades que más dañan a la sociedad y pervierten los fines comunes. Es decir, los objetivos del gobierno y sociedad de lograr, por ejemplo disminuir  la pobreza o crear vías de comunicación eficientes, se pueden perder si esto se hace con el objetivo de satisfacer intereses de una sola persona o de unos cuantos con los recursos que deberían ser utilizados para cumplir objetivos públicos.

Se trata de un tema complicado, saber exactamente quién comete actos de corrupción, de qué manera y de qué magnitud es el problema. Más complejo aun es identificar sus causas para promover medidas que la ataquen, tal vez lo primero que llega a la mente sea  un policía de tránsito pidiendo cierta cantidad a cambio de dejar ir a quien cometió una infracción, lo que sólo representa la punta de un iceberg inmenso y lleno de recovecos.

Pese a las dificultades que representa, sabemos que hablar de corrupción es generalmente hablar de mucho dinero, por ejemplo, Aristóteles Núñez, ex director del SAT (alguien que debe conocer a fondo el tema), mencionó en una entrevista que le hicieron en la revista Nexos el diciembre pasado, que en corrupción se pierden ¡entre 380 mil millones de pesos y 1.9 billones de pesos!. Incluso la cifra más “optimista” planteada por Núñez, equivale a 22 veces el presupuesto total del Estado de Tlaxcala durante 2017.

México, según mediciones internacionales, ha incrementado su percepción de corrupción en los últimos años dramáticamente, es el país más corrupto de la OCDE y se encuentra en el lugar 123 del mundo por debajo de Azerbayan, Honduras y Laos; estamos en desventaja incluso con otros países de América Latina también en cuanto a sancionar la corrupción. Por ejemplo, Brasil en desde 1992 sancionó a al entonces Presidente Color de Mello, más recientemente el Ex Presidente de Guatemala Otto Pérez dejo el cargo por corrupción en sus aduanas.  En México, sólo vimos en la cárcel a Raúl Salinas cuyo encarcelamiento se interpretó más como venganza política y actualmente a Javier Duarte cuyo proceso se interpreta más como parte de una estrategia  electoral.

La creación del Sistema Nacional Anticorrupción que no ha concluido, no ha empezado a dar frutos visibles y tiene poca legitimidad en razón de los escándalos protagonizados por el PRI y la esposa del Presidente. Desde luego menos ha rendido frutos la creación del mismo Sistema en Tlaxcala, mismo que, por cierto fue iniciativa que presentó un servidor y sigue en proceso de gestación; sin embargo el tema tiene tal nivel de complejidad que todos los sistemas, instituciones y normatividades vigentes seguramente irán rediseñándose y mejorándose al ser un tema viejo al que apenas nos estamos enfrentando.

Sin embargo, lo que queda claro es que las mejores leyes y los mejores sistemas institucionales no servirán de nada, si no participamos todos en el combate a la corrupción, desde nuestra casa y con nuestros hijos, haciendo conciencia del enorme daño que nos genera vivir en medio de corrupción e impunidad.

 

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