Resumen

EL PRI Y LA SESA Por JUAN RAMÓN NAVA

Juan Ramón Nava, en su columna En Corto, habla sobre el poder que Marco Mena ejerció al designar a los candidatos del PRI para las elecciones federales

Hoy se lleva a cabo la elección de la Secretaría General de la SESA, y todo parece indicar que la inigualable Blanca Águila será nuevamente ungida como líder máxima de esa entidad pública, ¿pero a qué costo? Al PRI poco le importa eso, lo que verdaderamente le trasciende a ese partido, es que su hija pródiga se mantenga en el poder, a como sea, el costo es lo de menos.

Daniel Romero López se quedará con las ganas de ser quien dirija los destinos del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud, en su sección 27, y se quedará con las ganas porque al PRI no le conviene que alguien con sus ideas llegue a sustituir a quien por un corto tiempo, dirigió los destinos del tricolor.

Blanca Águila no conoce la derrota, no la conoce, porque siempre ha estado cobijada por el PRI, ese mismo partido que le ha dado todo, ese mismo partido que le dio hasta una presidencia, la de Zacatelco, en donde logró de todo, y cuando se dice de todo, es de todo.

Luego de ese paso fugaz por la administración pública, con el apoyo del criador de reses ahora convertido en ex Gobernador, Mariano González Zarur, Blanca Águila volvió a meterse en la SESA, en donde jamás ejerció su profesión de Ingeniera Química, como dirigente sindical, desde donde ofreció votos y lealtades al tricolor.

Hoy, esos votos y esas lealtades tendrán que ser devueltas, uno a uno, una a una, para seguir gozando de los beneficios que el PRI le concede a sus militantes más fieles, como Blanca Águila, el resultado de esa combinación ya se sabe, la pelota caerá en los terrenos del tricolor.

Blanca Águila rayó en lo ridículo al intentar, de manera desesperada, conseguir simpatías hacia su persona, vamos, hasta organizó un baile en un nosocomio, algo que el Secretario de Salud, el hidalguense Alberto Jonguitud Falcón, le consintió, claro y como no, si ambos son del mismo redil.

Sin así desearlo, Marco Mena, el Gobernador de Tlaxcala, saldrá raspado en todo este asunto, porque aunque no lo quiera, su Secretario de Salud ya se metió hasta la cocina en este entuerto, que en el papel, solo tendrían que dirimir los trabajadores y su sindicato.

Al PRI no le conviene perder este bastión de poder, ni a Blanca Águila su coto, ambos saben que el próximo año les será de mucha utilidad, porque de ahí salen muchos votos, porque a los trabajadores de la SESA les piden, les exigen, les demandan el voto corporativo, o sea, votas por el PRI o te quedas sin chamba. Qué poca.

Pero hay quienes afirman que la perpetua candidatura de Blanca Águila va mucho más allá de intereses partidistas, y que todo apunta al estado de Veracruz, en donde dicen, el clan de los González Zarur tienen bien apuntalado un jugoso negocio de medicamentos.

Y es ahí en donde Blanca Águila entra en acción, porque ella, con su carácter de líder sindical, intercede en favor de esa millonaria familia, a quien en corto y en privado, no se cansa de elogiar, a un le dice patrón, al otro, “marianito”, como dicen los chavos ¡Por Dios!

Marco Mena tiene que hacer un rápido deslinde de esta señora, a quien de verdad, la sombra de la cárcel le acecha, porque sus cuentas no andan muy bien que digamos, y si no, que le pregunten a Antonio Velázquez Nava, a ver qué dice cuando de números de esta señora se trata.

Porque cuando se trata de arreglar sus asuntos, Blanca Águila es más ducha que las de cuello blanco, si no, que alguien explique qué hacía en el Restaurante La Silla, allá por la Avenida Juárez, de la ciudad de Puebla, en donde en la mesa más aparatada, platicaba tan amenamente con gentes muy cercanas al Ex Gobernador. Hasta al sommelier despachó para que no escuchara. Cuánto secreto hay en Tlaxcala.

Quienes ahí comparten el pan y la sal, dicen que ella es inigualable, pues su gusto por el buen vino y las compañías finas, es más que evidente, su último acompañante, el Secretario de Salud de Tlaxcala, Alberto Jonguitud Falcón, ¿de qué hablarían? Poco se duda que hay sido del clima.

Daniel Romero López no tiene ni siquiera el mínimo chance de allegarse de la Secretaría del sindicato de la SESA, es más, hasta sus propuestas lucen “chamaconas” ante los ofrecimientos de la priísta, algo tendrá que sacar de su chistera si en verdad aspira a ser líder sindical.

Porque a Romero López lo han hasta encuerado en las redes sociales y a Blanca Águila, igual, quizá más, pero ella sabe que esto es así, que cuando te ríes, te aguantas, lo que no se vale, es lo que digan los pacientes, quienes ya de por sí, perdieron media vida esperando un turno para ser atendidos en la SESA.

Si Marco Mena no desea salir rasguñado en este complicado asunto del relevo de la SESA, tendrá que decirle a sus muchachos que se alejen de todo lo que huela a esa dependencia y a Blanca Águila, es más, hasta el área de comunicación social gubernamental tendría que olvidar un posible boletín del sector salud, porque lo bueno, a veces se convierte en malo.

El PRI y la SESA están metidos en aprietos, Blanca Águila ahí los colocó, su deseo de perpetuarse en el poder es tan intenso como intenso es el deseo de una derrota suya, a ver qué pasa hoy, porque hay que esperar otros cinco días, y en ese tiempo, todo, pero absolutamente todo, puede pasar. El PRI y la SESA lo saben. Bien dicen, Dios los cría y ellos se juntan.

SIN CORRECCIONES…Y ya que hablamos de aprietos. Vaya apuros que está pasando el Congreso de Tlaxcala con eso de sus cuentas públicas. Los diputados están hechos bolas y su vocera Cynthia Fernández igual, pues lo mismo les da enviar un comunicado presumiendo supuestos logros que desmintiéndolos. De verdad, nadie en ese lugar se salva.