LOS RIDÍCULOS DE UN PANISTA Por JUAN RAMÓN NAVA - Linea de Contraste

LOS RIDÍCULOS DE UN PANISTA Por JUAN RAMÓN NAVA

Hoy, en su entrega Juan Ramón Nava nos habla En Corto, sobre la visita de AMLO a Tlaxcala y qué es lo que hará

Los días aquellos en los que disfrutó del poder parecen haber quedado muy lejos y fuera del alcance de Ángelo Gutiérrez, quien, aunque lo niegue, creció al amparo y cobijo de su ex patrona, la todavía Senadora Adriana Dávila. Desesperado por saberse damnificado por la falta de una cuota de poder, el ex legislador tlaxcalteca aterrizó sus frustraciones en los terrenos de la ridiculez y del berrinche, algo que simple y sencillamente, lo dejó mal parado ante la opinión pública.

Si Ángelo Gutiérrez, “El Pequeño Bill”, como se le conoció en el Congreso la pasada legislatura local, pensó que su grotesca escena, que montó en la sede nacional del PAN, le acarrearía simpatizantes para su causa, se equivocó de pe a pa, porque lejos de ganar simpatías, lo único que generó fue un absoluto rechazo y una andanada de críticas y memes en las redes sociales que, de ridículo, no lo bajaron.

Ángelo Gutiérrez está en todo su derecho de expresarse, de manifestarse como a él le de la gana, pero antes de actuar tal y como lo hizo, tuvo que sopesar los alcances de la acción que llevó a cabo en la mismísima sede de Acción Nacional, porque insisto, lejos de ganar adeptos, lo único que hizo fue provocar una marcada repulsa a su sainete.

En política la forma es fondo, y eso lo tuvo que haber tomado muy en cuenta el ex legislador tlaxcalteca, porque tratar de ponerse a la par de personajes como Josefina Vázquez Mota, Miguel Ángel Mancera o Rafael Moreno Valle, hacen suponer que “El Pequeño Bill” no midió el alcance de su accionar y las consecuencias que éste le acarreó para su persona.

De ser uno de los principales discípulos de la Senadora Adriana Dávila, pasó a ser la vergüenza para el adrianismo y una afrenta para el panismo tlaxcalteca, porque en verdad que la imagen que él mismo se encargó de difundir en las redes sociales, dejó mucho que desear, ya que, en lugar de proyectar el perfil de un político en busca de democracia, la fotografía tomada mostró, sin querer queriendo, la figura de un delincuente. De ese tamaño son sus ansias de poder.

Quizá pensó que, si su ex jefa Adriana Dávila pudo sobrevivir tantos años mediante puestos obtenidos por la vía plurinominal, él también podría repetir el mismo periplo por escenarios de la política nacional, solo que hasta entre las pistolas hay calibres, y eso fue algo que también Ángelo Gutiérrez perdió de vista. No es lo mismo la gimnasia que la magnesia.

En los textos que el propio Ángelo Gutiérrez se encargó de distribuir a diversos medios de comunicación, citó a verdaderos íconos del panismo nacional, y se dijo admirador de ellos, empero, olvidó uno de los principales principios de ese instituto político, la disciplina y el orden.

Incluso, en sus diferentes citas, el panista calificó de infames a Carlos Carreón y al líder nacional del blanquiazul, Damián Zepeda, a quienes acusó de haber obstaculizado sus intenciones de llegar al Senado…por la vía plurinominal. No, si bien dicen, cada quien habla según le fue en la feria.

A decir verdad, la conducta de Ángelo Gutiérrez fue más que extraña, porque desear ser Senador cuando no se ha hecho nada para merecerlo, indica que, en este tinglado, el verdadero motivo era el de acceder al poder por el poder mismo. Bien dicen, el poder enferma…y en algunos casos enloquece.

Y para muestra basta un botón. Embriagado de poder cuando estuvo en el Congreso local, “El Pequeño Bill” no solo dio muestras de su incapacidad para negociar con otras fuerzas políticas, sino que, además, escenificó varios escándalos, tanto políticos como personales.

Cuando fue delegado de una dependencia federal, agredió a un periodista, su intolerancia lo llevó a ser denunciado ante la PGR, y no solo eso, sino que, también, intentó ocultar la basificación de personal allegado a él cuando era diputado en el Congreso del Estado.

Jamás se imaginó que todas y cada una de sus tropelías fueran a salir a la luz pública.

Pero sin duda alguna, lo que en verdad permitió tener una verdadera radiografía del panista, fue el affaire político que vivió al lado de Margarita Zavala, lo que le costó y significó un marcado distanciamiento con su ex patrona Adriana Dávila. Cuando la ex Primera Dama anunció que se iría de las filas del PAN, el primero en deslindarse de ella fue justamente Ángelo Gutiérrez. O sea, se convirtió en un vulgar “chaquetero” de la política.

Dicen los que saben, que la farsa de Ángelo Gutiérrez fue orquestada desde el Palacio de Gobierno de Chihuahua, y que sirvió como pretexto para que el Gobernador de aquella entidad, Javier Corral, rompiera con Ricardo Anaya y con el PAN, pues dijo “que no se prestaría a ninguna simulación política”. Qué cosas.

Si Ángelo Gutiérrez pensó que con eso le bastaría para alcanzar sus propósitos, se equivocó, porque simple y sencillamente él no está hecho para jugar en las grandes ligas de la política, como siempre, desde que estuvo con Adriana Dávila y Margarita Zavala, hoy con Javier Corral su servilismo es más que ramplón.

Ahora solo falta que, emulando a su todavía correligionario Javier Corral, se organice una caminata desde Tlaxcala hasta la sede nacional del PAN, esa es una opción, la otra, que busque cobijo en otro partido, porque al menos en el blanquiazul tlaxcalteca, las cosas ya no serán igual, ni para él ni para su causa.

SIN CORRECCIONES…Y ya que hablamos de panistas. Habrá que ver cómo le va a Carlos Carreón en esta nueva aventura política que emprendió ayer domingo. Ya presentó su solicitud de licencia para dejar, por tiempo indefinido, la presidencia estatal del PAN, lo interesante será saber cómo será tratado por su propia militancia cuando acompañe a los candidatos de la coalición Por Tlaxcala al Frente. Hasta donde tengo entendido, en muchos lugares no será bienvenido. Lo dicho, le esperan tiempos aciagos al cuasi Diputado Federal.

 

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