Resumen

LAS DEBILIDADES E INSEGURIDADES DEL PRD Por JUAN RAMÓN NAVA

Juan Ramón Nava, en su columna En Corto, habla sobre el poder que Marco Mena ejerció al designar a los candidatos del PRI para las elecciones federales

Si alguien sacó raja del mal llamado “Por México al Frente” es justo Ricardo Anaya, ahora ex líder nacional del PAN y virtual candidato presidencial de esa coalición, quien mañosamente supo desplazar al resto de los aspirantes azules y, de paso, aprovecharse de las debilidades, divisionismos e inseguridad de un PRD que apenas y si se conformó con las sobras que el blanquiazul quiso dejarles de cara al proceso comicial de julio próximo. Los perredistas prefirieron ser cola de ratón que melena de león.

Pero más allá de que Ricardo Anaya haya aprovechado la coyuntura que el divisionismo provocó al interior del partido del Sol Azteca, básicamente enfrascada en quién relevaría a Alejandra Barrales en la dirigencia nacional de ese instituto político, lo que sucedió con la alianza “Por México al Frente” es verdaderamente decepcionante, un frente ciudadano sin un solo ciudadano y si en cambio lo que permeó fue la rapiña, el ansia de poder y, quizá lo más grave, un presidencialismo de izquierda al más puro estilo del PRI, es decir, más de los mismo pero con otros colores y otra nomenclatura.

Las verdaderas intenciones del PAN, del PRD y de Movimiento Ciudadano quedaron más que retratadas en las posturas asumidas por Ricardo Anaya, Alejandra Barrales y el bufón de Dante Delgado Rannauro, quienes se repartieron entre sí, a diestra y siniestra, todos los cargos habidos y por haber en el mal llamado “Por México al Frente”, porque insisto, ese bodrio político tiene de todo, menos el de una entidad al servicio de México y de su pueblo, más bien su propósito es servirse de México y de su gente.

Con la candidatura presidencial prácticamente “amarrada”, Ricardo Anaya tendrá la oportunidad de designar a sus colaboradores más cercanos en puestos claves, el reparto de candidaturas habrá de darse a modo y sin lugar a duda, muchos panistas serán más que desplazados por la camarilla del ahora ex líder nacional del PAN.

El PRD, como dicen por ahí, se dejó comer el mandado, apenas las negociaciones le alcanzaron para pujar, en la figura de Alejandra Barrales, por la jefatura del Gobierno de la CDMX, algo que complació a la ex dirigente de aeromozas, quien, de esta forma, también supo aprovechar el momento para echarse en la bolsa esa candidatura.

Damián Zepeda Vidales y Manuel Granados Covarrubias entraron al quite de Ricardo Anaya y Alejandra Barrales, a diferencia del PAN, en el PRD la transición no fue nada tersa, como siempre ocurre en el PRD, el canibalismo político, el agandalle y las imposiciones fueron lo que campeó en un fin de semana de renovaciones, descartes y destapes.

Y digo que siempre con el PRD ocurre lo mismo, porque en esta ocasión no fue la excepción, al final, Vanguardia Progresista, corriente que lidera el todavía Jefe de Gobierno de la CDMX, Miguel Ángel Macera y Alternativa Democrática Nacional (ADN), lograron imponerse a “Los Chuchos” y a su Nueva Izquierda, que de nueva, solo tiene el nombre, porque al igual que las otras dos tribus, han convertido a la militancia amarilla en simples clientelas, a los consejeros en canicas y a los órganos de dirección en vulgares parapetos de los líderes de las corrientes más acaudaladas, de aquellos que deciden los destinos de miles y que al final se vuelve un asunto de unos pocos.

Las traiciones para con Miguel Ángel Mancera, quien arremetió fuertemente, sin mencionarlos por sus nombres, en contra de quienes comandan “Por México al Frente”, fue quizá un reproche callado ante el doble juego que jugaron los altos mandos del PRD, quienes apenas hace unos días, habían cerrado filas en torno al Jefe de Gobierno de la CDMX y sus aspiraciones.

Sin embargo, el supuesto respaldo a las pretensiones de Miguel Ángel Mancera fue más ficticio que una película holliwoodesca, porque al final pudo más el instinto de conservación entre los perredistas, quienes prefirieron traicionar sus propios principios y asegurar un futuro más cierto con Ricardo Anaya como candidato presidencial, que con el propio Jefe de Gobierno de la CDMC al frente de esa representación.

Es decir, si a estas alturas “Por México al Frente” toda vía sobrevive a los escenarios adversos que desde su nacimiento giraron en torno a esa figura, no es gracias a Ricardo Anaya, ni a la pericia política de Alejandra Barrales, ni mucho menos a la sagacidad del bulto que Dante Delgado Rannauro representa en esa coalición, no, el frente subsiste gracias a las debilidades e inseguridades del PRD, que prefirió acatar lo dictado por la horda azul que respaldar a uno de los suyos. Por no llamarlos mercenarios de la política.

Todo este panorama en Tlaxcala también tendrá sus repercusiones, sobre todo en el PAN y el PRD, porque insisto, Movimiento Ciudadano es un simple relleno de esta botarga política. Con Ricardo Anaya como virtual candidato presidencial, el líder de Acción Nacional en Tlaxcala, Carlos Carreón Mejía, tiene, si se lo propone, más que asegurada una candidatura, sea para una curul federal o local.

Mientras que, en el PRD, los relevos en la dirigencia nacional de ese partido también dejarán sentir sus efectos en estas latitudes, muy en especial en la lucha en la que se encuentran inmersos Alberto Amaro Corona y Gelacio Montiel Fuentes, quienes pretenden una candidatura rumbo al Senado de la República.

Alberto Amaro Corona, aunque no lo expresó públicamente, muy en corto le confió a sus más cercanos colaboradores su temor por lo que parecía el inminente arribo de Juan Zepeda a la presidencia del CEN perredista, pues de haberse dado ese escenario, la balanza en esta carrera se hubiera inclinado hacia su correligionario Gelacio Montiel Fuentes.

Y aunque ADN, junto con Alternativa Democrática se hicieron de la dirigencia nacional del PRD, el arribo de Manuel Granados Covarrubias, quien hasta este domingo era un personaje muy ligado a Miguel Ángel Mancera, no le garantiza nada al ex Secretario de Gobierno en tiempos de Alfonso Sánchez Anaya, así de sencilla la cosa. Por lo que la candidatura para una Senaduría sigue y se mantiene en disputa entre estos dos perredistas tlaxcaltecas.

Al final, todos estos acomodos y ajustes dejan a una izquierda muy maltrecha, porque está visto que su objetivo principal, aunque no lo quieran admitir, es MORENA y su eterno candidato, Andrés Manuel López Obrador, con lo que no cuentan, es que tanto divisionismo, tanto agandalle y tanta suciedad, al único partido que beneficiará, por muy lamentable que esto sea, es al PRI, y si no, pues al tiempo.

SIN CORRECCIONES…Y ya que hablamos del PRD. Con el registro de Santiago Sesín para contender por la candidatura al Senado por ese partido, los escenarios se complican aún más, y aunque el líder estatal de ese instituto político, Juan Manuel Cambrón Soria pregone que la jornada electoral de 2018 la habrán de enfrentar en unidad, esa intención está más lejos que un viaje Marte en bicicleta, porque dudo que alguno de los tres aspirantes a esa representación se vayan a quedar tan campantes con una derrota a cuestas…sin antes haber iniciado las elecciones. Las ironías de la política.