EN OPINIÓN DE… Por DAVID RODRÍGUEZ SILVA - Linea de Contraste

EN OPINIÓN DE… Por DAVID RODRÍGUEZ SILVA

En su columna de esta semana. el periodista, David Rodríguez Silva nos habla sobre la obligación que tienen los diputados locales, de recuperar la autonomía del Poder Legislativo local

La impune contaminación del Zahuapan

Autoridades van, autoridades vienen, proyectos pasan, se firman acuerdos, se simulan actos de buena voluntad, se anuncian acciones rimbombantes pero ninguna de ellas se concreta para sanear y sancionar a quienes han contaminado de manera irresponsable el río Zahuapan.

Impunemente, fábricas e industrias aledañas al afluente han utilizado sus aguas para desarrollar sus ciclos productivos y han regresado el líquido con una serie de productos químicos contaminantes y nocivos para los seres vivos.

Esas acciones se replican continuamente sin que exista, o quizá lo desconozca, sanciones ejemplares para impedir que las industrias continúen afectando los recursos naturales que posee Tlaxcala.

Apenas este lunes comenzó a circular en las redes sociales un video que muestra la descomunal contaminación del río que transita desde Ixtulco, justo a un costado del campo deportivo que se ubica sobre la carretera vía corta.

La molestia social es evidente y justificable porque si existiera mano dura contra los responsables, simplemente esas prácticas no serían recurrentes ni normales en la entidad.

Ante tal evidencia, la Comisión Estatal de Derechos Humanos y las autoridades ambientales deberán poner atención y emprender acciones severas para sancionar a la o las empresas responsables de descargar cientos de litros de agua contaminada sobre el afluente.

Lo deseable no es únicamente imponer una multa económica que con la mano en la cintura puedan pagar los empresarios para continuar impunemente con el deterioro ambiental, sino advertirles sobre el riesgo que corre la operatividad de las industrias si persisten esas prácticas.

Ojalá que la contaminación no sea vista por el presidente de la CEDH como algo normal, tal y como ocurrió cuando fue cuestionado sobre los casos de violencia escolar que se registran en el estado.

¡El show debe continuar!

Ácido en sus comentarios, irreverente y políticamente incorrecto, así era y así se describía Ramón Nava Flores, el amigo que no tenía empacho en decir las cosas tal cual eran y de frente, pese a las susceptibilidades que pudiera herir con su sinceridad.

Se adelantó en el camino y dejó con su trayectoria de 26 años en el ejercicio periodístico, una huella imborrable que quedará en la memoria de quienes tuvimos la fortuna de conocerle y tratarle no únicamente como compañero de “la talacha diaria”, sino también como amigo.

Si de algo debo estar agradecido con ese emblemático personaje, es por la oportunidad que me dio de colaborar en el espacio informativo que fundó hace casi cinco años.

Pero además de eso hay algo que independientemente de su profesionalismo y sus enseñanzas debo reconocer: la apertura y la garantía que me dio de respetar mi trabajo, sin cortapisas y sin censura, algo que muy pocos medios pueden presumir en la actualidad.

En una entrevista que me otorgó en 2016 para el periódico Síntesis me dijo que había dos tipos de periodistas: “los que todos los días procuramos hacer un periodismo objetivo y veraz, y otros que han visto el periodismo como una forma de hacerse de unos cuantos pesos”.

Él fue,  pese a los compromisos institucionales que tenía, congruente con sus ideales porque siempre dijo que: “en línea no había línea”.

Hasta pronto, patrón; hasta pronto, mi señor.

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