Resumen

ES MOMENTO DE…Por IGNACIO RAMÍREZ SÁNCHEZ

En su columna Es Momento de...Ignacio Ramírez Sánchez nos habla sobre el hecho de que nunca es tarde para abrir la puerta al diálogo

El carnaval de Tlaxcala debe ser patrimonio cultural de la humanidad

Estamos en plenas fiestas carnestolendas y verdaderamente es impresionante la dimensión y la trascendencia que esta festividad popular alcanza en las diferentes comunidades de nuestra entidad. Hay estudios que señalan no sólo las cuantiosas inversiones económicas para efectuar las danzas de los integrantes de las camadas, sino todo el impacto social que gira en torno a esta fiesta realizada, originalmente, los tres días previos al Miércoles de Ceniza, pero que en la actualidad se extiende por varios días más.

No cabe duda que se trata de la fiesta popular más importante de Tlaxcala, en algunos municipios incluso rebasa a la festividad patronal. En 2013 la legislatura logró la declaratoria del carnaval de Tlaxcala como patrimonio cultural inmaterial de la entidad, generándose posteriormente la propuesta ante la UNESCO, instancia integrante de la Organización de las Naciones Unidas, para que se eleve esta declaratoria a Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Ha habido, al decir de las autoridades ejecutivas que dan seguimiento a la solicitud, algunas trabas logísticas respecto a la consideración de la UNESCO, pero me parece que es fundamental no olvidar esta petición y hacer los trámites y adecuaciones necesarias para que el organismo internacional finalmente valore todos los elementos exhibidos y declare a nuestras fiestas carnestolendas dentro del catálogo del patrimonio cultural de la humanidad.

El esfuerzo vale la pena, no sólo por las dimensiones meramente artísticas y culturales, sino como un atractivo más para seguir ganando fortaleza en materias como el turismo nacional y extranjero, y con ello a la vez elevar los niveles de inversión y crecimiento económico para nuestra entidad.

Durante estas fechas los pueblos y las ciudades de Tlaxcala se llenan de colorido, de música, de alegría, de festividad rebosante. Se trata de algunos días de asueto con profundas raíces históricas y culturales que, a la vez de presentarse como una oportunidad de sátira, fortalecen los lazos de unión y cooperación de las familias y los pueblos de la entidad.

Efectivamente, existen otro tipo de carnavales como el de Veracruz o el de Mazatlán, pero están mucho más ligados a la mercadotécnica. Las fiestas de Tlaxcala son genuinas manifestaciones culturales, sin necesidad de excesivos reflectores, y que logran captar la esencia del alma de nuestra comunidad, gozosa en los momentos de alegría, pero al mismo tiempo siempre comprometida con el trabajo diario y responsable.

Ojalá que muy pronto se puedan destrabar las observaciones de la UNESCO y podamos contar en Tlaxcala con una fiesta de carnaval que conquiste el lugar que de hecho se tiene muy merecido, de ser patrimonio cultural inmaterial de toda la humanidad.