Resumen

ES MOMENTO DE…Por IGNACIO RAMÍREZ SÁNCHEZ

En su columna, Ignacio Ramírez Sánchez habla de las obligaciones de los legisladores tlaxcaltecas

Una  Revolución Vigente

Hay voces que afirman que nada hay que celebrar en este 107 aniversario de la Revolución Mexicana, pues tal movimiento ha quedado desfasado o superado; hay quienes se hunden por completo en la indiferencia y no dan ninguna importancia a este movimiento histórico. Pero también estamos lo que afirmamos que nuestro México sería impensable sin la presencia y acción renovadora de nuestro movimiento revolucionario.

Nuestros abuelos y bisabuelos se lanzaron a la lucha por lograr que el campesino tuviera la propiedad jurídica de la tierra que trabajaba y se logró; se pretendió que los obreros de las ciudades conquistaran mejores condiciones de trabajo como una jornada justa, un salario apropiado, reconocimiento de derecho de huelga, reglamentación del trabajo de niños y mujeres, participación en las utilidades de las empresas y posibilidades de mejor educación, y se logró; se luchó por conquistar la libertad política, haciendo que los gobernantes no se convirtieran en dictadores sin control, y se conquistó; se buscaron mejores condiciones para que México entero pudiera entrar en la etapa de la industrialización, pues las luchas internas pasadas le había relegado en el olvido, y se concretó en una realidad.

Los constituyentes de Querétaro supieron interpretar fielmente los ideales de Ricardo y Jesús Flores Magón, Librado Rivera, Praxedis Guerrero, Juan Sarabia y el resto de los precursores del movimiento obrero de reivindicación de los derechos de las mayorías; supieron entender a cabalidad los anhelos de democracia y liberalismo de Francisco I. Madero y Venustiano Carranza; desde luego que también supieron entender los sueños agraristas y de reivindicación de los desposeídos de Emiliano Zapata y Francisco Villa. Todo esto dio como resultado, hace exactamente cien años, la promulgación de nuestra Constitución en 1917, síntesis de nuestras luchas históricas.

Celebrar la Revolución no solamente es rememorar corridos, batallas, nombres o fechas. Por encima de todo es tomar conciencia de la formación de nuestra nacionalidad y de los anhelos que nos han dado identidad como mexicanos. Gracias a hombres y mujeres revolucionarios hoy tenemos instituciones fuertes que son riqueza de los mexicanos, y que garantizan democracia, paz, estabilidad y gobernanza; además en educación se crearon instituciones de renombre como el Instituto Politécnico Nacional y las Escuelas Normales, lo mismo que la Misma Secretaría de Educación Pública; contamos con organismos de seguridad social como el IMSS o el ISSSTE, en beneficio de los mexicanos

Naturalmente, los postulados de nuestra Revolución siguen vigentes, pues aún no se han satisfecho a cabalidad. Los ideales de nuestros antepasados seguirán vivos mientras en nuestro México subsistan las desigualdades, la injusticia, la criminalidad, la ignorancia, el desempleo, la carestía, el analfabetismo, la migración, la violencia social, la deshonestidad en el ejercicio público… Porque cada causa aviva la esperanza que sembraron los revolucionarios de lograr un país mejor y menos desigual.

Celebramos hoy el 107 aniversario del inicio de la lucha armada de la Revolución, con la profunda convicción que tenemos el compromiso moral y cívico de no olvidar a quienes entregaron lo mas valioso de sus vidas por heredarnos mejores condiciones de existencia. Recordamos a los personajes y a los hechos, pero sobre todo tenemos presente el sentido de generosidad de quienes se ofrendaron para que pudiéramos vivir en una clima de armonía que nos permitiera crecer y desarrollarnos, y al mismo tiempo signamos el compromiso de continuar con el desarrollo de la transformación de este país, pues la Revolución no ha concluido. Hoy, entre todos los mexicanos y los tlaxcaltecas hay  que retomar los postulados de la Revolución y hacer que se cumplan a cabalidad, siendo mejores ciudadanos y ejerciendo nuestros derechos a profundidad involucrándonos en la problemática social y procurando contribuir a las soluciones; siendo mejores servidores públicos, cumpliendo con nuestra encomienda con honestidad,  buena atención al público, pulcritud y claridad en las cuentas; siendo mejores estudiantes, procurando que nuestra preparación nos lleve a contribuir al engrandecimiento social; siendo mejores maestros, dando lo mejor de nosotros para la formación de las nuevas generaciones; siendo mejores trabajadores, con una nueva cultura laboral que nos lleve a consolidar el crecimiento del país; siendo mejores padres, educando a nuestros hijos con el ejemplo de los valores humanos y cívicos necesarios para construir la nueva mentalidad del mexicano. Sólo de esta manera honraremos a los revolucionarios y a nuestros abuelos y bisabuelos que soñaron un día una nación más próspera, más justa y más igualitaria.