Resumen

LOS DINEROS Y DESENCUENTROS DEL ITE Por JUAN RAMÓN NAVA

Juan Ramón Nava, en su columna En Corto, habla sobre el poder que Marco Mena ejerció al designar a los candidatos del PRI para las elecciones federales

Cuando el desaparecido Instituto Electoral de Tlaxcala dio paso a su sucesor, el Instituto Tlaxcalteca de Elecciones, las expectativas que se generaron en torno a sus integrantes fueron muchas, sobre todo, porque en ese entonces, los nuevos funcionarios electorales dispondrían de las herramientas necesarias para dirigir los siguientes procesos comiciales que se les avecinaban, lamentablemente, todo quedó en eso, en simples expectativas no cumplidas y tras de sí, han dejado  una larga lista de desencuentros, desaciertos, errores, señalamientos en su contra y una absoluta y total falta de capacidad en el ejercicio de sus funciones.

Además, de forma invariable, los integrantes del ITE han estado implicados e involucrados en constantes desencuentros con el Ejecutivo estatal y con el Congreso de Tlaxcala, los consejeros electorales se “han montado en su macho” y a toda costa pretenden hacerse de recursos extraordinarios so pena de no poder cumplir con sus obligaciones a partir de junio.

Marco Mena fue muy claro el día de ayer miércoles, y nuevamente desechó la propuesta de la presidenta del ITE, la muy, pero muy cuestionable Elizabeth Piedras, quien insiste en allegarse de poco más de 34 millones de pesos para su causa, algo que en el papel y en los hechos, se ve casi como una misión imposible.

Pero la pregunta es obligada ¿en qué se gastaron su presupuesto? Y la respuesta es muy sencilla, pues en el pago de sueldos y prestaciones del personal que opera en el ITE, pero muy en especial, en el cumplimiento de los jugosos salarios de los brillantes consejeros electorales, algo que para ellos es cosa sagrada.

Los números no mienten, porque de los 34 millones que exigen al Gobierno de y al Congreso de Tlaxcala, la gran mayoría de esos recursos, un total de 23 millones de pesos, van a parar a los bolsillos de los funcionarios electorales, porque sus sueldos son equiparables casi a los mismos que devengan un Magistrado o un funcionario de primer nivel de la administración estatal, sino es que perciben un poco más.

Elizabeth Piedras se queja de todo casi siempre que se trata de dinero, para soportar su petición de ampliación presupuestal, la funcionaria ha hecho y dicho de todo, pero no solo es ella, también es secundada por sus colegas, ahí está el caso del consejero electoral Norberto Sánchez Briones, quien avalado por su presidenta, se envalentonó ante los diputados integrantes de la Comisión de Finanzas y Fiscalización, a quienes reprochó “somos el organismo con el menor presupuesto del país”, argumento casi lacrimógeno.

Más allá de cuestiones monetarias, los argumentos del ITE para defender lo indefendible tendrían que ser razones de peso y no de pe$o$, porque a decir verdad, los consejeros electorales tienen muy poco que decir a su favor, y una muestra de ello, son los constantes reveses jurídicos y legales que recibieron, casi como aluvión, durante el pasado proceso electoral de 2016.

Y no solo eso, al interior del ITE hay una marcada fobia e inconformidad en contra de algunos de sus principales integrantes, caso concreto, el de Elizabeth Piedras y el de la consejera Dora Rodríguez, a ésta última, los trabajadores no la bajan de ser una funcionaria tirana, déspota, prepotente y arrogante, y si alguien lo duda, que le pregunten a la propia presidenta de ese organismo autónomo.

Los desencuentros entre ambas féminas no son nuevos, pues en el ITE, la gran mayoría de funcionarios y personal sabe del celo político y profesional que Dora Rodríguez le profesa a Elizabeth Piedras, tan es así, que la primera de ellas llevó su enojo ante las instancias judiciales, el argumento fue que debido a la violencia política y de género ejercida en su contra, simple y sencillamente no ha podido desempeñar correctamente sus responsabilidades como funcionaria electoral. En serio, de pena ajena.

Con esa larga cola, el ITE tendrá que aterrizar las elecciones extraordinarias del próximo domingo 4 de junio, cuando se elijan a siete presidentes de comunidad, un proceso comicial que en realidad no reviste ningún problema, habrá que esperar a ver cuál es el desempeño de sus integrantes.

Sin embargo, la experiencia dice y demuestra que el “paquete” a los funcionarios del ITE les quedó muy grande, debido a ello, ha tenido que ser el Instituto Nacional Electoral, el INE, el que salga a dar la cara por los consejeros y tenga que organizar, en gran parte, esa jornada político-electoral dominical.

Dentro de su proyección presupuestal que considera los 34 millones de pesos que el ITE está demandando, está la de organizar los comicios intermedios de 2018, cuando se lleve a cabo el proceso para renovar el Congreso de Tlaxcala, para ello, requieren de casi 4 millones de pesos, quizá algo que los consejeros locales están perdiendo de vista, es que el INE será el verdadero responsable de esos comicios.

Toda esta serie de desaciertos, de acusaciones, de señalamientos y de desencuentros, deben de tener un fin, y está plenamente comprobado que el ITE, en cuestiones operativas, es y resulta innecesario ya, y que debería de ser el INE la instancia que debería de hacerse cargo de organizar todo proceso electoral en suelo tlaxcalteca, quizá esa sería la señal de arranque para que a nivel nacional, desaparezcan los institutos electorales, que lo único que si saben hacer de forma correcta, es sangrar al erario.

Elizabeth Piedras y la recua de consejeros electorales que le siguen, deberían ir pensando muy seriamente en la posibilidad de ofrecer una disculpa al pueblo de Tlaxcala por su pésima actuación, como mínimo, porque exigirles que renuncien, sería algo así como pedirle peras al olmo. Ojalá y la encomienda que tienen ya muy cerca, les permita reivindicarse ante quien lo tengan que hacer, pues de lo contrario, los consejeros seguirán siendo y haciendo el ridículo.

SIN CORRECCIONES…Y ya que hablamos de ridículos. Menudo “oso” fue el que protagonizó Eladia Torres, Secretaria Particular del Gobernador Marco Mena, quien el pasado martes, salió huyendo despavorida ante la presencia de activistas integrantes del Colectivo Feminista Tlaxcala, a quienes no quiso recibir un escrito en donde demandaban seguridad y justicia para las mujeres tlaxcaltecas, responsabilidad que la funcionaria delegó en uno de sus asistentes. Lo paradójico del asunto, es que ese día, el 25 de abril, Día Naranja, Eladia Torres portaba una prenda de ese color en señal de solidaridad con las féminas locales. Vaya incongruencia de esta señora.