Resumen

MORENA; ALIANZA SIN FORMA Por JUAN RAMÓN NAVA

Juan Ramón Nava, en su columna En Corto, habla sobre el poder que Marco Mena ejerció al designar a los candidatos del PRI para las elecciones federales

La ambición de Joel Molina Ramírez, ex priísta y ex Secretario de Educación Pública en tiempos de José Antonio Álvarez Lima, han colocado a MORENA en una verdadera encrucijada, muy en especial con quienes dice y cree que son sus aliados, el Partido del Trabajo y Encuentro Social, y todo porque su cargo de Coordinador Estatal del Peje partido le ha nublado todo razonamiento de cara a las elecciones de julio próximo.

De hecho, muchos de los seguidores de MORENA ignoran que la coalición “Juntos Haremos Historia” estuvo a un tris de fracasar debido a las malas negociaciones, a las ambiciones y a las imposiciones de Joel Molina Ramírez, de hecho, los tres partidos, MORENA, PT y PES registraron su alianza ante el ITE, cumplieron en tiempo, pero no en la forma y, en política, la forma es fondo, algo que pareciera el ex priísta perdió de vista.

El martes por la tarde, durante una reunión entre las dirigencias de estos tres institutos políticos, la situación se tensó entre Joel Molina Ramírez y el Comisionado Nacional del PT, el ex diputado local Silvano Garay Ulloa, el motivo de ese crispamiento, el reparto de los distritos, situación que también incomodó a los “hermanos” de Encuentro Social, quienes ante de sentarse a la mesa de las negociaciones, “pidieron a Dios que las diferencias se diluyeran”, porque hay que recordar que el PES es un partido con marcada tendencia cristiana.

Muy a pesar de que la coalición “Juntos Haremos Historia” ya está registrada ante el Instituto Tlaxcalteca de Elecciones, el ITE, los “jaloneos” entre MORENA, el PT y Encuentro Social aun no han concluido, y es que el motivo principal de la discordia entre las tres fuerzas políticas se ha centrado en el número de distritos electorales locales que a cada partido le corresponden para encarar los comicios de este año.

Joel Molina Ramírez, hasta ayer miércoles insistía en “agandallarse” 11 de los 15 distritos locales, y solo concederle al PT y al PES dos a cada uno, algo que ni petistas ni cristianos están dispuestos a tolerar, de hecho, Silvano Garay Ulloa amagó con salir de esa coalición, decisión que Alberto Anaya, líder nacional del PT, sabe desde que iniciaron las negociaciones con MORENA.

De hecho, esta postura obligó a la dirigencia estatal de MORENA a exigir una reunión cupular allá en la ciudad de México, en donde expuso su enojo en contra de Silvano Garay Ulloa, a quien responsabilizó de la inestabilidad que se ha registrado en esa coalición desde hace poco más de una semana.

En México, en una reunión sostenida entre Alberto Anaya, Martí Batres, Hugo Erick Flores, Joel Molina Ramírez y Silvano Garay Ulloa, la situación pareció destensarse luego de que se acordó que a MORENA le corresponderían solo ocho distritos, al PT cuatro y al PES tres, acuerdo que no gustó a Joel Molina Ramírez.

A cambio de esa negociación, el PT decidió formalizar su coalición con MORENA y el PES, sin embargo, cuando ésta fue formalizada ante el ITE, fue el propio Joel Molina Ramírez quien pidió no especificar el número de distritos que le correspondían a cada partido, y lo hizo porque sus planes eran otros: desconocer el acuerdo pactado en la CDMX e insistir en que MORENA tiene que encabezar esa alianza en 11 distritos y no en ocho.

Y aunque no lo han dicho abiertamente, las dirigencias locales del PT y de Encuentro Social sospechan que la postura acérrima del Coordinador Estatal de MORENA tiene un fondo muy claro: negociar cada uno de los 11 distritos al mejor postor, en pocas palabras, vender las candidaturas a quien cuente con los recursos suficientes, al menos esa es una teoría que Silvano Garay Ulloa tiene en mente de su colega morenista.

Sin embargo, pareciera que más allá de cuestiones monetarias, Joel Molina Ramírez tiene planeado otro escenario muy distinto al acordado en la Ciudad de México, favorecer a sus amigos, cercanos e incondicionales en el reparto de candidaturas, de ser así, la coalición “Juntos Haremos Historia”, al menos en territorio tlaxcalteca y en el plano local, estaría dirigiéndose al fracaso desde ya.

Lo cierto en todo este entuerto entre morenistas y petistas, es que la posición irreductible de Joel Molina Ramírez ha generado una zanja bastante amplia entre él y Silvano Garay Ulloa, tan es así, que allegados al ex diputado local afirman que, si el dirigente local de MORENA no cambia y modera su comportamiento en torno a esta coalición, el PT podría desconocer todo acuerdo con la franquicia propiedad de AMLO.

Para “destrabar” esta situación, este jueves será definitorio para el destino que habrá de correr la coalición “Juntos Haremos Historia”, porque de nueva cuenta las tres dirigencias volverán a retomar las negociaciones para definir cuántos distritos le corresponden a cada partido, es decir, el rumbo de esa unión política dependerá en gran parte de Silvano Garay Ulloa, quien se ha convertido en el fiel de la balanza en todo este tinglado.

Quienes colaboran muy de cerca con el Comisionado Nacional del PT, afirman que, si el líder estatal de MORENA insiste en “agenciarse” la mayoría de los distritos, los petistas buscarían la forma de apoyar de facto otra nomenclatura que no fuera la de MORENA ni la de Encuentro Social. Vaya dilema.

Incluso, dicen que el Partido del Trabajo podría, por intercesión de Serafín Ortiz Ortiz, líder del Partido Alianza Ciudadana (PAC), sumarse a la otra coalición “Por Tlaxcala al Frente”, integrada por el PAN, PRD y el PAC, algo que no suena nada descabellado, sobre todo si se toma en consideración la amistad que une a Silvano Garay Ulloa con Serafín Ortiz Ortiz, la cual se consolidó durante la pasada legislatura.

Muy a pesar de que MORENA concretó en Tlaxcala su coalición “Juntos Haremos Historia”, ésta carece de pies y forma, aún antes de haber iniciado la competición por las diputaciones locales. Las diferencias entre Joel Molina Ramírez y Silvano Garay Ulloa parecen ser irreconciliables, si así se ponen por el reparto de los distritos, la pregunta es ¿cómo se pondrán cuando llegue el momento de repartir las prerrogativas? Lo dicho, en política, pueden más las ambiciones que los ideales. De pena ajena con estos señores.

SIN CORRECCIONES…Y ya que hablamos de MORENA y sus candidatos. Pereciera que Lorena Cuéllar no aprendió la lección de junio del 2016. Y digo que no aprendió la lección porque a costa de todos y de muchos escenarios, la ex candidata al Gobierno de Tlaxcala por el PRD, está más que aferrada en imponer al torero ¿retirado? Rafael Ortega como candidato de ese partido a la diputación federal por el distrito I, aún y cuando muchos levantaron la mano para esa representación. Cada quien lleva agua a su molino…y a su manera.

 

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