Resumen

ES MOMENTO DE…Por IGNACIO RAMÍREZ SÁNCHEZ

Feria de Huamantla, oportunidad de turismo y arraigo

Estamos a unos cuantos días de que se arranque con la celebración de la tradicional Feria de Huamantla, en su edición 2017, que es una de las festividades más relevantes del estado y que gana la atención del turismo local, nacional y extranjero. Año con año, miles de personas inundan las calles de esta heroica ciudad, dando testimonio del color, la alegría y el apego a las tradiciones de nuestros ancestros.

Este año es de particular relevancia, pues las autoridades locales y de la entidad, han encausado esfuerzos serios para procurar revertir la imagen que han ganado algunos excesos,  y de esta manera recuperar la esencia de la festividad y ofrecer a los visitantes un lugar óptimo para la sana diversión, la convivencia familiar y un escaparate a las tradiciones tlaxcaltecas.

Me parece fundamental hacer un pertinente llamado, a que la población se sume efectiva y objetivamente a estos esfuerzos de mejora. Los depositarios originales de esta festividad son los propios huamantlecos, y en consecuencia deben ser lo más interesados en la sana preservación de la forma de convivencia social, que representan los días de celebración.

Si algunas familias se niegan sistemáticamente a cooperar y coordinarse con las autoridades para generar condiciones de seguridad a los visitantes, poco valdrán los esfuerzos oficiales, por más interés que en ellos se demuestre. El vecino de Huamantla debe comprender que la fiesta es suya, que es su patrimonio, su identidad, su esencia, y por ello, debe comprometerse a contribuir a su mejora constante y a su preservación.

Estoy seguro que las y los jóvenes huamantlecos también sienten la esencia de la festividad correr por sus venas. Yo les presento mi más atenta invitación y mi más solidario llamado a que contribuyan a que los eventos se desarrollen con alegría genuina, con verdadero entusiasmo, con la algarabía provinciana que es tan apreciada por quienes nos visitan, pero alejándose de los excesos y sobre todo dando la espalda a los enfrentamientos y a la violencia.

Huamantla merece nuestro amor, nuestro respeto, nuestro trabajo cotidiano. Ya hemos tenido que pagar en el pasado con lamentables tragedias que han enlutado a varias familias. Hoy, por el contrario, debemos esforzarnos porque sea la alegría, el orden, la convivencia efectiva, la que nos dé un signo de distinción. Preservar y fortalecer el turismo en Huamantla, no sólo es tarea de las autoridades, sino primordialmente, de nosotros, los habitantes, que debemos dar nuestro mejor esfuerzo y nuestra sonrisa genuina,  para que quienes nos visiten en las siguientes semanas regresen a sus lugares de origen hablando maravillas de Huamantla, nuestro pueblo mágico.

Si yo invito a alguien a mi casa, a alguna fiesta, me esfuerzo porque todo esté limpio, en orden; me esmero por atender a mis convidados, por ofrecerles lo mejor que tengo y me aseguro de que pasen un rato agradable; estoy cerca de ellos, les muestro mi aprecio. Por eso, cuando se van, se llevan un gran recuerdo del momento que compartieron conmigo y albergan el deseo de volver a mi hogar. Pero si, en cambio, mi casa está sucia, desordenada; no trato a mis invitados con distinción ni respeto y, lo peor, provoco peleas y gritos en mi propia casa, los invitados van a querer irse de inmediato y no volver jamás.

Esto mismo es lo que hay que hacer con Huamantla y su feria. Yo hago votos porque cada vecino haga lo que le corresponda, que participe activamente al lado de la autoridad y, sobre todo, espero que las y los jóvenes de Huamantla, de los barrios y comunidades, enaltezcan su orgullo como huamantlecos y se muestren como finos y dignos anfitriones. Los ojos de la entidad, del país y de todo el mundo estarán puestos en nosotros. Extendamos nuestra mano con cordialidad y brindemos a todos una sonrisa de aprecio verdadero.