Resumen

INDEFINICIONES COSTOSAS Por JUAN RAMÓN NAVA

Hoy, en su entrega Juan Ramón Nava nos habla En Corto, sobre las cuotas de poder en Tlaxcala

Ayer domingo concluyeron las precampañas de los tres aspirantes a la Presidencia de la República y, a decir verdad, ninguno de ellos logró convencer al grado de posicionarse fuertemente en el ánimo del electorado, pero eso no es lo preocupante, lo que en verdad es motivo de análisis es el hecho de que 30 por ciento de los votantes está aún sin definir por quién será su voto el próximo 1 de julio, lo que no habla nada bien de nuestra clase política.

Quizá lo rescatable de este proceso de precampañas, es el innegable crecimiento que el virtual abanderado panista logró para su causa, Ricardo Anaya subió en las preferencias del electorado, solo que cometió un grave error que le costó un evidentemente estancamiento, colgarse de la imagen del niño Yuawi, algo que muchos reprobaron por su evidente oportunismo.

De Andrés Manuel López Obrador, se mantuvo en la misma posición, sin embargo, en los últimos días de su precampaña, la cual inició hace 18 años, también salió más que raspado, el tabasqueño y su equipo de trabajo cometieron varios errores, trastabillaron y eso les costó simpatías, se pelearon con todos y al final, fieles a su estilo, buscaron culpables de lo que ellos mismos provocaron.

José Antonio Meade, aunque no creció, tampoco bajó, es decir, se mantuvo en el mismo nivel que ha tenido desde el arranque de su precampaña, incluso, algunos sondeos lo ubicaron en una tercera posición no muy cómoda para él, para su equipo de trabajo, para el PRI, su partido e, incluso, para el mismo Presidente de la República.

Estos tres escenarios han abierto una enorme brecha que debería poner a pensar muy seriamente a los tres contendientes en lo que han hecho, o quizá, en lo que dejaron de hacer, porque el hecho de que 30 por ciento del electorado mexicano se encuentre en una marcada indefinición por quién habrá de votar en julio próximo, es en verdad preocupante.

Y digo que estas indefiniciones son preocupantes por dos factores muy en especial: por el obsceno gasto que significó sus precampañas, y quizá el más preocupante, la falta de credibilidad de la clase política, porque hoy la palabra de todo aquel que se jacte de ser político, vale lo mismo que una moneda de 15 pesos.

Referente a los excesivos gastos, entre los tres contendientes a la Presidencia de la República han gastado más de 31.5 millones de pesos. Veamos sus números y con base en ello, las conclusiones saldrán a relucir por sí solas.

José Antonio Meade, precandidato de la coalición Todos por México, integrada por el PRI, PVEM y PANAL, ha reportado gastos por 15 millones 169 mil 697 pesos con 7 centavos.

El segundo que más recursos a erogado es Ricardo Anaya, de la coalición Por México al Frente, formada por PAN, PRD y Movimiento Ciudadano, con un total de 12 millones 287 mil 111 pesos con 79 centavos.

Tras ellos se ubica Andrés Manuel López Obrador, de la coalición Juntos Haremos Historia, de MORENA, PT y Encuentro Social, cuyos reportes señalan que ha utilizado 4 millones 177 mil 332 pesos con 60 centavos. Aunque en el desglose del origen de los recursos se señala que no ha recibido o gastado un solo peso del Partido Encuentro Social.

Sin duda alguna que el árbitro electoral tendrá que ser muy escrupuloso al momento de fiscalizar el dinero que reciben estos señores como parte del financiamiento público, y una de las consideraciones que deberá tomar el Consejo General del INE es justamente los reportes de fiscalización, un requisito que debería ser un mero trámite, pero en el caso de los tres precandidatos presidenciales, éstos van con un marcado retraso.

Hasta el último corte del Sistema Integral de Fiscalización del INE, entre López Obrador, Anaya Cortés y Meade Kuribreña, llevan reportados en sus precampañas ingresos por 19.3 millones de pesos, pero 30 millones de pesos de gastos; es decir, hay 10.7 millones de pesos que se desconoce su origen.

En el caso de López Obrador, tiene reportes de ingresos por 3.8 millones de pesos y gastos por los mismos 3.8 millones, lo que en principio le da una contabilidad en números negros; mientras que en el rubro de actos públicos de precampaña lleva 177.

El que sí tiene un diferencial importante es Ricardo Anaya, debido a que en el rubro de ingresos ha registrado 5.3 millones de pesos, pero en gastos lleva 12.4 millones de pesos, es decir, todavía tiene que comprobar 7.1 millones de pesos; en cuestión de eventos el INE le tiene contabilizado 71 eventos.

En tanto que José Antonio Meade tiene ingresos reportados por 10.1 millones de pesos, mientras que sus egresos fueron del orden de los 13.8 millones, es decir, hay una diferencia de 3.7 millones que siguen sin tener respaldo del precandidato; en tanto, lleva registrados 50 actos públicos.

Resulta ofensivo para el pueblo de México este tipo de gastos, en especial si se toma en consideración que ninguno de los tres aspirantes a ser inquilinos de Los Pinos han dicho como es que le harán para abatir la inseguridad, la pobreza y los altos índices de marginalidad que un importe número de mexicanos enfrenta actualmente y en el día a día.

Los tres aspirantes a suceder en el cargo a Enrique Peña Nieto han sido demasiado escuetos en sus planteamientos, López Obrador no supo responder en el extranjero cuando se le cuestionó cómo es que abatiría al crimen organizado, y si en cambio ofrece amnistía al narco, Ricardo Anaya trata de justificar el hecho de tener a su familia viviendo en los Estados Unidos porque admitió que los niveles de criminalidad son elevados en el país, y el pobre de José Antonio Meade no dejó muy en claro si en verdad se “fusiló” o no el proyecto que, en materia de seguridad, era autoría de AMLO.

Cuando uno lee y se entera de esto y más, entonces es cuando en apariencia se entiende el por qué la gente está tan indecisa en su intención de votar por alguno de estos tres personajes. Enfada enterarse de todo el dineral que han gastado, y lo que aún falta, las intercampañas y las campañas, por supuesto que esos gastos correrán a cuenta de nuestros impuestos, como siempre, los de abajo terminan pagando por los actos de los de arriba. Así está nuestra democracia en México y esa es la clase política en la que, desde hace mucho, se dejó de confiar en ella.

SIN CORRECCIONES…Desde este espacio aprovecho la ocasión para solidarizarme con todos los integrantes de la familia Pumarino Stevenson. Ha sido una semana de mucho dolor y sufrimiento, pero juntos vamos a salir de todo esto, Tito es un guerrero y pronto estará de regreso con todos quienes lo amamos. Animo familia. Mis bendiciones con todos Ustedes.