LO QUE NOS DEJÓ EL SISMO Por JUAN RAMÓN NAVA - Linea de Contraste

LO QUE NOS DEJÓ EL SISMO Por JUAN RAMÓN NAVA

Juan Ramón Nava, en su columna En Corto, habla sobre el poder que Marco Mena ejerció al designar a los candidatos del PRI para las elecciones federales

Los trágicos acontecimientos de este martes 19 de septiembre pusieron de manifiesto dos realidades del pueblo de México, la solidaridad de los mexicanos con sus hermanos en desgracia y el infame egoísmo de la clase política, principalmente de esa que dice ser la representante popular, lo cual hace que más de uno sienta nauseas por esos pobres políticos, ricos en dinero pero pobres en espíritu.

Una vez que se empezaron a difundir noticias e imágenes de la cruel devastación que el fuerte sismo de 7.1 grados en la escala de Richter provocó en algunas entidades del centro del país, como la CDMX, Estado de México, Morelos, Puebla y Guerrero, las muestras de apoyo y solidaridad no se hicieron esperar, algo que en verdad cimbró las fibras de muchos mexicanos que, como yo, vieron con impotencia tanta muerte, tanta desolación, tanta necesidad de ayuda.

Acostumbrados a mofarse de todo y de todos, desde que ocurrió esta nueva tragedia los cibernautas se mostraron respetuosos de todas las familias que perdieron a un padre, a una madre, a un hermano, o algún otro familiar, nadie, absolutamente nadie hizo meme alguno que lastimará aún más a los dolientes de estos terribles acontecimientos.

Por diversos puntos de la entidad, aquí en Tlaxcala, personas sin filiación partidista y sin ningún interés de por medio, instalaron centros de acopio y dispusieron de sus propios vehículos para trasladar los víveres y demás enseres que recopilaron a lo largo del día de ayer.

Obligadas por estas acciones, algunas alcaldías decidieron sumarse a esta postura y también montaron centros de recepción en sus respectivas presidencias, lo mismo hicieron algunos grupos de militantes de varios partidos políticos, al final de cuentas, los colores, las filias o fobias quedaron muy atrás, de lo que se trataba era de solidarizarse con nuestros hermanos, en especial con aquellos que perdieron a uno de los suyos.

Por horas, muchos espectadores aguardamos con impaciencia el rescate de menores que permanecían aun atrapados bajo los escombros de lo que fuera la escuela Enrique Rébsamen, de la CDMX, en donde lamentablemente perdieron la vida más de 20 menores de edad.

Las imágenes de muchos héroes anónimos son bastantes, todas ellas cargadas de emotividad, de aliento, de tristeza, de esperanza, de ilusión y de solidaridad, esa misma hermandad que desde los primeros minutos de esta catástrofe se mostró hasta estos momentos, algo que mantiene a nuestro país de pie, con el orgullo de demostrarnos los unos a los otros que somos más fuertes que cualquier adversidad, por muy cruel que ésta sea.

A todos aquellos hermanos mexicanos que no solo arriesgaron su vida por un desconocido, por alguien que quizá nunca habían visto en toda su vida, a todos ellos, mis respetos y mi reconocimiento, esa fue la parte buena de todo lo malo que ha ocurrido desde aquel, también trágico, jueves 7 de septiembre, cuando nuestros hermanos de Chiapas y Oaxaca también sufrieron en carne propia el dolor de perder a muchos de los suyos.

Pero como decía al principio de esta entrega, el sismo del pasado martes dejó en relieve dos realidades, las ya descritas líneas arriba, y la otra, quizá la que más lastima, la de los políticos, la de esa clase mezquina, llena de soberbia, de orgullo, de indolencia e indiferencia.

Si bien hay que reconocer que es su obligación, nadie podrá negar que, en Tlaxcala, el joven Gobernador Marco Mena hizo de lado sus propios protocolos de seguridad personal y a pie, supervisó casi de inmediato los daños provocados por el fuerte temblor, algo similar ocurrió con el Presidente de México, Enrique Peña Nieto, insisto, aunque es parte de sus muchas obligaciones, ambos cumplieron con ellas, cada uno en su territorio y guardando las dimensiones.

Pero los que no tuvieron madre, son aquellos que se dicen representantes populares, en Tlaxcala, yo no vi a ninguna de las Senadoras, a ningún diputado federal ni a ningún legislador local cargando víveres y ayuda para enviar a los lugares siniestrados, no los vi coordinando algún centro de acopio, tampoco los vi aguardando para recibir los apoyos del pueblo de Tlaxcala.

Y que decir de los Senadores y de los diputados federales, tampoco supe de alguno que estuviera desvelándose como voluntario al pie de algún edifico colapsado, o poniendo a la disposición de los damnificados alguna de sus lujosas camionetas para el traslado de heridos, o más aun, dando órdenes a sus lacayos, esos mismos que como verdaderas rémoras andan detrás de ellos, esos mismos que solo sirven para cargarles los costosos bolsos, portafolios, sacos y demás cosas personales que nuestros flamantes “representantes populares” utilizan para el cuidado de su imagen.

Ayer mismo, un amigo se preguntaba por ellos, preguntaba que en dónde estaban en estos momentos de apremio, yo le respondí que, a esos políticos de quinta, les valía madre el destino de quienes dicen representar, pero una vez llegados los tiempos electorales, muy seguramente saldrán a desgarrarse las vestiduras y clamar por esa solidaridad que nunca demostraron.

Los tiempos políticos-electorales están a la vuelta de la esquina, y ya entonces, estoy cierto de ello, habremos de observar y escuchar todo tipo de propuestas populistas encaminadas para levantar a México, ese México que en estos días quedó olvidado de sus agendas, si no, al tiempo.

Los mexicanos no olvidamos, y en las elecciones venideras, seguro estoy que no olvidarán el desplante de la clase política, esa misma que saldrá a las calles a buscar lo que en estos días aciagos no dieron y si en cambio, escamotearon a más no poder.

SIN CORRECCIONES…Y ya que hablamos de políticos oportunistas y populistas. No estaría por demás que el INE analizará la posibilidad de modificar algunos ordenamientos electorales, de tal forma que a los partidos políticos se les pudiera retener parte de su financiamiento para destinarlo a la reconstrucción de las zonas afectadas por el sismo de este martes. Se me hace una buena propuesta, la cual ayer en las redes sociales se viralizó, porque muchos mexicanos, como yo, estamos cansados de ver las mismas caras y las mismas poses falsas y llenas de hipocresía, sobre todo en tiempos electorales.

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