LA HERENCIA DE ADOLFO; EL POLIDEPORTIVO Por JUAN RAMÓN NAVA - Linea de Contraste

LA HERENCIA DE ADOLFO; EL POLIDEPORTIVO Por JUAN RAMÓN NAVA

Juan Ramón Nava, en su columna En Corto, habla sobre el poder que Marco Mena ejerció al designar a los candidatos del PRI para las elecciones federales

Cuando el ahora ex alcalde capitalino Adolfo Escobar concibió la idea de edificar el Polideportivo, lo primero que tuvo en mente fueron dos cosas: hacer de esa obra el emblema de su administración y honrar la memoria de su correligionario Carlos Castillo Pedraza, solo que nunca tomó en consideración ni escuchó las voces que le aconsejaron desistir de ese proyecto. Las razones fueron sencillas, no podía construir en un lugar del que no era dueño y que en ese entonces no atravesaba por su mejor momento como militante del PAN como para vitorear a tan distinguido personaje. Aun así, siguió con su empresa.

Casi un año después de haber sido inaugurado, el Polideportivo “Carlos Castillo Peraza” está nuevamente en riesgo de ser demolido, pues el Juez de Distrito Juan Pablo Rivera consideró improcedente el juicio de amparo que en su oportunidad el equipo jurídico de Adolfo Escobar interpuso ante las instancias correspondientes.

Y por si ello no bastara para refutar la terquedad del ex edil tlaxcalteca, el justiciable determinó sobreseer el caso y darlo por concluido, ahora, el destino de lo que suponía sería el ícono del mandato adolfista es incierto, muy pero muy incierto, al grado de que éste podría derrumbarse tan fácilmente como se edificó.

A diferencia del elefante blanco que representa la Plaza Bicentenario, monumento a la corrupción, al despilfarro y a la intolerancia con que se condujeron Héctor Israel Ortiz Ortiz y Mariano González Zarur, el Polideportivo “Carlos Castillo Peraza” es de uso comunitario, quizá lo único que ambas obras tienen en común, es que los recursos que se invirtieron para su edificación podrían ir a parar al bote de la basura.

La necedad de Adolfo Escobar no tuvo limites, no fue una ni dos, ni tres personas las que le aconsejaron no ejecutar esa obra, los argumentos que le esgrimieron son los mismos que utilizó en su contra la autoridad judicial, no se pueden afectar intereses de primeras, segundas y hasta terceras personas, pero eso fue algo que al final de cuentas, poco le importo al panista, total, en esos momentos la autoridad y la Ley, en una sola combinación, era él, solo él.

Mucho se habló de que detrás de todo este entramado judicial estaban las manos de los detractores de Adolfo Escobar, que la obstaculización por concretar el proyecto denominado Polideportivo “Carlos Castillo Pedraza” era producto de una revancha política, incluso, el ex alcalde la emprendió en contra de la Síndico Municipal, Katy Adriana Valenzuela, a quien acusó de ser la principal instigadora en su contra.

Con la decisión emitida por el Juez de Distrito Juan Pablo Rivera, las suposiciones del panista se vinieron por tierra, al final quedó demostrado lo que desde un principio se le había advertido a Adolfo, que construir en esos terrenos no era conveniente y si por el contrario, acarrearía muchos problemas jurídicos y sinsabores para las autoridades municipales.

Héctor Martínez, segundo regidor de la anterior administración, fue  uno de los muchos colaboradores del ex presidente municipal que recomendó no construir en esa zona y si en cambio, buscar una amplia asesoría legal en torno a la conveniencia de concretar ese proyecto, Adolfo Escobar hizo oídos de tubo y se abstuvo de escuchar la recomendación, hoy, quedó demostrado que nunca tuvo la razón y que su terquedad acarreó muchos problemas, tal y como se le había advertido.

Adolfo Escobar ya no es más alcalde, ahora su mira, según dicen, está más que centrada en las elecciones del 2018, quienes afirman conocerlo, aseguran que buscará ser candidato de su partido para esa contienda, quizá ese el escenario más favorable para él, pero posible, muy posiblemente, el panorama no sea tan halagüeño como lo espera, sobre todo si la actual alcaldesa decide proceder por la vía legal.

Y si, pues sin deberla ni temerla, la priísta Anabell Ávalos al final de cuentas tendrá que recomponer todo este escenario, sea por la vía legal o por la que ella considere necesaria, porque los tiempos y las circunstancias así se lo exigirán, a ella le corresponderá corregir la plana del desastre jurídico en que Adolfo Escobar dejó sumido el caso del Polideportivo.

La ex delegada de la Sedesol tendrá que echar mano de sus dotes de negociadora para poder sensibilizar a los implicados en este espinoso asunto, de entrada, deberá sentarse a dialogar con los dueños del predio en donde está ubicado el inmueble en disputa y, luego, buscar una salida, sea negociada, consensada o legal, a este entuerto.

Esa es la buena noticia para el ayuntamiento de Tlaxcala, la mala, es saber hasta dónde legalmente se puede salvar el fantasma de una posible demolición del edificio, cuyo costo significó el desembolso de poco más de 35 millones de pesos, dinero que no salió del bolsillo ni de Adolfo ni de ninguno de sus colaboradores, no, es dinero que se pagó con los impuestos de los contribuyentes capitalinos.

Adolfo Escobar no terminó su administración como él lo hubiera deseado, su gestión la concluyó en medio de escándalos, de dimes y dirites con su Síndico Municipal, de acusaciones de corrupción, incluso de señalamientos de sus propios correligionarios, terminó en el descrédito, un descrédito que sin duda le pesará el próximo año, bueno, si es que a pesar de todo, desea subirse nuevamente al ring de la política.

El panista no fue la excepción, al igual que muchos ex alcaldes, dejó lastres y serios problemas a su sucesora. Anabell Ávalos cuidó las formas al mantener un bajo perfil en este y otros temas que implican a Adolfo Escobar, y el Polideportivo “Carlos Castillo Peraza” es uno de ellos. Esa fue la herencia de Adolfo, el Polideportivo.

SIN CORRECCIONES…Y ya que hablamos de dimes y dirites. A quien se le avecinan tiempos difíciles es al representante del Poder Legislativo ante el Consejo de la Judicatura, Álvaro García, a quien varios grupos de abogados le tienen “su guardadito”, supe que solo esperan la ocasión para sacarle sus trapitos al sol al nuevo funcionario. ¿A poco Álvaro García tendrá cola que le pisen? Qué conste, es solo una pregunta.

 

 

 

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