Resumen

INSEGURIDAD…PESADILLA DE LOS TLAXCALTECAS Por JUAN RAMÓN NAVA

Juan Ramón Nava, en su columna En Corto, habla sobre el poder que Marco Mena ejerció al designar a los candidatos del PRI para las elecciones federales

Bien a bien los tlaxcaltecas no saben qué es lo que está ocurriendo en estas tierras, otrora tranquilas y apacibles. La semana que recién concluyó fue de pesadilla, no solo para la sociedad de la entidad que se suponía como la más segura del país, sino para las autoridades mismas. A estas alturas, el Comisionado de Seguridad Pública, Hervé Hurtado Ruiz, debería ir pensando muy seriamente en rediseñar sus estrategias para combatir a la delincuencia o, de plano, hacer sus maletas y regresarse, con más pena que gloria, a su natal Campeche.

En Tlaxcala, aunque la administración del Gobernador Marco Mena pretenda hacer creer lo contrario, resulta más que evidente que los índices de criminalidad se han disparado de forma alarmante, y cuando se dice alarmante, es literal, porque la sociedad tlaxcalteca se encuentra alarmada ante los hechos que se han registrado en los últimos días.

Apenas en la semana que concluyó, la mayoría de los medios de comunicación dieron cuenta de diversos hechos en sus notas rojas; hallazgos de cadáveres, un decapitado, robos de autos, asaltos, movilizaciones policíacas por supuestos intentos de secuestros, accidentes mortales, en fin, una excelsa gama de situaciones que tienen mucho, pero mucho que ver con la inseguridad que priva en la entidad.

Tlaxcala, por su ubicación geográfica es un estado privilegiado, pues su vasta red carretera lo hace paso obligado hacia el centro y sur del país, y no solo eso, lo interconecta con entidades como Morelos, Hidalgo, Puebla y el Estado de México, estas dos últimas han hecho del territorio tlaxcalteca su patio trasero al depositar en algunos municipios, principalmente del sur y del oriente, evidencias de los crímenes que se cometen en otras latitudes.

Responsabilizar de todo ello a la administración de Marco Mena sería irresponsable y hasta doloso, porque el hecho de que se cometan asesinatos y otro tipo de delitos en las entidades vecinas, no significa que las autoridades estatales sean las responsables de ello, no, insisto, eso sería demasiado aventurado, pero de lo que si son responsables, es de la obligación que tienen de proteger el patrimonio y la integridad de quienes habitamos en esta parte del territorio nacional.

Por eso decía que el titular y responsable de brindar esa seguridad que tanto anhelan los tlaxcaltecas, Hervé Hurtado Ruiz, debe, a la voz de ya, ofrecer una explicación de lo que la Comisión Estatal de Seguridad, el llamado CES, está haciendo para enfrentar y combatir a los criminales, pero más allá de argumentos y peroratas apasionados y vehementes, el funcionario está más que obligado a ofrecer resultados.

Hace cuatro días, el diputado local por el Partido del Trabajo, Jesús Portillo Herrera, demandó desde la tribuna del Congreso la comparecencia del Procurador Tito Cervantes Zepeda, para que explique qué es lo que está haciendo esa dependencia ante el aumento de los delitos en Tlaxcala, con todo respeto, creo que el legislador se equivocó, ya que en lugar de citar a comparecer al titular de la PGJE, al que tuvo que convocar era a Hervé Hurtado Ruiz, lo anterior es muestra clara de que muchas autoridades no han dimensionado el tema de la inseguridad e incurren en posturas baladís y protagónicas.

Si bien es cierto que a los responsables de garantizar una total y absoluta seguridad no se les puede pedir que revelen sus estrategias de operación, porque sería tanto así como alertar a los criminales, si pueden y deben explicar qué es lo que están haciendo, Hervé Hurtado Ruiz debe de hacer de lado actitudes y poses de divo, y escuchar de viva voz los reclamos de la sociedad, esa a la que ofreció proteger.

Han sido pocas las oportunidades que la prensa ha tenido de mantener un acercamiento real con el funcionario, y cuando éstas se han presentado, las respuestas en torno al combate contra el crimen y la reducción de los índices de criminalidad, han sido vagas, ambiguas y poco claras, de esa forma, ni cómo ayudar a este señor.

Antes de dejar el cargo de Gobernador, el criador de reses convertido ahora en ex Gobernador, Mariano González Zarur, solicitó la presencia de la Gendarmería en territorio tlaxcalteca, y lo hizo porque aunque siempre lo negó e insistió en afirmar que Tlaxcala era el estado más seguro del país, el priísta siempre supo y tuvo claro que el crimen iba al alza.

Hoy, la presencia de los efectivos federales es casi nula, a pesar de que siguen acantonados en Yauhquemehcan, y si alguien tiene la fortuna de toparse con alguna unidad automotora de la PF, o bien es porque está en algún taller mecánico o sus ocupantes están desayunando, comiendo o cenando en algún parador. Así no se puede combatir el crimen, así no.

Marco Mena y su administración, insisto, no son culpables de los crímenes cometidos en otros estados, no, no lo son, pero si son responsables de la efectividad o inmovilidad de quien está al frente del CES. El Gobernador lo ofreció, si algún servidor no funcionaba, éste sería removido, los tiempos de experimentar o de prueba ya quedaron atrás, hoy, los tlaxcaltecas reclaman seguridad, paz y tranquilidad, y si Hervé Hurtado Ruiz no puede con el “paquete”, pues muy sencillo, que recoja sus “tiliches” y que se vaya a otros terrenos.

A estas alturas, Marco Mena ya tuvo el tiempo suficiente para analizar y visualizar el contexto de la seguridad pública en Tlaxcala, el lapso para hacer ajustes y diseñar estrategias en ese rubro ya se le agotó, la sociedad ya se cansó de escuchar que lo que ocurre en Tlaxcala son hechos aislados, que Tlaxcala es segura, que aquí no pasa nada, ojalá y el Mandatario se ponga las pilas y decida tomar al toro por los cuernos, ya que de lo contrario, la inseguridad pública continuará siendo el talón de Aquiles de su Gobierno y la pesadilla de los tlaxcaltecas. No más, no menos.

SIN CORRECCIONES…Y ya que hablamos de seguridad pública. En breve surgirá en Tlaxcala una organización ciudadana que intentará erigirse en una especie de Observatorio que vigile, no solo las calles en algunos puntos de esta entidad, sino el actuar de los funcionarios encargados de la seguridad y de la procuración de justicia, dicen que su funcionamiento será totalmente apartidista, plural e incluyente. Habrá que ver si la intentona les alcanza para combatir a la delincuencia y reducir los altos porcentajes de criminalidad.

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