Resumen

MODELO NORMALISTA Por GERARDO SANTILLÁN

En este nuevo espacio de opinión denominado De Coyuntura, el periodista Gerardo Santillán habla sobre la actual relación que existe entre el Poder Ejecutivo local y los nuevos diputados tlaxcaltecas

En medio de una transición en el modelo educativo de las 263 escuelas normales públicas y 183 privadas que hay en el País, hay razones por las cuales las estudiantes tienen ciertas incertidumbres, propias de la manera en que sus aulas van a operar, así como los pros y los contras que observarán en sus actividades diarias.

Según la Secretaría de Educación Pública (SEP), los nuevos planes de estudios que entraron en vigor en agosto pasado tiene una estrategia basada en seis ejes: transformación pedagógica, educación indígena, aprendizaje del inglés, profesionalización de la planta docente, sinergias con universidades y estímulos a la excelencia. Y dependerá centralmente de las autoridades estatales  la eficacia y el éxito de esa gestión escolar.

Todo por supuesto suena a una mayor calidad de la educación que reciban las alumnas y alumnos. Ya sabemos que en gobiernos neoliberales es difícil confiar y cuando se habla de educación, en México hay un importante rezago porque así ha convenido a los intereses de las cúpulas del poder.

Sin embargo, eso es otro tema y aun cuando en algún momento de la historia reciente se habló de la desaparición de las escuelas normales pues su modelo ya se había agotado, también es cierto que dentro de esas instituciones se han enquistado ritos, costumbres y hasta poderes que básicamente han sobrevivido en privilegios.

Y en el caso específico de la normal rural “Benito Juárez” de Panotla, cuyas alumnas marcharon y tomaron las instalaciones de SEPE – USET la tarde del martes, presentaron un pliego petitorio de 72 puntos, algunos francamente fuera de contexto, si se toman en cuenta que no habría concordancia entre estudiantes de bajo nivel con onerosos beneficios.

Por ejemplo, no se compara el que se permita ingresar a alumnas con promedio de 6.0, con una beca mensual para toda la base estudiantil de 700 pesos al mes. O que haya una inamovible matrícula de 342 alumnas de mediano desempeño, con subsidios económicos para gastos que generen encuentros deportivos, culturales, académicos, aniversarios y foros al interior del País.

La presión que cada ciclo escolar hacen las normalistas, es casi para hacer un autogobierno al interior de la escuela, donde ellas dominen desde el nombramiento de directivos hasta casi casi la distribución del material, los alimentos y los espacios dentro de la misma.

Aunado a ello, la movilización del martes, como siempre, estuvo acompañada de severas afectaciones a la ciudadanía y principalmente a los automovilistas, por el cierre de calles, de cruceros importantes e incluso de las oficinas de la SEPE – USET, que generó episodios de confrontación entre conductores y las aspirantes a educadoras.

En fin, que vienen horas de negociaciones, estiras y aflojas y posiblemente más movilizaciones, como es menester cada inicio de ciclo escolar, pero esperamos que no haya represiones ni molestias a los ciudadanos, y sí un mejor acuerdo entre el Estado y las normalistas, para que estas puedan proseguir su preparación pero logrando méritos, no regalos.

De ocasión…

Me cuentan que en el PAN andan muy movidos y hasta desesperados los aspirantes que buscar obtener apoyos, incluso externos, para poder lograr la simpatía de la mayoría de los 3 mil 500 militantes, aunque como van las cosas, los militantes volverán a ser pasados por alto y las decisiones cupulares se volverán a imponer.