Resumen

En Ocotlán celebran encuentro de las Diócesis de Tlaxcala, Puebla y Oaxaca

Se reúnen en Tlaxcala las Diócesis de Tlaxcala, Puebla y Oaxaca

El obispo de Tlaxcala, Julio César Salcedo Aquino, llamó a los sacerdotes a “reconstruir la casa de la vida y la esperanza”, después de los sismos de septiembre.

Tlaxcala, Tlax, a 18 de enero de 2018 (Iván Muñoz).- Esta tarde sacerdotes de Tlaxcala, Puebla y Oaxaca llevaron a cabo la Peregrinación Sacerdotal de la Provincia Eclesiástica de Puebla, celebrada cada año en la Basílica de Ocotlán para venerar y dar gracias a la virgen que encabeza las Diócesis.

Con una procesión en el atrio y el llamado del obispo Julio Cesar Salcedo Aquino a “construir la casa de la vida y la esperanza” después de los sismos de septiembre de 2017, cerca de 300 sacerdotes de las Diócesis de Tehucán, de Huajuapan de León y Tlaxcala, así como de la Arquidiócesis de Puebla y la visita de sacerdotes centroamericanos y de España, se llevó a cabo la eucaristía en honor de esta unión sacerdotal con homenajes a los niños Mártires de Tlaxcala, recientemente canonizados por el papa Francisco.

En punto de las 12:30 horas los Caballeros de la Virgen bajaron de su altar, con las reverencias y permisos pertinentes, a la Virgen de Ocotlán para llevarla a peregrinar por las calles aledañas a la basílica.

Cantos y oraciones fueron entonados por un centenar de católicos que, desde las ventanas de los segundos pisos, lanzaron pétalos de rosas y confetis al paso de la Virgen mientras se entonaban la chirimía y el teponaztle.

Durante la eucaristía el obispo de Tlaxcala, Julio César Salcedo Aquino, hizo un llamado a los sacerdotes a mantener la “creatividad para reconstruir la esperanza del pueblo” en el contexto de violencia que se vive en el país y los sismos de 2017.

“Este evento es una buena oportunidad para unirse, para orar y sobre todo para reflexionar sobre las acciones que estamos realizando”, comentó; además de que no dejó pasar la oportunidad para señalar que la unión de las diócesis se debe al ejercicio arduo de la evangelización “que sin duda representan, con su ejemplo, los “santos niños mártires de Tlaxcala”.

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