Resumen

ITE E INE: EL RIESGO DE LO PEOR Por JUAN RAMÓN NAVA

Un México sin Rumbo, de eso habla Juan Ramón Nava en su columna En Corto

Con la bendición a cuestas y dispuestos a encarar, en su calidad de árbitros, las elecciones intermedias y federales del próximo año, los institutos Tlaxcalteca de Elecciones (ITE) y Nacional Electoral (INE), tendrán que dar lo mejor de ellos si es que quieren salir bien librados de la empresa que se les avecina, de entrada, su principal tarea será la de revertir la falta de confiabilidad y credibilidad que el electorado tiene para con esas entidades públicas electorales.

Pero vamos por partes. Ni el ITE ni el INE están en las mejores condiciones de ofrecer lo que ni ellos mismos han podido garantizar a los electores, certeza, transparencia y legalidad, si alguien lo duda, solo basta revisar los anales de las elecciones de junio de 2016 y las más recientes, en donde Coahuila y el Estado de México fueron los mejores ejemplos de corrupción en tiempos comiciales.

En el ITE, las cosas no andan nada bien, en el terreno financiero tendrán que ajustarse el cinturón y hacer mucho con poco, no hay de otra, ese es el costo de las malas proyecciones económicas hechas por su área correspondiente, además, los integrantes del Consejo General se negaron a realizar ajustes monetarios que les permitieran paliar la crisis presupuestal que hasta el momento siguen enfrentando.

Una de sus negativas fue el cancelar los jugosos bonos que se proyectaron para este fin de año, lo cual los colocó, innecesariamente, en una posición demasiado complicada, en términos financieros, de ahí que casi todo el 2017 se la pasaron “mendingando” al Congreso local y al titular del Ejecutivo con una ampliación presupuestal.

Más allá de cuestiones financieras, que son torales para la organización de las elecciones intermedias de 2018, en donde en Tlaxcala se elegirán a 25 diputados, 15 de mayoría relativa y 10 de representación proporcional, las diferencias entre los propios consejeros los evidenciaron como opacos, intolerantes y poco organizados.

Si lo dudan, pues ahí está el sainete protagonizado entre los consejeros Dora Rodríguez Soriano y Raymundo Amador García, quienes mutuamente se acusaron de intolerantes, poco transparentes e impositivos, el resultado final de ese desencuentro fue que el OPLE en su conformación quedó mutilado, pues debido a las discrepancias entre ambos funcionarios electorales, solo 7 de 11 servidores pudieron integrarse a los cargos que estuvieron en disputa. En verdad, de pena ajena.

A unas semanas de que inicien las precampañas y luego las campañas, el ITE y su Consejo General aún afirma que está trabajando en la elaboración de los lineamientos que coadyuven a los partidos políticos en la designación de candidaturas donde se privilegie la paridad de género, algo que la presidente de ese instituto, Elizabeth Piedras Martínez, asegura está más que garantizado.

Habrá que ver si les alcanza el tiempo para concluir con ese proyecto y no por falta de previsión, algunas candidaturas tengan que definirse en los tribunales, insisto, la experiencia de junio del año pasado dice que el paquete fue demasiado voluminoso para el Consejo General del ITE, o lo que es lo mismo, el saco les quedó demasiado grande.

Del otro lado, en el INE no cantan mal las rancheras, a nivel nacional sus integrantes están sudando la gota gorda, particularmente con ese asunto de las Apps, ya que los aspirantes independientes se han quejado de que la plataforma está mal diseñada, lo cual parece ser un plan con mañana del Consejero Presidente del INE. Lorenzo Córdova Vianello, quien da la impresión de que debajo de la camisa trae más que puesta la casaca del PRI, o al menos esa fue la impresión que dejó en torno a las pasadas elecciones en el Estado de México.

El INE tendrá que mejorar su actuación y revertir, sobre todo, esa percepción negativa que dejó entre el electorado, porque lo que estará en juego no es una simple minucia: la Presidencia de la República, 128 Senadurías, 64 de mayoría relativa, 32 de primera minoría y 32 por la vía de la representación proporcional, así como 500 diputaciones federales de mayoría relativa y 200 plurinominales, ¿casi nada eh?

Aquí en Tlaxcala, Jesús Ortega Lule, Vocal Ejecutivo de la Junta Local del INE, se declaró listo, junto con el resto de los consejeros electorales, para hacer frente a las elecciones federales de 2018, tan es así que hace algunos días, quedó debidamente instalado su Consejo Local.

Tlaxcala deberá, en el terreno federal, elegir a tres Senadores, una por la vía de mayoría relativa, otro por la primera minoría y uno más de representación proporcional, además de tres diputaciones federales, para lo cual también ya se definieron los topes de campaña.

De acuerdo con lo establecido por el INE, para las precampañas de Senadores, los aspirantes podrán disponer de un máximo de 672 mil pesos, mientras que los abanderados a diputados, en el mismo periodo, deberán ejercer poco más de 252 mil pesos, ya en campaña, para el Senado, los abanderados podrán disponer de una bolsa de 4.2 millones de pesos y para las diputaciones federales, los contendientes utilizarán 1.4 millones de pesos. Habrá que ver si en verdad se respetan esos topes o, como siempre ocurre, se vulnera el principio de equidad entre los contrincantes políticos.

Jesús Ortega Lule no solo declaró listo al INE para la jornada electoral del próximo domingo 1 de julio aquí en Tlaxcala, sino que, además, lanzó un exhorto, principalmente a los partidos políticos y sus candidatos, que respeten las reglas, que se sujeten a los topes de campaña y que prevalezcan las campañas sin agresiones verbales o descalificaciones políticas. Ajá.

Quisiera que el funcionario explicara al electorado qué es lo que lo hace pensar que las elecciones próximas de 2018 serán diferentes a las otras contiendas, porque si no mal recuerdo, las elecciones de 2016, al menos aquí en Tlaxcala, fueron despiadadas, encarnizadas y demasiado sucias, llenas de lodo, de calumnias, de injurias y de ataques hasta familiares, todo con la aparente complacencia de las autoridades electorales, que no hicieron absolutamente nada para marcar un alto a esa guerra sucia.

Ortega Lule cree haber descubierto el hilo negro en esto de las elecciones, pues en su discurso conciliatorio, afirmó que en las elecciones “no hay ganador absoluto ni perdedor absoluto”, o sea, es lo mismo, siempre hay un ganador y siempre hay un perdedor, bueno está eso, lo interesante estará en observar que hará como árbitro electoral una vez que los contendientes inicien con sus acostumbradas descalificaciones. ¿Los meterá en cintura, habrá sanciones o se hará de la vista gorda?

Por como pintan las cosas y por cómo se comportaron en un lejano no tan distante, tanto el ITE como el INE se sacaron la lotería del tigre, porque con las infames actuaciones que les anteceden, su eficacia estará bajo la lupa muy rigurosamente, si asumen fallos y actitudes como anteriormente lo hicieron, no dudo que el riesgo de lo peor esté por venir de la mano de ambos institutos. No cabe duda, tiempos corren.

SIN CORRECCIONES…Y ya que hablamos de descalificaciones. Hace unas semanas mi credibilidad fue puesta en duda cuando afirmé que la imposición de Serafín Ortiz Ortiz como candidato a Senador era un hecho consumado, el aluvión de ofensas y agresiones no se hizo esperar. Hoy, el tiempo me dio la razón en boca de su propio hermano, el ex Gobernador Héctor Israel Ortiz Ortiz, quien advirtió que el PAC solo irá en alianza con otras fuerzas partidistas si su brother es “palomeado” como candidato a un escaño en el Senado de la República. Siempre lo he dicho, todo al tiempo, y el tiempo siempre pone las cosas y a cada uno en su lugar en su lugar. Ahora me pregunto, ¿quién mintió?