Resumen

ESTAMOS MAL Y PODRÍAMOS ESTAR PEOR Por DAVID RODRÍGUEZ SILVA

En su columna de esta semana. el periodista, David Rodríguez Silva nos habla sobre la obligación que tienen los diputados locales, de recuperar la autonomía del Poder Legislativo local

En Tlaxcala, con los diputados locales estamos mal pero podríamos estar peor con quienes pretenden formar parte de la 63 Legislatura del estado.

Y es que resulta que 55 de las 82 fórmulas de candidatos a diputados locales por el principio de mayoría relativa no han entregado cuentas al Instituto Nacional Electoral (INE) respecto a los gastos de campaña.

Eso resulta sumamente grave cuando los diputados son los encargados, a través del Órgano de Fiscalización Superior (OFS), de revisar el ejercicio del gasto y calificar las cuentas públicas de los poderes, organismos autónomos y ayuntamientos del estado.

Si la mayor parte de los candidatos a diputados locales no han sido capaces de reportar a la autoridad electoral lo poco o mucho que han desembolsado en lo que va del periodo de campaña, no sé cómo pretenden actuar en contra de quienes incumplan con su obligación de rendición de cuentas en caso de llegar al Congreso.

Aunado a ello, la mayoría de quienes pretenden una curul estatal parecen no tener idea de las funciones de un legislador, pues incluso algunos de los que buscan la reelección  han realizado propuestas que nada tienen que ver con las tareas que debe desempeñar un congresista.

No sé si por populismo, por llegar al poder o por mantenerse en él tres años más, pero parece que que los candidatos pretenden engañar a la gente con propuestas de campaña que no podrán cumplir porque simplemente escapa de su competencia.

Es decir, muchos de los aspirantes se han desgastado en hacer ofrecimientos no de reformas o adiciones a los ordenamientos existentes o la creación de nuevas leyes, sino que han prometido para cambiar o mejorar los servicios de salud, seguridad, campo, educación y hasta de seguridad, por mencionar algunos,  sin que esas funciones correspondan a la actividad parlamentaria.

Por eso y aunque parezca imposible, quienes se perfilan a integrar la 63 Legislatura podrían superar a los actuales diputados que han dejado la vara muy alta por las omisiones, violaciones y el sinfín de pendientes que están a punto de heredar tras la conclusión de su cargo.

Y si digo que no sería imposible es porque al término de la 61 Legislatura parecía poco probable que los diputados en funciones pudieran superar lo de sus antecesores, sin embargo y en tan solo 17 meses han logrado posicionarse como la peor Legislatura de Tlaxcala.