Resumen

MAFIA Y CORRUPCIÓN EN LA CES Por JUAN RAMÓN NAVA

Juan Ramón Nava, en su columna En Corto, habla sobre el poder que Marco Mena ejerció al designar a los candidatos del PRI para las elecciones federales

Cuando el campechano Hervé Hurtado Ruiz arribó a Tlaxcala para hacerse cargo de la seguridad pública, nunca se imaginó que no solo tendría que sortear los embates de una crítica férrea en su contra por una aparente falta de capacidad para enfrentar al crimen, sino que, además, debería de encarar los constantes ataques y zancadillas que su propio personal le propina cada que puede.

Para nadie resulta un secreto que muchos de los mandos medios de la Comisión Estatal de Seguridad tienen y mantienen su minita de oro en esa dependencia, como tampoco es desconocido entre el propio personal que existen “cuotas” establecidas por los jefes policíacos, gran parte de los dineros que los efectivos de bajo rango reciben por esa vía, van a parar a los bolsillos de sus superiores.

Estas irregularidades fueron detectadas en su oportunidad por el criador de reses ahora convertido en ex Gobernador, Mariano González Zarur, de ahí que una vez que asumió el control del Gobierno de Tlaxcala, el apizaquense intentó, sin éxito, erradicar esas prácticas.

Nadie olvida que, a inicios de su mandato, ordenó a su entonces Secretaria de Gobierno, Anabell Ávalos Zempoalteca, solucionar ese problema al interior de la CES, y eso incluía el despido de un considerable número de efectivos, la hoy alcaldesa capitalina obedeció la orden y lo hizo, lo malo fue lo que vino después.

Tras un “plantón” de uniformados en pleno centro, Mariano González Zarur ordenó su desalojo, Anabell Ávalos Zempoalteca se reveló y en esa ocasión se negó a cumplir la indicación, esa postura le costó el puesto, al quite entró Noé Rodríguez Roldán, a quien no le tembló la mano para arremeter en contra de los policías disidentes.

La razón por la cual los efectivos se resistían a abandonar sus puestos era muy simple, el hacerlo, implicaba poner de lado un jugoso negocio en donde el soborno, la corrupción y las alianzas mafiosas eran los principales ingredientes para extorsionar a quien se dejara, principalmente en los retenes que la CES instalaba a lo largo y ancho del territorio tlaxcalteca.

Hoy, a seis años, esa mafia sigue enquistada al interior de la CES, tiene un rostro, tiene un nombre, tiene un apellido…y tiene un cargo de jerarquía, muchos lo conocen como “El Puma”, y su nombre real es José Antonio Ramírez, si, nada más y nada menos que el Director Estatal de Vialidad.

Como lo cité al inicio de esta entrega, Hervé Hurtado Ruiz no solo ha tenido que soportar los embates de la delincuencia, sino que, además, ha remado contracorriente ante el constante golpeteo que este mando policíaco ha orquestado en su contra, la razón de tantas oposiciones es muy clara, José Antonio Ramírez anhela ocupar el cargo del funcionario campechano.

Si bien es cierto Hervé Hurtado Ruiz ha sido duramente criticado por su actuación al frente de la CES, también algunos de sus subordinados han caído en ese juego, y ante estos embates, no le ha quedado de otra más que “aguantar vara”, lo que ha generado que los ataques desde el interior de la propia corporación hayan arreciado hacia su persona.

Resulta bastante claro que la tarea de enfrentar los “usos y costumbres” inerciales con que se trabajaba en el pasado en la CES han tenido un alto costo para Hervé Hurtado Ruiz, pues hasta donde tengo entendido, no hay semana en que el funcionario policíaco no reciba al menos un ataque “felino”.

Sin embargo, es evidente que aquellos, como José Antonio Ramírez, que quieren ver la caída del mando policial, con miras a que su “líder” “El Puma” ocupe su puesto, erraron la estrategia, erraron el camino, erraron las formas, erraron los medios, porque simple y sencillamente su intentona resultará más que infructuosa y no llegarán a ningún lado.

José Antonio Ramírez, “El Puma” pecó de iluso, sobre todo si supuso que un juego tan absurdo y tonto como el que él y sus corifeos juegan, no sería descubierto, de tal forma que lo mejor que podrían hacer es ir pensando en buscar acomodo en cualquier otra dependencia, menos en Tlaxcala, eso por decir lo menos. Su grilla barata les va a salir bastante cara.

La CES es una corporación que está en medio del ojo del huracán, particularmente porque en Tlaxcala los índices de criminalidad se han disparado considerablemente, y eso es algo que ni Hervé Hurtado Ruiz ni nadie puede negar, empero, también hay que reconocer que con “colaboradores” del tamaño de José Antonio Ramírez, poco o nada se puede hacer para combatir a la delincuencia.

Aquí no se trata de defender a nadie, ni tampoco de crucificar a tal o cual mando policíaco, lo que se pretende es que esa mafia que se ha enquistado en la CES opte por hacer de lado sus corruptelas y se aboque al cuidado de Juan Pueblo, quien al final de cuentas, es el más golpeado con tanto embate del hampa organizada.

Resulta más que lamentable que desde el interior de la propia CES se gesten este tipo de acciones gansteriles que en poco o nada contribuyen a los esfuerzos gubernamentales por tener un Tlaxcala en paz y en completa calma, el escarmiento para “El Puma” y su recua de seguidores está más que cerca, porque el hecho de haber antepuesto sus intereses a los de toda una corporación, demuestran que sus expectativas son personales y bastante pequeñas.

Ojalá y el joven Gobernador Marco Mena, quien ya está más que enterado de toda esta red de corrupción dentro de la CES, adopte medidas drásticas que sirvan de ejemplo para los efectivos policíacos, porque de lo contrario, en esa corporación la proliferación de gatos, pumas, tigres y demás fauna nociva, irá en aumento, y ni Tlaxcala ni los tlaxcaltecas se merecen eso.

SIN CORRECIONES…Y ya que hablamos de la CES. Ante los ataques internos en contra de Hervé Hurtado Ruiz, una nueva aplicación de exámenes de evaluación de confianza habrá de realizarse en breve, la idea es realizar “una limpia” al interior de esa corporación, y en ese nuevo reordenamiento también se incluyen mandos medios y superiores. Meterse con Sansón a las patas tiene sus consecuencias.